lunes, 2 de septiembre de 2013

LA BIBLIA, LA GENEROSIDAD Y LOS BIENES

Lic. Maynor Agüero Obregón
INTRODUCCIÓN
Vivimos en un tiempo regido por un sistema económico basado en el consumismo, el capitalismo darwiniano, el individualismo, el éxito rápido, y la pérdida de los principios del trabajo honesto. Esto provoca que muchos de nosotros tengamos ideas errada de cómo debemos comprender los recursos y el dinero, junto con la forma en que debemos utilizarlos.
Lo que vamos a tratar es describir lo que sería un entendimiento bíblico de lo que son y cómo utilizar los bienes que Dios pone a nuestra disposición. Eso nos ayudará a no caer cautivos de las mentiras, con las que Satanás está esclavizando al mundo. El sistema económico bíblico es el que se basa en la fe en un Dios sobrenatural, que interviene en las vidas naturales de sus hijos. La fe es esencial, para vivir de acuerdo a los patrones bíblicos para servir a Dios y al prójimo, con nuestros recursos.

I.              ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE LOS BIENES? ¿PARA QUÉ LOS CREÓ DIOS?
Tenemos que afirmar que todo le pertenece a Dios, debido a que Él es el creador de todo
Génesis 1:1. En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Salmos 24:1. De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.
Así que debemos encontrar el punto de partida bíblico para el uso correcto de los bienes que Dios ha creado. Y como creador, todo le pertenecen a Él; los recursos, los bienes, todo lo que se produzca con ellos, la vida de cada persona y lo que tienen. Todo eso es del Señor.
Idea Clave 1: Todos los bienes le pertenecen a Dios.
Uno de los textos más significativos es Génesis 1:29-30: “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Comparar con Génesis 9:3; Salmos 104:14-15).
Génesis 9:3. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo.
Salmos 104:14-15. El hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra, y el vino que alegra el corazón del hombre, El aceite que hace brillar el rostro, Y el pan que sustenta la vida del hombre.
Aquí se establece que estos bienes creados, van a servir para alimentar a los seres humanos. Por lo tanto, son entregados a la administración responsable de los seres humanos, para que suplan sus necesidades, mientras cuidan el orden creado. La humanidad es mayordomo de todo lo creado.
Idea Clave 2: Él los confía a la humanidad, para que seamos mayordomos, y debido a una sabia administración de los bienes y recursos, satisfacemos nuestras necesidades básicas.

II.            ¿QUÉ ES EL DINERO Y CÓMO DEBE USARSE, BÍBLICAMENTE?
Ahora, la humanidad ha desarrollado todo un sistema de trueque, para poder administrar e intercambiar los diferentes bienes y recursos. De ahí es donde sale el dinero, el cual se pude definir como un medio de intercambio o trueque. A través de la historia, ha habido muchos medios de intercambio, desde semillas hasta metales preciosos; llegando a lo que se conoce, actualmente, como papel moneda, que existe alrededor de todo el mundo.
En las diferentes épocas en que se desarrolla la historia bíblica, el dinero ha sido el peso en oro o plata, según el momento y la cultura. Pero, ¿cuál ha sido su uso prioritario? En Génesis 17:12, está un pasaje donde se encuentra por primera vez, el término dinero. “Todos los varones de cada generación deberán ser circuncidados a los ocho días de nacidos, tanto los niños nacidos en casa como los que hayan sido comprados por dinero a un extranjero y que, por lo tanto, no sean de la estirpe de ustedes”.
En hebreo késef (כֶּסֶף, H3701), es la palabra que se traduce como dinero, significando plata y por implicación dinero, precio[1]. El contexto del pasaje es la entrega de la promesa del pacto, a través de la señal de la circuncisión. Dios le dice a Abraham que toda persona que es circuncidado entre a formar parte del pacto y el pueblo de Dios, no solo los que son descendientes de Abraham. Aquí tenía Abraham una oportunidad para utilizar su dinero (o recursos), para incluir a más personas compraban como sirvientes, para ser miembros del pacto. Es interesante que uno de los usos del dinero, según este pasaje, es que se utilice para que otras personas sean incluidas en el pacto. Es una forma de evangelizar con nuestros recursos, al financiar la obra de Dios, a través de las iglesias locales.
Idea Clave 3: Nuestros recursos (posesiones, bienes, tiempo, incluyendo el dinero), debemos utilizarlos para la extender el Reino de Dios, en este mundo.

III.           ¿QUÉ DICE LAS ESCRITURAS SOBRE LA GENEROSIDAD?
Podemos encontrar mucho sobre el dar generosamente; pero, siempre enfatizando la actitud con que se da. La generosidad inicia con la disposición interna a dar voluntariamente. Así es como Dios lo dice: Habla con los israelitas y diles que me traigan una ofrenda. Pero no los obligues a dar nada. Quiero que su ofrenda sea voluntaria y de todo corazón(Éxodo 25:2, TLA).
Es claro que la verdadera generosidad viene de un corazón que se ha dispuesto a dar voluntariamente, para el Señor. Esa debe ser la misma actitud, para cuando somos generosos para con otros, en necesidad. Hay que agregar que debemos ser generosos en todo tiempo, como el sabio Salomón lo escribió: “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, Y mañana te daré, Cuando tienes contigo qué darle” (Proverbios 3:27-28).
Es más, las personas que son generosas siempre tendrán para dar, “En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su descendencia es para bendición” (Salmo 37:26)… “Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado” (Proverbios 11:24-25). Hay una clara relación entre la verdadera prosperidad y la generosidad. Toda persona que es generoso, tendrá más para dar, porque Dios le da de sus recursos, para que los pueda dar a otros que lo necesitan. Este es el principio básico de lo que es un mayordomo. Un mayordomo es el que administra la casa y cuida de las necesidades básicas de otros, siguiendo las instrucciones del señor o amo.
No es cuestión de la cantidad con la que se da, sino es la disposición a dar, como bien lo señaló Pablo, de las iglesias de Macedonia; que siendo pobres, abundaron en generosidad para dar, aún en medio de su escasez. “Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios” (2 Corintios 8:1-5).
Nadie es tan pobre que no tenga nada para dar; ni nadie tan rico, que no tenga nada para recibir, por eso hacemos nuestra la afirmación paulina: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios” (2 Corintios 9:6-11).
Y la promesa que se recibe por dar generosamente, a los pobres es esta: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar” (Proverbios 19:17)… “El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente” (Proverbios 22:9). Es claro que una vida de generosidad, trae mejores resultados que no hacerlo. Se requiere de fe, para confiar en que Dios nos proveerá, a pesar de nuestra escasez, pero nuestra disposición a ser generosos con otros en mayor necesidad.
Idea clave 4: Dios prospera a las personas, que por fe, que tienen como norma ser generosos con otros en necesidades materiales y espirituales.
Si todo lo pertenece a Dios, Él nos hace partícipes de su Reino, al darnos bienes para que lo administremos, para su propia gloria al extender Su Reino. Y una de las mayores expresiones de mayordomía cristiana es la generosidad; o sea, el compartir, con los más necesitados (tanto espiritual como material), lo que Dios nos ha dado.

