lunes, 17 de agosto de 2026

El Impacto de Seguir a Jesús

 Texto base: Lucas 6:27-36

Introducción

Seguimos con la serie del Discipulado en el Evangelio de Lucas. Ya exploramos la primera parte de Jesús llama (Lc. 4-6), ahora nos adentramos en Jesús forma en los capítulos 6 al 14, para luego continuar con Jesús transforma (Lc. 15–22) y Jesús envía (Lc. 23–24).

La premisa que debemos tener presente es que, para impactar a otros con el evangelio, primero debo ser impactado con el evangelio. Lo que he recibido de Dios, debo darlo a otros. De gracia recibes, das de gracia. El evangelio que va a impactar al mundo primero debe impactar mi vida. Sé el cambio debido al evangelio que quieres ver a tu alrededor.

¿Qué nos dice el Texto? ¿Qué aprendemos del texto? ¿Qué me dice el texto?

 

I. Contexto: ¿Qué nos dice el texto?

En Lucas 6 encontrarán a nuestro Señor Jesús en lo que se conoce como el Sermón del Llano: ¿A quién le habla Jesús? Le precede las disputas con los fariseos sobre las sanidades que Él hizo en el día de reposo, llegando a declarar que: “El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo” (v.5). Luego, escoge a doce discípulos para que estén con Él y los llamó apóstoles o sea los enviados (vv.12-19).

Ante una gran multitud de personas que lo seguía, Jesús hace sanidades y milagros. Pero, se vuelve a sus discípulos y les habla. No está hablándole al mundo impío, ni a la multitud; Él le está hablando a aquellos que han decidido descender de la montaña con Él, a sus discípulos.

Jesús les declara las bienaventuranzas y los ¡Ay! (vv.20-26), expresiones utilizadas por los profetas para señalar juicio y esperanza al pueblo de Israel por apartarse del camino del Señor. Estas palabras nos muestran quiénes son los verdaderos ciudadanos del Reino de Dios.

Pero en el verso 27, el Señor da un giro incisivo: “Pero a ustedes los que oyen, les digo...». Noten esa frase: “a ustedes los que oyen”. Jesús no exige esta conducta al mundo; no se la pide al Imperio Romano ni a los fariseos complacientes. Se la pide a aquellos cuyos oídos han sido abiertos por la gracia.

¿Dios ha abierto tus oídos por la gracia de Dios? Si es afirmativo, escucha lo que Jesús te quiere decir. Si la respuesta es negativa, ora y arrepiéntete delante de Dios para que Él abra sus oídos.

En la narrativo de Lucas, Jesús no envía a sus discípulos a la misión sin antes modelar y transformar el corazón de sus discípulos. El error común de nuestro tiempo es buscar la eficacia en la misión sin la santificación en nuestro corazón y conducta. Queremos transformar el mundo con el evangelio antes de permitir que el evangelio transforme la forma en que tratamos a los demás. El evangelio que va a impactar al mundo primero debe impactar mi vida. Sé el cambio debido al evangelio que quieres ver a tu alrededor.

 

II. Verdades que impacta: ¿Qué nos enseña el texto?

La gracia de Dios en el evangelio nos capacita para vivir una ética sobrenatural, donde la verdadera expresión del amor de Dios se demuestra en misericordia hacia quienes no la merecen. Si somos discípulos de Jesús, las verdades de Su Palabra deben impactar y cambiar nuestras vidas.

Al examinar detenidamente Lucas 6:27-36, la Escritura nos revela tres grandes verdades sobre la vida y conducta de todo discípulo de Jesús:

1. La conducta del discípulo exige un amor sobrenatural (vv. 27-30)

El mundo ama a quien le ama y aborrece a quien le daña; eso es naturaleza. Pero el discípulo es llamado a la gracia: “Amen a sus enemigos, hagan bien a los que los aborrecen; bendigan a los que los maldicen, y oren por los que los insultan. Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica. A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames”.

Jesús pasa de la actitud interna (amar) a la acción visible (hacer bien), al lenguaje santificado (bendecir) y a la intercesión privada (orar). No nos deja espacio para el rencor pasivo. Esta es la conducta de un verdadero discípulo de Jesús, va a amar, hacer el bien, bendecir y orar por los que lo odian, le hacen mal, lo ofenden y le desean el mal. 

2. El estándar de la conducta cristiana no es la reciprocidad humana (vv. 31-35a)

¿Cuál es la forma en que debemos actuar para con el prójimo? No es la reciprocidad humana: hacer el bien a quien bien te hace. Así lo dijo Jesús: “Si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen?» (v. 32). La palabra traducida como “mérito” es charis (gracia). Jesús está diciendo: "¿Dónde está la marca de la gracia en tu conducta, si solo reaccionas como los pecadores?" Un discípulo de Jesús debe actuar con una conducta diferente y mejor que la que ofrece el mundo

La conducta del mundo es una transacción comercial: te doy para que me des. La conducta del discípulo de Cristo es una rendición de derechos: “te doy porque a mí me ha sido dado todo en la cruz. Lo que he recibido de Cristo, te lo doy a ti, no por méritos ni porque me caes bien; es por la gracia y el amor que he recibido de Dios”. ¿Esa es la ética con la que vives?