IV.           FORMAS BÍBLICAS PARA EXPRESAR GENEROSIDAD
Jesús dijo: “y conoceréis la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32). Eso queremos, conocer la verdad bíblica con respecto a las finanzas, para dejar de ser cautivos de las mentiras, que los sistemas del mundo nos tienen esclavizados. La generosidad es el camino para obtener la libertad financiera, es la senda que Dios escogió para librarlos del dios de este siglo, Mamón; ídolo que rige los sistemas económicos globales, tanto el capitalismo como el socialismo, están esclavizando a las grandes masas de personas. Recuerda, no podemos servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mamón (Mateo 6:24).
En las escrituras, se puede observar varias formas para que expresemos nuestra generosidad, que como hemos dicho, Dios no quiere nuestro dinero sino nuestro corazón, y utilizará los bienes y el dinero para mostrarnos dónde está nuestro corazón (Mateo 6:21). Vamos a estudiar el diezmo, la ofrenda y la caridad.
1)    El diezmo, participando de la extensión del Reino de Dios
El diezmo, como principio económico, se encuentra desde los primeros libros de la Biblia, extendiéndose en significado y aplicación, en todo el A.T. En el N.T., solo hay menciones descriptivas y explicativas, no normativas, de lo que debía seguirse con el diezmo; pero, no lo anula ni da un nuevo significado, sino una correcta interpretación y aplicación del mismo, ya que los religiosos de la época, lo estaban pervirtiendo.
Vemos los pasajes que mencionan el diezmo, con la siguiente tabla que resume su apareciendo en toda la Biblia, donde se menciona en 36 versículos: 16 en el Pentateuco, 8 en los históricos, 3 en los proféticos, y 9 en el N.T.
Génesis
2 versículos
Levítico
3 versículos
Números
4 versículos
Deuteronomio
7 versículos
2 Crónicas
3 versículos
Nehemías
5 versículos
Amós
1 versículo
Malaquías
2 versículos
Mateo
1 versículo
Lucas
2 versículos
Hebreos
6 versículos
Esto señala el gran uso que se le dio en la nación de Israel, establecido en la ley Mosaica, observada a través de su historia, donde los de los profetas hacen mención del mismo, como una ley que han olvidado o pervertido, y en el N.T., Jesús hace una fuerte reprensión a los fariseos por aplicar mal el diezmo, al olvidar la justicia, y en la epístola a los Hebreos, hay toda una explicación sobre el pasaje donde Abraham da los diezmos a Melquisedec.
A)   El Génesis del diezmo
Todo inicia en el Génesis. Como libro de los comienzos, aquí también, está la primera vez que se usa el término diezmo.
Gén. 14:20  y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.
Gén. 28:22  Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.
En estos dos pasajes, se observa cómo el diezmo era una práctica común a la época; donde se utilizaba para expresar agradecimiento o promesa a Dios. En el caso de Abram, cuando él vuelve de la guerra, después de conseguir la victoria, Melquisedec el Rey de Salem sale a su encuentro y lo bendice. En respuesta a esta bendición Abram le da el diezmo de todo lo que había ganado en la guerra; aunque Abram no se deja nada. El pasaje es interpretado y explicado por el escritor de la epístola a los Hebreos (Hebreos 7:2-9), donde Melquisedec es un tipo de Cristo, que recibió de Abram los diezmos como anticipo de las promesas que serían hechas realidad en Cristo, como Rey y Sumo Sacerdote.
El profesor Edersheim escribió, explicando este pasaje: “Melquisedec era sacerdote y rey, Abram solo un profeta; Melquisedec fue reconocido como el legítimo poseedor del país, el cual por el momento solo había sido prometido a Abram. Cierto, el futuro será infinitamente mayor que el presente, pero entonces era solo futuro. Melquisedec era el propietario de esa realidad bendiciendo a Abram, y transfiriendo el título a él; mientras Abram reconocía el presente, dando diezmos a Melquisedec, e inclinándose para recibir la bendición”[2].
Idea Clave 5: El diezmo es el reconocimiento de la soberanía de Dios sobre todo lo que tenemos, tanto espiritual como material.
B)    El diezmo en la ley de Moisés
Lev. 27:30  Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.
Lev. 27:31  Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello.
Lev. 27:32  Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová.
Núm. 18:21  Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
Núm. 18:24  Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.
Núm. 18:26  Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos.
Núm. 18:28  Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón.
Deut. 12:6  Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas;
Deut. 12:11  Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehová.
Deut. 12:17  Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos;
Deut. 14:22-23  Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.  Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días.
Deut. 14:28  Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades.
Deut. 26:12  Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán.
Estos pasajes dan la ley sobre el diezmo y cómo debían aplicarlos los israelitas. ¿Qué podemos aprender de estos textos? Varios principios claves, para comprender mejor.
El diezmo, o sea el 10%, de todo lo que producía la tierra, en cosechas o ganado. Debía ser llevado al lugar donde estaba el lugar de adoración, o sea el tabernáculo, luego el templo, posterior a las cosechas. Los levitas y sacerdotes, debían administrar los diezmos, tanto para su mantenimiento del templo como sus familias, porque ellos no tenían heredad en la tierra de Israel. El diezmo del tercer año, se usaba para ayudar a los levitas y a los pobres (los extranjeros, los huérfanos, las viudas, y otros).
C)   El diezmo en los libros históricos
2 Cr. 31:5  Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas.
2 Cr. 31:6  También los hijos de Israel y de Judá, que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que habían prometido a Jehová su Dios, y los depositaron en montones.
2 Cr. 31:12  Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conanías, el principal, y Simei su hermano fue el segundo.
Neh. 10:37  que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades;
Neh. 10:38  y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro.
Neh. 12:44  En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían.
Neh. 13:5  y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes.
Neh. 13:12  Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes.
A través de la historia de Israel, se puede observar como el pueblo practicó el diezmo. Pero, hubo otros momentos en que no lo aplicaba. Y los tiempos de reforma espiritual, el pueblo volvió a obedecer los diezmos y las demás leyes.
Idea Clave 6: Todo avivamiento espiritual nos debe llevar a la obediencia a la palabra de Dios. En el área de las finanzas, la generosidad, a través del diezmo y la ofrenda, es la mejor expresión de que Dios está transformando nuestras vidas.
D)    La exhortación a diezmar de los profetas
Amós 4:4  Id a Bet-el, y prevaricad; aumentad en Gilgal la rebelión, y traed de mañana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres días.
Mal. 3:8-10  ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Vosotros —la nación entera— estáis bajo gran maldición, pues es a mí a quien estáis robando. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.
En estos pasajes de los profetas, hay una fuerte exhortación del Señor, a ser fiel con sus leyes, principalmente la ley del diezmo, para que el pueblo vuelva a la senda antiguo. La obediencia a la Palabra de Dios, siempre trae la bendición de Dios.
En Malaquías 3:10-12, Dios promete lo siguiente:
a.    Tener abiertas las ventanas de los cielos; en otras palabras, nos bendice, aunque no se la forma en que nosotros pensamos, pero si la que necesitamos.
b.    Él va a derramar Su bendición abundantemente.
c.    El devorador no nos tocará, porque Dios lo reprenderá.
d.    Seremos llamados bienaventurado, porque Dios estará con nosotros.
Idea Clave 7: El diezmar es un asunto de fe, porque debo creer en las promesas de Dios, aun en lo financiero.
E)    Jesús y el diezmo
Mat. 23:23  ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
Luc. 11:42  Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello.
Luc. 18:12  ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
En el N.T., Jesús hace una fuerte exhortación a los fariseos y saduceos, que queriendo obedecer la ley, olvidan el verdadero sentido de la ley: la justicia, la misericordia y la fe; donde hay que diezmar, por causa de seguir la justicia, la misericordia y la fe.
Idea Clave 8: Ese es el verdadero propósito para diezmar. Cada vez que diezmamos lo hacemos para expresar generosidad, justicia y fe en Dios.
2)    La ofrenda, expresión de generosidad y alegría.
Una ofrenda era todo aquello que se dedica a Dios, para implorar su auxilio, por algo que se desea o bien para cumplir un voto u obligación.  También, se define como una dádiva o servicio en muestra de gratitud o amor.
En la ley mosaica hay muchos tipos de ofrendas, muchas de las cuales son tipo de Cristo, como las ofrendas de sacrificio de corderos; y por lo tanto, se cumplieron en el sacrificio de Cristo Jesús al morir en la cruz. Nos interesa un tipo de ofrenda, que se da voluntariamente y para atender alguna necesidad particular.
En Éxodo 35:20-21, se nos dice se mencionan actitudes que deben tener los que ofrenda:
a)    Fueron estimulados interiormente a ofrendar.
b)    Lo dieron voluntariamente.
En el libro de Éxodo, narra para cómo el pueblo dio para la construcción del tabernáculo. Es igual en 2 Crónicas 24, que se pide ofrendas para la reconstrucción del templo, por parte del rey Joás. También, se observa lo mismo en Esdras 7:15-16, cuando el rey Artajerjes concede a Esdras ir  y le pide “llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros voluntariamente ofrecen al Dios de Israel”“y toda la plata y el oro que halles en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes, que voluntariamente ofrecieren para la casa de su Dios”; todo esto para reconstruir Jerusalén que había sido destruida.
En iglesia del primer siglo, practicaba la recolección voluntaria de ofrendas, para atender las necesidades entre ellos, y solventar el ministerio de los misiones, especialmente de Pablo.
Rom. 15:26  Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.
1 Co. 16:1-2  En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.
2 Co. 8:19-20 y no sólo esto, sino que también fue designado por las iglesias como compañero de nuestra peregrinación para llevar este donativo, que es administrado por nosotros para gloria del Señor mismo, y para demostrar vuestra buena voluntad; evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos,
La actitud a la hora de ofrendar debe seguir este principio paulino: Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Cor. 9:7). Solo debes ser un dador alegre, que desea ofrendar desde lo más profundo del corazón, según Dios le da.
3)    La caridad, una milla más de generosidad.
Hay otra  expresión más de generosidad, la caridad. Esta es caminar una milla extra donde damos a personas o ministerios que se dedican a atender las necesidades de diferentes personas o grupos.
El principio básico de la caridad hacia otros, lo estableció Jesús en el sermón del Monte, con estas palabras:
“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:1-4).
La caridad no es para recibir reconocimiento de las personas. Es para darlo en el anonimato, solo por el hecho de dar generosamente. Es dejar que sea Dios, quien es justo, dé la recompensa que Él crea conveniente.

CONCLUSIONES
Hasta aquí, hemos tratado algunas formas de expresar generosidad, con los recursos que el Señor nos ha dado. Para cerrar, aquí algunas ideas a manera de cierre, donde exponemos lo que creemos como congregación.
1)    Todo le pertenece a Dios, nosotros somos mayordomo de los bienes, recursos y dinero que Él ponga en nuestras manos, para utilizarlos para su gloria y la extensión de su Reino.
2)    El diezmo es mi reconocimiento de la soberanía de Dios, sobre todo lo que soy y tengo, tanto material como espiritual.
3)    El diezmar, ofrendar y ser caritativo es un asunto de fe en Dios. Porque, vivo mejor con el 90% que con el 100%, de mis ingresos; porque confío más en Dios que en el Mamón (ver Mateo 6:24; Lucas 16:13).
4)    El diezmo y las ofrendas es voluntariamente obligatorias. Son voluntarias, porque deben darse libremente y sin la extorsión de nadie, deben darse con alegría de corazón y con acción de gracias por todo lo recibido de Dios. Pero, en el momento en que decido volverme diezmador, me comprometo con Dios; por lo tanto, adquiero la disciplina u obligación de diezmar de todo lo que me gane o produzca.
5)    Los diezmos ni las ofrendas pueden darse como una forma de torcer el brazo a Dios; o un medio para obtener la bendición de Dios, a cambio de dinero. La gracia de Dios no se puede comparar. Se da por generosidad, como una expresión de agradecimiento por todo lo que Él nos ha dado.
6)    El diezmo y la ofrenda ha de darse en la congregación donde se le está pastoreando y enseñando a crecer en el Señor. Hay otras formas de expresar caridad y generosidad a personas u organizaciones de beneficencia, pero no a costa del diezmo u ofrenda.
7)    Los padres de familia deben enseñarles a sus hijos a ser generosos a través del diezmo, la ofrenda y la caridad.
8)    Hay una diferencia sustancial entre el diezmo y la ofrenda. El diezmo era el 10% de lo que produzco, y la ofrenda es una cantidad que se da, para expresar generosidad ayudando a la comunidad de fe o a solicitudes específicas en momentos particulares. Pero, ambas deben brotar de un corazón generoso y con acción de gracias a Dios.