3. La misericordia es el ADN de los hijos de Dios (vv. 35b-36)

“y serán hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos. Sean ustedes misericordiosos, así como su Padre es misericordioso.”

No amamos a nuestros enemigos para llegar a ser hijos de Dios; amamos a nuestros enemigos porque ya somos hijos de un Padre que hizo salir el sol sobre nuestra propia ingratitud. La misericordia no es un rasgo opcional del discípulo de Jesús, es el ADN de todo verdadero hijo de Dios.

El amor sobrenatural de Dios me hace actuar con misericordia con mi prójimo, sin importar sino lo merece o no. ¿Actúas así? ¿Estas tres verdades están presentes en tu actuar como discípulo? ¿Crees que vivir por estas verdades pueden impactar el mundo?

 

III. Aplicación: ¿Qué me dice el texto?

La verdad del evangelio no se ha predicado fielmente hasta que traspase tu mente y confronte tu voluntad. Aquí tres aplicaciones para reflexionar y vivir.

Aplicación 1: Humilla tu orgullo.

Examínate a la luz del versículo 28: “bendigan a los que los maldicen...” ¿A quién has estado amando únicamente porque te resulta cómodo y provechoso? ¿Hay alguna persona en tu familia, en tu trabajo, en el centro de estudio o incluso en esta congregación a la que miras con amargura, deseando secretamente su tropiezo o evitando su presencia?

Si tu cristianismo no ha cambiado la forma en que hablas de tus enemigos, tu cristianismo es superficial. Jesús te confronta hoy: no eres llamado a reaccionar con el impulso de la carne, con rencor, con odio hacia otros, sino con el carácter del Espíritu y a dar el fruto del Espíritu que es: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio” (Gálatas 5:22-23).

El orgullo no nos permite oír a Jesús. El orgullo no nos permite amar a nuestros enemigos. El orgullo no nos permite hacer el bien, a los que nos hacen mal. El orgullo no nos permite bendecir a los que nos maldicen. El orgullo no nos permite orar por los que nos insultan. No permitas que el orgullo controle tu vida. Actúa como un discípulo de Jesús: ama, haz el bien, bendice y ora.

Aplicación 2: Fortalece tu fe.

Quizás piensas: "Pastor, este mandato es imposible de cumplir. Mi corazón no produce ese amor." ¡Exacto! El propósito de la Ley de Cristo es llevarte al final de tus propias fuerzas, para que mires a Jesús mientras era clavado en el madero y oró por sus ejecutores: “Padre, perdónalos”. Él vivió Lucas 6 por ti. Tu salvación descansa en su obediencia perfecta. Es Su vida dentro de ti, por el Espíritu Santo, la que puede amar a través de tus manos. ¿Descansas en Cristo? ¿Es Jesús el único consuelo de tu vida? ¿Él ha impactado tu vida, que deseas impactar al mundo con el evangelio?

Aplicación 3: Un paso concreto de obediencia

Seguir a Jesús transforma nuestra vida interior antes de transformar nuestra misión exterior. No podemos ir a ganar al mundo si estamos consumidos por las rencillas del corazón. Dios quiere transformarte, para usarte. Te pido hoy que des un paso concreto de crecimiento como discípulo:

1.    Identifica a tu "enemigo", alguien que te haya herido o dañado: Ponle nombre y rostro en este momento ante el Señor.

2.    Realiza un acto de bien no correspondido esta semana: Llámale, bendícele en oración privada, intercede por su salvación o haz algo por ayudarlo en una necesidad que tenga, sin esperar reconocimiento.

3.    Mata la venganza en el altar de la oración: Entrega al Señor el derecho a defenderte. Rompe el ciclo del desquite.

 

Conclusión

El mundo no se convencerá de la verdad del evangelio por nuestras palabras elocuentes, sino cuando nos vea actuar con la misericordia del Altísimo. La consigna de un discípulo al enfrentar toda situación y relacionarse con toda persona es: AMAR, HACER EL BIEN, BENDECIR, ORAR.

Recuerda, nosotros fuimos una vez ingratos, malos y enemigos de Dios y aun así Cristo murió por nosotros, “porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por Su vida.” (Romanos 5:10).

Ve a tu casa, contempla la cruz y sé misericordioso, porque tu Padre celestial ha sido infinitamente misericordioso contigo. ¡Amén!

Seguir a Jesús transforma la vida, parte 2.

 Texto: Lucas 5.27-32; comp. Mateo 9:9-13; Marcos 2:13-17.