[1] “Dinero”. VINE.
[2] Edersheim, pág. 61.

PRIORIDADES DE UNA IGLESIA DEL REINO DE DIOS


Lic. Maynor Agüero Obregón
INTRODUCCIÓN
¿Cuáles son mis prioridades? ¿Qué nos están distrayendo de las verdades prioridades del ministerio de la palabra? Pablo describe en 2 Corintios 4:1-6, las prioridades de todo discípulo, debe tener en su servicio a Dios.
En el texto, que el apóstol Pablo escribe a la iglesia en Corintio, les da cinco prioridades de todo discípulo.

1)    CONOCIENDO EL LLAMADO DE DIOS (v.1)
Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos”
¿En dónde radica el no desanimarse, a la hora de servir? Veamos las dos razones que da Pablo, para no desanimarse.
a)   Pablo tiene claro que el ministerio o servicio, que hace se debe a la misericordia de Dios. O como lo dice otra versión: “Por eso, conscientes de que Dios nos ha confiado, en su misericordia, este servicio” (La Palabra); Pablo tiene claro de que lo que hace, lo hace porque Dios se lo ha permitido, es la misericordia de Dios, la que actúa para que sirvamos.
b)   ¡Qué privilegio más hermoso nos ha confiado Dios! Tener un ministerio o servir, es un privilegio que tenemos, y que el mismo Dios nos ha confiado. No es un asunto de estatus o posición, el punto es reconocer la misericordia de Dios, en aquello en que estoy sirviendo, y permitir que esa misma misericordia pueda llegar a otras personas, por lo que hacemos.
Nuestro fundamento y motivación de servicio debe ser Dios mismo; solo así no nos desanimamos. Cuando comprendemos que nuestro llamado y ministerios, fue dado por Dios, por su misericordia, no podemos desanimarnos; hacerlo sería renunciar al mismo llamado de Dios.

2)    EXPLICANDO LA PALABRA DE DIOS (v.2b)
“Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios,”
La segunda prioridad que debemos tener es la explicación de la palabra de Dios. Pablo es claro, que su ministerio no se caracterizó por adulterar las Escrituras, no anunciar cosas ocultas o vergonzosas. Fue característico del ministerio de Pablo: “anunciar todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27).
La imagen que Pablo quiere mostrar, con adulterar, es la de un vendedor que le echa agua a la leche, adulterando la calidad, para aumentar su ganancia, engañando a sus clientes. Lo mismo sucede cuando le añadimos a la Palabra de Dios, ideas ajenas a ella, disminuimos la pureza del evangelio, solo por agradar a nuestra audiencia. Adulterar en griego (δολόω, G1389), puede significar: corromper, o en el sentido de “manejar engañosamente, o con engaño”.
Nuestra prioridad es explicar bien la Palabra de Dios, a toda persona, y en todo momento. ¿Cómo explicamos la palabra de Dios? Lo hacemos al declarando la palabra de la verdad, hablándola clara y trasparentemente. Además, de vivir en obediencia a las Escrituras, que se explica.