Introducción

Si Jesús fuera un seleccionador de futbol, ¿sería un buen seleccionador? ¿Qué criterios tiene para llamar a sus nuevos aprendices? ¿Son los escogidos los mejores que hay? El texto de Lucas nos lleva al encuentro y llamado de Leví o Mateo como el nuevo discípulo de Jesús. Jesús no está en el negocio de escoger lo mejor del mundo, si es que lo hay; Él tiene el propósito de escoger lo que nadie escoge, para transformar vidas ordinarias en vidas extraordinarios.

Veamos qué nos dice el texto sobre este extraordinario llamado de Mateo, qué nos enseña el texto sobre el llamado para ser un discípulo y qué nos está diciendo Dios en nuestra realidad, para seguir a Jesús en la transformación de nuestras vidas y congregación.

 

I.              ¿Qué dice el Texto?

Para comprender la magnitud de la gracia que aquí se despliega, debemos escudriñar primero el estado y la condición de este hombre llamado Leví o Mateo, a quien el Señor miró con ojos de misericordia. El texto nos dice que era publicano, un cobrador de impuestos y que se hallaba sentado al banco de los tributos públicos.

1.    El contexto histórico y social

En el orden civil del primer siglo, bajo el yugo del Imperio Romano, el sistema de recaudación de impuestos se manejaba mediante el arrendamiento público. Los hombres ricos de Roma pagaban al senado una suma fija por el derecho a recaudar tributos en una provincia, y luego empleaban a hombres locales, como Mateo, para hacer el trabajo de campo.

Para el pueblo judío, un publicano no era un mero funcionario; era tres veces maldito:

a.    Traidor a la patria: Servía al opresor gentil, financiando las legiones paganas con el dinero de los hijos de Abraham.

b.    Ladrón legalizado: El sistema romano permitía y fomentaba que el recaudador exigiera más de la cuota estipulada para quedarse con la diferencia. La extorsión era su oficio diario.

c.    Inmundo ceremonialmente: Por su continuo contacto con los gentiles y el dinero pagano, el publicano estaba excluido de la sinagoga y del templo. Su misma presencia contaminaba. Muerto Espiritualmente para la comunidad judía: Era clasificado al nivel de los asesinos y las rameras.

2.    El sentido exegético en la narrativa de Lucas

Lucas, el médico amado, sitúa este evento de manera estratégica en su narrativa. Capítulos atrás, Jesús ha iniciado su ministerio en la periferia demostrando su poder sobre los demonios (4:31-37), las enfermedades (4:38-41) y la lepra (5:12-15). Justo antes de este pasaje, Jesús muestra las consecuencias del pecado y cómo Él sana a un paralítico y declara: "Tus pecados te son perdonados" (5:17-26).

La historia de Mateo no es un hecho aislado; es el clímax de la manifestación de la autoridad de Cristo. Jesús no solo tiene poder sobre la parálisis física; tiene poder para rescatar al paria moral, al muerto espiritual que la sociedad religiosa daba por perdido. El llamamiento de Mateo expande el reino de Dios desde la periferia hasta el centro mismo del problema de la humanidad: el Evangelio no busca a los que se creen limpios, sino que invade los lugares más oscuros de la miseria humana, para transformarlos para la gloria de Dios.

Jesús toma la iniciativa y vio a Mateo, que estaba en sus labores diarias. No es Mateo que va a buscar a Jesús, es Jesús que se acerca a Mateo. Aquí se observa la Gracias Irresistible, Mateo fue mirado con misericordia en su estado de mayor bajeza y Jesús le da un mandato, una sola palabra con el peso de la eternidad, le dice: “Sígueme”.

¿Qué significa esta palabra? Tiene varios usos en su idioma original: Es la palabra usual para describir a los soldados siguiendo a su comandante, o al esclavo siguiendo o sirviendo a su amo, o el hecho de seguir o aceptar el consejo u opinión de alguien. Se usa comúnmente respecto de la obediencia a las leyes de una ciudad como normas de vida y de conducta. También es muy común en el sentido de seguir el hilo o argumento de un discurso.

Cada uno de estos usos arroja luz sobre la vida de un discípulo de Jesús: “El discípulo está en la posición del soldado que obedece y sigue inmediatamente a Jesucristo. El discípulo debe obedecer tan pronto hable su Señor, como hace el esclavo. El discípulo debe pedir el consejo y la dirección de Jesucristo, y tiene que ser humilde para seguirlos. El discípulo es una persona que desea la ciudadanía del reino de los cielos y al recibirla debe vivir en consecuencia con las leyes de ese reino”. Esa es la invitación que Jesús le hizo a Mateo: “Sígueme”. Esa es la invitación que Dios te ha hecho y sigue vigente en cada instante de tu vida.