3)    PROCLAMANDO AL HIJO DE DIOS (v.5a)
“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor”.
Esta es la tercera prioridad, proclamar a Jesucristo. Es claro que no nos predicamos a nosotros mismos, sino que nuestro centro y prioridad debe ser Jesús. En todo ministerio cristiano, Cristo Jesús, debe estar en todo lo que hagan y se anuncia. Es más, sin Cristo, cualquier ministerio e iglesia, deja de ser cristiano.
El consumismo religioso ha provocado que el evangelio sea considerado como un producto más, que debe hacerme sentir bien o sino voy a buscar otra iglesia que me hace sentirse bien conmigo mismo. Esto ha provocado que la vida en la iglesia, sea medido a través de cómo me siento o me hacen sentir. El sentimentalismo religioso, el “yoísmo” individualista, junto con la venta de la fe; ha provocado una proclamación de “estrellas” y espectáculo “cristiano”, que genera inmadurez y vidas desenfocadas de la verdad del evangelio.
Para evitar este consumismo postmoderno, hay que predicar a Cristo y evitar predicarnos a nosotros mismo. El mensaje del evangelio es Jesús como Señor y Salvador, esa era la esencia del mensaje. Por lo que debemos renunciar a todo mensaje, sea predicado o que lo escuchemos, que solo levante a otras personas, y no a Cristo.

4)    SIRVIENDO AL PUEBLO DE DIOS (v.5b)
“Y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús”.
Esta prioridad, está ligada a la anterior. Si solo predicamos a Cristo Jesús, nosotros nos somos siervos del pueblo de Dios, por amor de Jesús. Pablo no estaba detrás de la fama, llenar su ego, o ser reconocido por otros, ni se ser mejor o el más importante; él quería ser un siervo del pueblo de Dios, y lo demostró con sus palabras, su vida y su ministerio.
Nosotros debemos de seguir los pasos de Pablo, servir a otros. Nuestra autoridad, ante el mundo, se deriva del llamado de Dios y el servicio a otros. Una vez que tenemos claro nuestro llamado, la prioridad de las Escrituras en todo, junto con la proclamación de Jesucristo, como el Hijo de Dios, nos podremos ver a nosotros mismos como simples servidores de Dios, para servir al mundo.

5)    CREYENDO EN EL PODER DE DIOS (v.3,4,6)
3Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios… 6Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
La última prioridad como iglesia y discípulos, es creer en el gran poder de Dios. Todas las anteriores prioridades se pueden realizar, si crees que el gran poder de Dios está actuando en tu vida y ministerio.
Lo mismo pasó con Pablo, el creí en el poder de Dios que operaba a través de su ministerio. Pero, sus críticos pensaban diferente, porque decían tenían otra idea de lo que se debía esperar como resultado, de la predicación del apóstol. El apóstol estaba claro de su llamado, de la predicación bíblica que hacía de Cristo Jesús, de que estaba para servir al pueblo de Dios y que todo lo que hacía, era por el poder de Dios; así, que los resultados de su ministerio eran según el propósito de Dios.
¿Cómo interpreta Pablo, su quehacer ministerial? Lo hace teniendo claro dos realidades:
a)   La ceguera espiritual (v.3-4): Hay una fuerza satánica, “el dios de este siglo”, que se encarga de producir ceguera en las personas para que rechacen el evangelio. Esta fuerza está operando en el mundo, y hay que luchar contra ella. Si las personas no logran comprender el evangelio, es por causa del velo que el enemigo les pone, para que no puedan vivir de acuerdo al evangelio de Cristo. ¿Cómo se vence la influencia del dios de este siglo?
b)   La iluminación espiritual (v.5): Así que el mundo está en ceguera, y es el Espíritu Santo el encargado de producir la iluminar espiritual. Pablo está pensando en Génesis 1:2-3, donde la tierra estaba en tinieblas y por la palabra de Dios, se iluminó todo. Si él no hizo al principio, ¿por qué no puede hacerlo hoy? Es a través de la proclamación de Cristo que tenemos la certeza de que serán iluminadas las personas y comprenderán el evangelio. Solo a través de la predicación del evangelio, es que las personas pueden ser llevadas del reino de las tinieblas a la luz admirables. Si crees en esto, crees en el poder de Dios, para cambiar el mundo.

CONCLUSIÓN

¿Cuáles son nuestras prioridades? El texto nos ha dado cinco, y ahora nos toca a nosotros orientar nuestras vidas, nuestras familias y nuestra iglesia hacia ellas. Creo que eso nos hará acercarnos más al llamado que Dios nos ha dado como iglesia, y disfrutar de lo que hacernos para la gloria de Dios. Así que evalúa tu vida y ministerio, orientarlos según las prioridades que hemos visto. 
Para ayudarte a recordarla, te las resumo en cuatro palabras: llamado, palabra, Jesús, servicio y poder. Las explico: (1) debes tener claro el llamado de Dios en tu vida; (2) debes explicar la Palabra de Dios, en todo lo que dices y haces; (3) debes proclamar al Jesús, como el Hijo de Dios; (4) debes servir al pueblo de Dios; y (5) debes creer en el poder de Dios, actuando en tu vida para transformar el mundo.

¿QUÉ ES EL EVANGELIO HOY?

Lic. Maynor Miguel Agüero Obregón
La predicación poderosa es como una buena cirugía, bajo la predicación del Espíritu Santo entra en las profundidades del corazón humano y extirpa el pecado. Solo hay un escalpelo, que es suficientemente poderoso para entrar en el alma del ser humano, es la Palabra de Dios. -John Piper
INTRODUCCIÓN
Hay una pregunta que muchos ha intentado contestar a través de los años, ¿qué es el evangelio? ¿En qué consisten las Buenas Nuevas del Reino de Dios? Es probable que existan muchas formas de responder a dicha interrogante. Pero, también hay múltiples concepciones que son erradas y por lo tanto, generan prácticas cristianas erradas.
De esto último, tenemos demasiado y es un buen momento para dejar que las escrituras nos respondan a esta pregunta. La epístola de Pablo a los Romanos, es uno de los tratados teológicos, que mejor explican el evangelio. El tema principal en toda la Epístola es el evangelio de Jesucristo[1]. Para el apóstol Pablo hablar del evangelio no era un asunto de solo de linda retórica, era hablar de la persona y obra de Jesucristo. El evangelio es Jesucristo y nada más.
En esta epístola, fue donde la gracia redentora iluminó el corazón del reformador Martín Lutero y pudo ver la obra de Cristo en su vida. Por eso él escribió, que esta epístola es la verdadera parte principal del Nuevo Testamento y el evangelio más puro[2]. Calvino se expresó en forma similar cuando declaró que si hemos adquirido una verdadera compresión de esta epístola, tenemos una puerta abierta a los tesoros más profundos de la Escritura[3]. Así de impresionante ha sido esta carta en la vida de muchos cristianos.
¿Qué nos dicen Romanos 1:14-17 sobre lo que es el evangelio? Hay tres afirmaciones, que son desarrolladas a lo largo del resto de la epístola, pero son resumidos en estos cuatro versículos: (1) el evangelio como una obligación o deuda para con el mundo, (2) el evangelio como el gran poder de Dios para salvar a los pedidos, y (3) el evangelio como la revelación de la justicia de Dios. Pasemos a describir cada una de las afirmaciones paulinas sobre qué es el evangelio.
1)    EL EVANGELIO ES UNA DEUDA PARA CON EL MUNDO (VV.14-15)
“Tengo que anunciar esta buena noticia a todo el mundo, no importa que sepan mucho o no sepan nada, ni que sean humildes o importantes. Por eso tengo tantos deseos de ir a Roma” (TLA).
Las frase “soy deudor” (RVR 60) ha sido traducido de diferentes maneras. Pero la idea es que Pablo se debe a otras personas, él desea servirles al punto que tiene la “obligación” (LBLA). Hay dos formas en que uno es un deudor, la primera es cuando uno pide prestado dinero a alguien; la segunda forma, es que alguien le haya dado dinero a uno para un tercero. Esta última es la idea que quiere transmitir Pablo. A él se le ha confiado algo: predicar el evangelio (Romanos 15:20; 1 Corintios 1:17; 2 Corintios 2:12).
Así que Pablo, tienen algo que entregarles a otros, que el mismo Señor Jesucristo le entregó. ¿Y para quién es? Como el apóstol a los gentiles, en primer lugar la deuda es con todos los pueblos que no eran judíos, “a los griegos y también a los bárbaros” (BTX), una expresión que posiblemente señale a las diferentes naciones, culturas y lenguas; como bien lo traduce la NTV: “los habitantes del mundo civilizado como con los del resto del mundo”. Mientras que la otra frase: “a sabios y a no sabios” (RVR60), o sea “ni que sean humildes o importantes” (TLA), tiene que ver con la instrucción educativa de las personas, y por lo tanto, el nivel de relevancia que pueda tener en la sociedad. Tomando ambas frases, Pablo está incluyendo a todos los gentiles, o el mundo conocido, que tiene su centro en la capital del Imperio Romano, Roma.
Es aquí donde Pablo expresa su profunda convicción de que debe hacer algo, para que todos los gentiles conozcan del evangelio de Dios, no se lo puede guardar para sí mismo, necesita comunicarlo. Él expresa que está “ansioso” (LBLA, DHH), “gran anhelo” (NVI), “enteramente dispuesto a” (LP), predicar el evangelio al centro de la civilización antigua, el centro del poder político, económico y militar, el centro del poder religioso, la gran bestia de Juan (Apocalipsis 11:7; 13:1-18; 14:9-11; 15:2; 16:2, 10, 13; 17; 18:13; 19:19-20; 20:4, 10).
De igual manera, si hemos recibido la gracia salvadora, si la obra del Espíritu Santo ha estado en nuestras vidas, si hemos recibido el evangelio para obedecerlo; tenemos una deuda, primero para con Jesucristo, quien es nuestro Señor y Salvador, que dio su vida por nosotros, para que le sirviéramos. En segundo lugar, tenemos una deuda para con el mundo, porque hemos recibido un gran tesoro, no para acariciarlo personalmente, sino para comunicarlo. Es nuestro deber, debe ser nuestro gran anhelo, debemos estar enteramente dispuestos a predicar el evangelio, en todo lugar.
Si Pablo se atrevió a predicar el evangelio en el centro del poder económico, religioso, político, social, intelectual, militar, pagano y mundano; ¿qué te impide predicar en el área donde Dios te ha puesto? En tu familia, en tu centro de estudio, en tu trabajo, en tu barrio, y en cualquier otro lugar. ¿Dudas del poder del evangelio? Pablo no se avergonzaba del evangelio.
2)    EL EVANGELIO ES EL PODER DE DIOS, PARA SALVACIÓN (V. 16)
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”.
Para el apóstol, era claro que no se avergonzaba de predicar el evangelio, sin importar las consecuencias de su pasión por Cristo y su evangelio. Como dijo el Rev. James Stewart: “no tiene sentido declarar que no se tiene vergüenza de algo, a menos que se haya sentido la tentación de sentirse avergonzado de ese algo”[4]. Él sabía que la predicación del evangelio iba a ser locura para unos y tropiezo para otros (1 Corintios 1:23). La reacción de las personas ante el anuncio de la Buenas Nuevas, no amedrentó ni avergonzó a  Pablo. ¿Por qué? El apóstol sabía que el evangelio es el poder de Dios. Demos un vistazo al poder de Dios, a través de las buenas nuevas.