¿Qué hizo Mateo? La invitación de Jesús es a seguirlo. Él tiene una renuncia absoluta: “y dejándolo todo se levantó…” Mateo tiene una ruptura con su antigua seguridad económica y ganancia deshonesta. Él expresa su obediencia visible a Jesús, “… y lo siguió”, la fe que no se traduce en obediencia visible no es fe salvadora. Por lo tanto, Mateo involucra a Jesús en toda su vida e invita a sus familiares, amigos, compañero de trabajo y vecinos a que conozcan a Jesús. Él se involucra en la misión inmediata, dar a conocer la transformación que Jesús hizo en su vida. “Mateo hizo un gran banquete…” ¡Qué mejor forma de presentarlo que en una fiesta!

Pero, aparecen los fariseos y maestros de la ley para verificar la vida de Jesús si cumple o no los requisitos agregados de la ley y emiten un juicio: ¿Por qué comen con pecadores? ¿Por qué le importante tanto a los fariseo y maestro de la ley con quién come Jesús?

Jesús los oye, porque ellos hacen el cuestionamiento a los discípulos, y les contesta: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. La invitación de Jesús es para que los pecadores regresen a Dios, que sean sus discípulos. La premisa básica del Reino de Dios y el principio fundamental del discipulado Si quieres ser discípulo de Jesús, confiesa tus pecados y sigue a Jesús. No te consideres bueno, porque no hay nadie bueno.

 

II.            ¿Qué aprendemos del texto?

Apliquemos ahora la verdad doctrinal a nuestros propios corazones mediante tres usos esenciales.

1.    La Soberanía de la Gracia.

Observad el orden del texto: "Jesús vio a un publicano... y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió".

Antes de que Mateo hiciera un banquete, antes de que abriera su boca para testificar, la gracia de Cristo lo detuvo en su camino de perdición. El texto nos revela una verdad central: Seguir a Jesús transforma la vida antes de transformar la misión.

Mateo no fue llamado porque mostrara aptitudes espirituales o porque hubiera limpiado su oficina de extorsión. Fue llamado en su suciedad, sentado en el banco de su pecado. La voz del Hijo de Dios operó un llamamiento eficaz en su alma. La transformación interna, el abandono del dinero, el cambio de afectos precedió a cualquier servicio que Mateo pudiera prestar al reino de Dios. La misión nace de una vida que ha sido radicalmente transformada por el Médico divino; no podemos ofrecer a otros el remedio que nosotros mismos no hemos tomado.

¿Quieres servir a Dios? ¿Deseas hacer la diferencia? Dios debe constantemente transformar tu vida a través del discipulado y así seguir cumpliendo la misión a la que nos ha llamado.

2.    El peligro de la Justicia Propia.

El texto nos muestra a los escribas y fariseos murmurando: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?

¡Cuán engañoso es el corazón humano! Los fariseos sufrían de la peor de las cegueras: la ceguera de creerse sanos (Ilusión de la Pureza). Pensaban que la santidad consistía en la separación externa y no en la pureza del corazón. Al criticar la mesa de Cristo, revelaron que no conocían la santidad del Dios que aborrece el orgullo religioso tanto o más que la extorsión del publicano (Aborrecimiento Divino). Cristo les responde con una ironía santa y cortante: "No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento". Quien se cree justo se excluye a sí mismo de la mesa de la gracia (Auto exclusión).

3.    El Costo del Discipulado.

La fe que no se traduce en obediencia visible no es fe salvadora. Leví dejó el banco de los tributos; renunció a su ganancia deshonesta y a su seguridad económica por causa de Cristo.

¿Cuál es el "banco de tributos" al que te estás aferrando hoy? El verdadero discipulado requiere un paso concreto de ruptura con el pasado. No puedes seguir a Cristo y permanecer sentado en la comodidad de tus antiguos hábitos, tus ídolos ocultos o tus resentimientos guardados.

 

III.           ¿Qué nos dice el texto? El Llamamiento a la Acción

El crecimiento en el discipulado no es una teoría abstracta; se mide en las decisiones de nuestra voluntad bajo el señorío de Cristo. Por eso, cada día debemos tomar decisiones que nos ayuden a honrar al Señor y seguirlo en su voluntad divina. Aquí les dejo tres desafíos para esta semana:

1.    Abandonar el banco: Examina tu vida e identifica aquella área, aquel negocio, aquella relación o aquella actitud que sabes que ofende a nuestro Salvador y que actúa como tu antiguo "banco de recaudación". Déjalo atrás.

2.    Cambia tu lente: Así como Mateo abrió su casa para que otros pecadores conocieran a Jesús, los desafío a identificar a una persona en tu entorno que puedas considerarla como “lejos de Dios", puede ser un familiar difícil, un vecino rechazado, un compañero de trabajo de mala fama u otra persona que Dios poca en tu mente. No la mires con el ojo del fariseo, sino con el ojo del Médico, Jesús.

3.    Sirve la Mesa: Invítalo y muéstrale la gracia de la mesa de Cristo y comparte con ellos cómo el Señor ha sanado tu propia enfermedad espiritual.

La mesa está servida. Confiesa tu necesidad, deja tu banco y únete al banquete que Jesús está ofreciendo, pero recuerda no venir solo.

¿Qué puedes hacer? ESCUCHA - APRENDE - COMPARTE.

domingo, 19 de julio de 2026

Seguir a Jesús transforma la vida, parte 1

Texto: Lucas 5:1-11

Introducción

Ya iniciamos una serie titulada: El discipulado en el evangelio de Lucas, considerando el siguiente esquema:

1. Jesús llama (Lc 4–6): el discipulado inicia con la iniciativa de Cristo.

2. Jesús forma (Lc 6–14): la vida, enseñanza y misión de Jesús moldean al discípulo.

3. Jesús transforma (Lc 15–22): el corazón, las prioridades y el servicio son renovados por el mismo Jesús.

 4. Jesús envía (Lc 23–24): el Resucitado envía discípulos como testigos.

Vamos a sumergirnos en el texto para contestar tres preguntas:

¿Qué dice el texto? Donde se dará una vista a la narrativa del evangelista, para comprender lo que está escrito.

¿Qué enseña el texto? Se expondrán tres verdades que se desprenden de lo expuesto, como fundamentos sobre los que edificar la vida de un discípulo.

¿Qué nos dice el texto? Aquí se busca aplicaciones prácticas para que el Espíritu Santo escudriñe nuestros corazones y nos transforme al escuchar el llamado de Jesús de sígueme.

I. ¿Qué nos dice el texto?

Para comprender el mensaje del escritor, debemos mirar el desarrollo narrativo de este Evangelio. Lucas nos ha mostrado a Jesús predicando en las sinagogas y sanando enfermos; pero, aquí la narrativa da un giro crucial: Jesús pasa de la proclamación general a la formación de su círculo íntimo. No está simplemente llamando a ayudantes; está demostrando de manera progresiva y soberana su autoridad divina ante aquellos que serán las columnas de la Iglesia, sus discípulos o aprendices en la misión evangelística.

El texto nos sitúa junto al lago de Genesaret. Los pescadores, hombres expertos en su oficio, han trabajado toda la noche, el tiempo óptimo para la pesca, y han fracasado, sus redes están vacías. Jesús, un carpintero de Nazaret, sube a la barca de Simón y, tras enseñar a la multitud, le da una orden que desafía toda lógica humana y profesional: «Lleva la barca hacia la parte honda del lago, y echen allí sus redes para pescar (v.4, RVC)».

La respuesta de Simón Pedro revela el conflicto inicial de la carne: «Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y no hemos pescado nada; pero ya que tú me lo pides, echaré la red (v.5, RVC)». Hay aquí un destello de fe sumisa. Al obedecer, la captura es tan abrumadora que las redes se rompían y las barcas comenzaban a hundirse.

Este milagro de la gracia no produce en Pedro una alegría mundana por la ganancia material, sino un santo terror. Al ver la gloria manifestada de Cristo, se postra de rodillas diciendo: «Señor, ¡apártate de mí, porque soy un pecador (v.8, RVC)». Ante esto, el Salvador calma su alma con un «No temas» y le revela su nuevo llamamiento: «Desde ahora serás pescador de hombres (v.10, RVC)». El pasaje culmina con una renuncia radical: dejándolo todo, le siguieron.

II. ¿Qué nos enseña el texto?

Del pasaje pueden brotar muchas verdades o doctrinas sobre Dios, su plan eterno y muchas otras. Para los objetivos del discipulado, nos enfocaremos en tres verdades fundamentales que nos ayudarán a comprender cómo Jesús discipuló:

1)    La soberanía de Cristo gobierna sobre los fracasos y los esfuerzos humanos.

Los hombres más experimentados no pueden forzar la providencia divina. Las redes vacías de Simón eran el escenario preparado por Dios para demostrar que el éxito de la vida y del ministerio no depende del correr del hombre, sino de la misericordia divina. El mandamiento de Cristo demanda fe contra la experiencia empírica.

No se puede ser un discipulado verdadero si no renunciamos a tener el control de nuestras vidas y rendirnos al Señorío de Jesús.

2)    La verdadera visión de la gloria de Dios produce siempre una profunda humillación y convicción de pecado.

Pedro no vio solo un gran cardumen de peces; vio la Omnisciencia y el Poder del Dios encarnado en su barca. El hombre natural huye de Dios o se enorgullece; el alma regenerada, al ver la santidad de Cristo, ve la vileza de su propio corazón.

No puede ser un discipulado verdadero donde primero no ha habido un quebrantamiento absoluto ante la santidad del Señor.

3)    Seguir a Jesús transforma la vida interior del ser humano antes de transformar su misión exterior.