El poder del evangelio de mostró, en los primeros instantes en que Dios creó todo de la nada (Génesis 1-2). Cada vez que Dios dijo, las cosas que no son, fueron. Por el poder de su palabra, Él creó todo lo que existe. Ante la caída de Adán y Eva, se pronunció las primeras palabras de Buena Nueva, a un mundo que se sumergía en el pecado: Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:15). Estas son las primeras palabras, que muestran el poder del evangelio, para anticipan la victoria sobre el pecado y a Satanás.
A partir de ahí, toda la historia antiguotestamentario, es el gran escenario donde el poder del evangelio se muestra a través de diferentes circunstancias y personas. Como bien lo dijo el escritor de Hebreos, donde cada uno de los personajes que relata, vivieron por fe; pero, una fe basada en el poder de la Palabra que habían recibido de Dios; “¿y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección” (Hebreos 11:32-35). ¡Ese es el poder de la palabra! Vencieron en medio de la adversidad, porque habían creído en el poder de la Palabra de Dios.
Pero, la máxima manifestación del poder del evangelio fue la encarnación, vida, ministerio, pasión, muerte y resurrección de Cristo Jesús. Así que el evangelio no es otra cosa que el mismo Jesús; el poder del evangelio de Jesús implica que no hay ninguna personas que pueda resistirle, y al escuchar el mensaje redentor vengan a los pies del salvador arrepentido de sus pecados y deseoso de vivir en obediencia a Cristo.
La motivación de Pablo para evangelizar en Roma, surgió del reconocimiento de que el evangelio es una deuda para con el mundo y a la vez, es el poder de Dios. Lo primero le dio sentido de obligación (se le había confiado las buenas noticias), y lo segundo, un sentido de convicción (si lo había salvado él, podía salvar a otros)[5].
Hoy debe ocurrir lo mismo, el evangelio es tanto una deuda a saldar, como un poder a experimentar. Pero, cabe una pregunta, ¿crees que tienes la obligación de predicar el evangelio de Cristo, porque has experimentado el poder de Dios? ¿Te avergüenzas del evangelio, porque no has experimentado el poder de Dios?
3)    EL EVANGELIO ES LA REVELACIÓN DE LA JUSTICIA DE DIOS (V.17)
“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.
Y lo último que nos dice, Pablo, es que el evangelio es la revelación clara y única de la justicia de Dios. ¿Por qué el evangelio es el poder de Dios? Porque Dios ha revelado su propia justicia, al satisfacerla en la cruz y declarar justos a los injustos.
¿Cómo debemos comprender la expresión paulina de la justicia de Dios? La justicia de Dios es la justa iniciativa de Dios para poner a los pecadores en la debida relación con Él mismo, concediéndoles una justicia que no les pertenece a ellos sino a él[6], o sea, a Cristo. La justicia de Dios se ha revelado al mundo, que a través de la fe en la obra de Cristo, su justicia nos es imputada o dada en favor nuestra. Como bien lo redactaron los antiguos escritores del catecismo menos de Westminter, al responder a la pregunta, ¿qué es la justificación? La justificación es el acto de la libre gracia de Dios, por el cual Él perdona todos nuestros pecados y nos acepta como justos; pero esto, solamente en virtud de la justicia de Cristo, la cual nos es imputada, y que recibimos únicamente por la fe.
Es claro que se requiere de fe, para recibir el evangelio, y por lo tanto, la revelación de la justicia de Dios, en favor de aquellos que creen en Cristo Jesús. Por eso Pablo, lo expresa así: “por fe y para fe” (RVR60). Otras versiones lo traducen como, que de principio a fin es por medio de la fe” (RVC). En otras palabras, tanto el recibir el evangelio como el resto de mi vida, debe ser por fe. El inicio de mi vida en el Señor, ha de iniciarse por la fe y por lo tanto, el fin de mi vida (en esta tierra), he de vivirla por fe. Por lo tanto, si el inicio y el fin debo vivirlos por fe, también debo vivir por fe, entre esos dos puntos de mi vida.
Para cerrar esta sección, el apóstol Pablo, justifica la vida de fe del discípulo, en un texto de Habacuc 2.4: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”. En el contexto de Habacuc, el autor se queja con Dios, porque Él va a utilizar a los implacables babilonios, para juzgar a Israel. ¿Cómo puede Dios usar a genta tan mala, para castigar a su pueblo, por apartarse de sus caminos? La respuesta del Señor es que los babilonios también, serán castigados; pero, solo los justos israelitas vivirán por fe, aquellos que con humildad y firmeza, han confiado en Dios.
De la misma manera, Pablo, escribe que los creyentes deben aceptar y vivir el evangelio de la justicia de Dios, solo por fe. Esta es una de las frases distintivas de la reforma del siglo XVI: SOLA FIDE, solo por fe. En esencia, es el evangelio, vivir y morir por la fe en la justicia plena de Cristo Jesús, en favor nuestro. Estoy muy de acuerdo con la frase que escribiera el Dr. John Stott: “Quienes son justos por fe también viven por fe”[7].
¿Cómo iniciaste tu caminar en el Señor? ¿Cómo están caminando hoy? ¿Cómo crees que estarás al final de tus días? La respuesta debe ser la misma: POR FE. Si no es así, debes venir a Cristo, y con humildad y un corazón arrepentido, pedirle a Dios, que te dé la fe para creer en la justicia de Dios que se revela en el evangelio; y así, inicies una nueva vida en fe.
CONCLUSIÓN
Estos versículos son clave para comprender todo el resto del libro de Romanos, porque esta epístola es la presentación del evangelio de Cristo, es la epístola del evangelio de Jesús. El Dr. Stott, resumió estos versículos, al escribir que Pablo “se siente obligado a predicar el evangelio en la capital del mundo. Más aun, está ansioso por hacerlo, porque en el evangelio se ha revelado el modo justo de Dios de obrar la justicia de los injustos”[8].
¿Qué es el evangelio para ti, hoy? ¿Cómo vez el evangelio de Cristo? ¿Cómo una deuda, como el poder y la justicia de Dios? ¿O más bien, te avergüenzas del evangelio, al punto de que no vives por fe? Aquí encontramos una clave para compartir el evangelio con otros, debemos creer en el poder de Dios y vivir por fe. Todo esto solo lo lograrás, si estás creciendo en las Escrituras, y ellas son tu alimento diario.