Jesús les predicó a multitudes, pero hizo el milagro delante de pocos, que serían sus discípulos. Los milagros de Jesús son para transformar la vida interna de las personas, no para dejarlas sin cambios y asombradas.

Observen el orden del Espíritu: Cristo no envía a Pedro a predicar inmediatamente después de subirse a la barca. Primero, vacía su suficiencia propia (la noche de fracaso), luego expande su fe (la pesca milagrosa), después purifica su corazón por medio del arrepentimiento (la confesión de pecado) y, solo entonces, transforma su vocación para la misión.

La obra en el discípulo antecede a la obra por medio del discípulo. Debes renunciar a tu autosuficiencia y orgullo propio, para depositar tu fe en las promesas de Dios, arrepintiéndose de sus pecados y así seguir obedientemente a Jesús, como discípulo.

III. ¿Qué nos dice el texto? Aplicaciones Prácticas

Hay tres áreas en las que, como un espejo para nuestras vidas, busquemos aplicaciones prácticas de las verdades expuestas.

1)    Examen de Conciencia

Hazte la siguiente pregunta: ¿En qué descansa mi confianza y caminar a diario? Muchos en la iglesia profesan querer servir a Dios, pero insisten en pescar en sus propias fuerzas, confiando en sus redes de orgullo, intelecto o prudencia humana.

¿Has pasado ya por la experiencia de Pedro, donde la presencia de Cristo te ha hecho ver cuán pecador, miserable y necesitado eres? Si nunca has temblado ante la santidad de Dios, temo que aún sigues al Jesús de la multitud, pero no al Jesús de la barca. Deja de ser parte de la multitud, y conviértete en parte de los discípulos de Jesús.

2)    Consolación en medio de la realidad

¿Hay aquí hermanos que sienten que sus redes están vacías, que han trabajado en sus matrimonios, en la crianza de sus hijos, o en sus llamados espirituales «toda la noche» sin ver fruto? No desmayéis. El vacío de tus redes es a menudo el preludio del milagro de la gracia. Cristo permite tu impotencia para que la gloria de la llenura sea enteramente suya. Esperen en Su Palabra; boga mar adentro cuando Él lo ordene.

Tu consuelo es Jesús, tu milagro es Jesús, tu único sustento es Jesús. ¿Acudes a Cristo en medio de tu realidad? Deja que el Espíritu Santo afirme en tu vida la profunda necesidad de que Jesús sea tu único consuelo.

3)    Dirección en el Crecimiento

La meta de este mensaje no es dejarte maravillado con el milagro, sino moverte a dar un paso concreto en tu discipulado. La misión de la iglesia se debilita porque pretendemos ser "pescadores de hombres" sin haber permitido que Cristo transforme nuestra vida privada. Por tanto, le exhorto formalmente a tomar una acción concreta esta semana:

Rendir tu "barca" a Jesús, aquella área de tu vida donde te consideres expertos o autosuficientes, en tu trabajo, las finanzas, tu sabiduría familiar u otros, al señorío absoluto de Cristo. Solo renunciando a la dirección de todo, encontrarás la verdadera dirección de tu vida.

Confiesa tu autosuficiencia en oración y di a Dios: "Señor, en mi experiencia esto parece inútil, pero porque Tú lo dices, lo haré".

Conclusiones

Somete tus afectos personales y tu tiempo a una disciplina de oración, lectura de la Biblia y otras discípulas espirituales, antes de buscar la aprobación de los demás.

Al igual que aquellos primeros discípulos, cuando la gracia de Dios toca tu corazón de manera transformadora, no estimamos nada como valioso en este mundo. Dejas las redes del apego terrenal, los ídolos de la seguridad material y le seguirás con un corazón limpio y renovado.

Jesús encontró a Simón cansado y agotado de trabajar, él no estaba entre la multitud. Lo llamó para que su trabajo tenga el propósito para el cuál fue creado. Dios no llama personas que no están haciendo nada, Dios llama a las personas ocupadas en sus trabajos para cambiarlos y así enviarlos a trabajar para la transformación de todo a su alrededor. Simón, el pescador, fue llamado a la vocación de ser pescador, pero de hombre. Simón siguió siendo un pescador, pero ahora tenía un propósito eterno.

¿A qué te ha llamado Dios? Dios llama personas ocupadas, para transformarlas en discípulos ocupados en su Reino mientras van por el mundo. ¡Qué el Señor selle esta palabra en sus corazones! Amén.

Seguir a Jesús transforma la vida, parte 2: El llamado de Levítico y el principio del Médico Divino.

Texto: Lucas 5.27-32; comp. Mateo 9:9-13; Marcos 2:13-17.

Introducción

Si Jesús fuera un seleccionador de futbol, ¿sería un buen seleccionador? ¿Qué criterios tiene para llamar a sus nuevos aprendices? ¿Son los escogidos los mejores que hay? El texto de Lucas nos lleva al encuentro y llamado de Leví o Mateo como el nuevo discípulo de Jesús. Jesús no está en el negocio de escoger lo mejor del mundo, si es que lo hay; Él tiene el propósito de escoger lo que nadie escoge, para transformar vidas ordinarias en vidas extraordinarios.

Veamos qué nos dice el texto sobre este extraordinario llamado de Mateo, qué nos enseña el texto sobre el llamado para ser un discípulo y qué nos está diciendo Dios en nuestra realidad, para seguir a Jesús en la transformación de nuestras vidas y congregación.

 

I.              ¿Qué dice el Texto?

Para comprender la magnitud de la gracia que aquí se despliega, debemos escudriñar primero el estado y la condición de este hombre llamado Leví o Mateo, a quien el Señor miró con ojos de misericordia. El texto nos dice que era publicano, un cobrador de impuestos y que se hallaba sentado al banco de los tributos públicos.

1.    El contexto histórico y social

En el orden civil del primer siglo, bajo el yugo del Imperio Romano, el sistema de recaudación de impuestos se manejaba mediante el arrendamiento público. Los hombres ricos de Roma pagaban al senado una suma fija por el derecho a recaudar tributos en una provincia, y luego empleaban a hombres locales, como Mateo, para hacer el trabajo de campo.

Para el pueblo judío, un publicano no era un mero funcionario; era tres veces maldito:

a.    Traidor a la patria: Servía al opresor gentil, financiando las legiones paganas con el dinero de los hijos de Abraham.

b.    Ladrón legalizado: El sistema romano permitía y fomentaba que el recaudador exigiera más de la cuota estipulada para quedarse con la diferencia. La extorsión era su oficio diario.

c.    Inmundo ceremonialmente: Por su continuo contacto con los gentiles y el dinero pagano, el publicano estaba excluido de la sinagoga y del templo. Su misma presencia contaminaba. Muerto Espiritualmente para la comunidad judía: Era clasificado al nivel de los asesinos y las rameras.

2.    El sentido exegético en la narrativa de Lucas

Lucas, el médico amado, sitúa este evento de manera estratégica en su narrativa. Capítulos atrás, Jesús ha iniciado su ministerio en la periferia demostrando su poder sobre los demonios (4:31-37), las enfermedades (4:38-41) y la lepra (5:12-15). Justo antes de este pasaje, Jesús muestra las consecuencias del pecado y cómo Él sana a un paralítico y declara: "Tus pecados te son perdonados" (5:17-26).

La historia de Mateo no es un hecho aislado; es el clímax de la manifestación de la autoridad de Cristo. Jesús no solo tiene poder sobre la parálisis física; tiene poder para rescatar al paria moral, al muerto espiritual que la sociedad religiosa daba por perdido. El llamamiento de Mateo expande el reino de Dios desde la periferia hasta el centro mismo del problema de la humanidad: el Evangelio no busca a los que se creen limpios, sino que invade los lugares más oscuros de la miseria humana, para transformarlos para la gloria de Dios.

Jesús toma la iniciativa y vio a Mateo, que estaba en sus labores diarias. No es Mateo que va a buscar a Jesús, es Jesús que se acerca a Mateo. Aquí se observa la Gracias Irresistible, Mateo fue mirado con misericordia en su estado de mayor bajeza y Jesús le da un mandato, una sola palabra con el peso de la eternidad, le dice: “Sígueme”.

¿Qué significa esta palabra? Tiene varios usos en su idioma original: Es la palabra usual para describir a los soldados siguiendo a su comandante, o al esclavo siguiendo o sirviendo a su amo, o el hecho de seguir o aceptar el consejo u opinión de alguien. Se usa comúnmente respecto de la obediencia a las leyes de una ciudad como normas de vida y de conducta. También es muy común en el sentido de seguir el hilo o argumento de un discurso.

Cada uno de estos usos arroja luz sobre la vida de un discípulo de Jesús: “El discípulo está en la posición del soldado que obedece y sigue inmediatamente a Jesucristo. El discípulo debe obedecer tan pronto hable su Señor, como hace el esclavo. El discípulo debe pedir el consejo y la dirección de Jesucristo, y tiene que ser humilde para seguirlos. El discípulo es una persona que desea la ciudadanía del reino de los cielos y al recibirla debe vivir en consecuencia con las leyes de ese reino”. Esa es la invitación que Jesús le hizo a Mateo: “Sígueme”. Esa es la invitación que Dios te ha hecho y sigue vigente en cada instante de tu vida.

¿Qué hizo Mateo? La invitación de Jesús es a seguirlo. Él tiene una renuncia absoluta: “y dejándolo todo se levantó…” Mateo tiene una ruptura con su antigua seguridad económica y ganancia deshonesta. Él expresa su obediencia visible a Jesús, “… y lo siguió”, la fe que no se traduce en obediencia visible no es fe salvadora. Por lo tanto, Mateo involucra a Jesús en toda su vida e invita a sus familiares, amigos, compañero de trabajo y vecinos a que conozcan a Jesús. Él se involucra en la misión inmediata, dar a conocer la transformación que Jesús hizo en su vida. “Mateo hizo un gran banquete…” ¡Qué mejor forma de presentarlo que en una fiesta!