Bibliografía

Lutero, M. (2008). Martín Lutero: Intérprete bíblico. Buenos Aires, Argentina: Editorial Concordia.
Manley, G. (s.f.). Nuevo Auxiliar Bíblico: Una introducción comprensiva al estudio de las Escrituras. Barcelona: Editorial CLIE.
Stott, J. (2007). El mensaje de Romanos. Buenos Aires, Argentina: Certeza Unida.





[1] (Manley, s.f., pág. 439)
[2] (Lutero, 2008, pág. 129)
[3] (Stott, 2007, págs. 15-16)
[4] Ídem, pág. 56.
[5] Ídem, pág. 56-57.
[6] Ídem, pág. 59-60.
[7] Ídem, pág. 61.
[8] Idems, pág. 27

jueves, 9 de mayo de 2013

LOS SEDIENTOS, TOMAN AGUA



Lic. Maynor Agüero Obregón
INTRODUCCIÓN
Las necesidades básicas de los seres humanos, señalan nuestras limitaciones. Todos tenemos hambre, sed, frío, y demás, y buscamos cómo suplirlas. Pero, cuando hacemos del suplir nuestras necesidades, el todo de nuestras vidas, podemos levantar ídolos y creer que podemos hacerlo todo, por nosotros mismos.
Por eso, en las escrituras, Dios señala las necesidades de la humanidad, como una expresión de su impotencia para hacer algo. Dios le señala esa limitación, para que se dé cuenta de la gran necesidad que tiene, no de suplir la limitación, sino de ir a quién tiene el poder para suplir todas las limitaciones y necesidades de la humanidad. Observemos, cómo lo presenta nuestro texto:
Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida” (Ap. 21.6).
Aquí, se utiliza la necesidad del agua. Se presenta a los sedientos, y la hermosa promesa de suplirla. Por eso, del texto aprendemos tres verdades importantes, para nuestras vidas: (1) quién es el que ha dado la promesa; (2) cuál es la condición, que tiene la promesa; y (3) cuál es la hermosa promesa del pasaje.

1)    EL DADOR DE LA PROMESA
“Y el que estaba sentado en el trono dijo…” (v.5) “Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin” (v. 6a).
Según el texto, es Dio el que está dando la promesa. Si Dios habla, Él hace, esta es la confirmación de quién está dando esta promesa: el Dios grande, que está sentado en el trono, el gran Rey del universo.
La seguridad de la promesa, está en las palabras del mismo Dios: Hecho está. Así, que antes de decir la promesa, ya está hecha porque Dios no miente y puede hacerlo todo. ¿Crees a Dios, antes de que escuches la promesa? ¿Crees que Él tiene el poder, para transformarte y nacerte nuevo, como está haciendo nuevas todas las cosas (v.5)?
La frase: “Yo soy…”, hace alusión al Dios todopoderoso, que sacó a Israel de Egipto, de la mano de Moisés (Ex. 3.14). Si sacó al pueblo de Israel, ¿no podrá hacer lo mismo con nosotros? Sacarnos del pecado, y llevarnos a una vida de libertad y servicio a Él. Es Él quien está dando esta maravillosa promesa; si Él lo ha prometido, se hará y cumplirá lo que ha dicho. Porque Él es el principio y el fin, lo cubre todo.

2)    LA CONDICIÓN DE LA PROMESA
Al que tuviere sed” (v. 6b)
Pero, la promesa tiene una condición. Algo que debo tener. En este caso, debo de reconocerme sediento. Como bien lo dicho el salmista:
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” (Salmo 42.1-2)
Debemos reconocernos necesitado, sedientos de Dios. Al igual que una persona que está en un desierto, sin agua, la sed es insaciable y lo único que desea es agua, incluso si nos ofrecen todo el dinero, o el éxito, no nos interesa, solo queremos saciar nuestra sed. Así, debemos de reconocernos todos nosotros: sedientos de Dios, al punto de que si Él no nos da agua, la muerte los llega. Nada, en este mundo, puede suplir nuestra sed, solo Dios. ¿Crees que Dios es el único que puede suplir tu necesidad? ¿Qué “espejismos” están siguiendo, pensando que pueden calmar tu sed?

3)    LA PROMESA HECHA
“Yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida” (v. 6c)
¡Qué hermosa promesa! Dios mismo, nos dará del agua de vida eterna; y la dará gratuitamente, a cambio de nada. No debemos comprarla o esforzarnos, para obtenerla. A los que nos reconocernos necesitados y sedientos, acudiendo a Él, recibiremos el agua. No podemos ganárnosla, ni haciendo buenas obras, ni con esfuerzos de buena voluntad. Lo único que debo hacer, es reconocer mi verdadera situación: no puedo hacer nada, para obtener el agua; solo debo reconocer que soy un pobre moribundo de sed, y que Dios es el único que puede, darme del agua de vida eterna. ¿Qué harás? Seguirás muriéndote de sed, o suplicarás por el agua de vida.
Así, lo proclamó el profeta Isaías: A todos los sedientos: Venid a las aguas” (Is. 55.1). ¿Eres un sediento? Si es así, escucha el antiguo mensaje de salvación: venid a las aguas. En palabras de Jesús:
Respondió Jesús y le dijo: -Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
La mujer le dijo: -Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
Respondió Jesús y le dijo: -Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:10-14)
Tres veces le dice Jesús, a la mujer samaritana: “yo le daré”. Solo debes pedirle a Él, que te dé, de esa agua de vida eterna. Ora a Jesús, reconociéndote sediento y Él, como el único que puede suplir tu necesidad del agua de la redención.
Aquí está el desafío, al que debes responder: ¿Estás listo para reconocerte un sediento, incapaz de suplir su necesidad, o estás cansado de buscar “aguas sucias” que calmen tu sed? ¿Estás listo, para reconocer que es Jesús, el único que puede darnos la verdadera agua, pura y limpia, que puede saciar nuestra sed? ¿Estás listo para pedirle a Jesús, que supla tu sed, con el agua de vida eterna?
Pero, no solo se suplirá nuestra sed; hay más, a todos lo que pidamos a Dios el agua de vida, la recibiremos y hay más: “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo” (Ap. 21:7).

Seguir a Jesús transforma la vida, parte 1

Texto: Lucas 5:1-11 Introducción Ya iniciamos una serie titulada: El discipulado en el evangelio de Lucas, considerando el siguiente es...