Pero, aparecen los fariseos y maestros de la ley para verificar la vida de Jesús si cumple o no los requisitos agregados de la ley y emiten un juicio: ¿Por qué comen con pecadores? ¿Por qué le importante tanto a los fariseo y maestro de la ley con quién come Jesús?

Jesús los oye, porque ellos hacen el cuestionamiento a los discípulos, y les contesta: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. La invitación de Jesús es para que los pecadores regresen a Dios, que sean sus discípulos. La premisa básica del Reino de Dios y el principio fundamental del discipulado Si quieres ser discípulo de Jesús, confiesa tus pecados y sigue a Jesús. No te consideres bueno, porque no hay nadie bueno.

 

II.            ¿Qué aprendemos del texto?

Apliquemos ahora la verdad doctrinal a nuestros propios corazones mediante tres usos esenciales.

1.    La Soberanía de la Gracia.

Observad el orden del texto: "Jesús vio a un publicano... y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió".

Antes de que Mateo hiciera un banquete, antes de que abriera su boca para testificar, la gracia de Cristo lo detuvo en su camino de perdición. El texto nos revela una verdad central: Seguir a Jesús transforma la vida antes de transformar la misión.

Mateo no fue llamado porque mostrara aptitudes espirituales o porque hubiera limpiado su oficina de extorsión. Fue llamado en su suciedad, sentado en el banco de su pecado. La voz del Hijo de Dios operó un llamamiento eficaz en su alma. La transformación interna, el abandono del dinero, el cambio de afectos precedió a cualquier servicio que Mateo pudiera prestar al reino de Dios. La misión nace de una vida que ha sido radicalmente transformada por el Médico divino; no podemos ofrecer a otros el remedio que nosotros mismos no hemos tomado.

¿Quieres servir a Dios? ¿Deseas hacer la diferencia? Dios debe constantemente transformar tu vida a través del discipulado y así seguir cumpliendo la misión a la que nos ha llamado.

2.    El peligro de la Justicia Propia.

El texto nos muestra a los escribas y fariseos murmurando: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?

¡Cuán engañoso es el corazón humano! Los fariseos sufrían de la peor de las cegueras: la ceguera de creerse sanos (Ilusión de la Pureza). Pensaban que la santidad consistía en la separación externa y no en la pureza del corazón. Al criticar la mesa de Cristo, revelaron que no conocían la santidad del Dios que aborrece el orgullo religioso tanto o más que la extorsión del publicano (Aborrecimiento Divino). Cristo les responde con una ironía santa y cortante: "No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento". Quien se cree justo se excluye a sí mismo de la mesa de la gracia (Auto exclusión).

3.    El Costo del Discipulado.

La fe que no se traduce en obediencia visible no es fe salvadora. Leví dejó el banco de los tributos; renunció a su ganancia deshonesta y a su seguridad económica por causa de Cristo.

¿Cuál es el "banco de tributos" al que te estás aferrando hoy? El verdadero discipulado requiere un paso concreto de ruptura con el pasado. No puedes seguir a Cristo y permanecer sentado en la comodidad de tus antiguos hábitos, tus ídolos ocultos o tus resentimientos guardados.

 

III.           ¿Qué nos dice el texto? El Llamamiento a la Acción

El crecimiento en el discipulado no es una teoría abstracta; se mide en las decisiones de nuestra voluntad bajo el señorío de Cristo. Por eso, cada día debemos tomar decisiones que nos ayuden a honrar al Señor y seguirlo en su voluntad divina. Aquí les dejo tres desafíos para esta semana:

1.    Abandonar el banco: Examina tu vida e identifica aquella área, aquel negocio, aquella relación o aquella actitud que sabes que ofende a nuestro Salvador y que actúa como tu antiguo "banco de recaudación". Déjalo atrás.

2.    Cambia tu lente: Así como Mateo abrió su casa para que otros pecadores conocieran a Jesús, los desafío a identificar a una persona en tu entorno que puedas considerarla como “lejos de Dios", puede ser un familiar difícil, un vecino rechazado, un compañero de trabajo de mala fama u otra persona que Dios poca en tu mente. No la mires con el ojo del fariseo, sino con el ojo del Médico, Jesús.

3.    Sirve la Mesa: Invítalo y muéstrale la gracia de la mesa de Cristo y comparte con ellos cómo el Señor ha sanado tu propia enfermedad espiritual.

La mesa está servida. Confiesa tu necesidad, deja tu banco y únete al banquete que Jesús está ofreciendo, pero recuerda no venir solo.

¿Qué puedes hacer? ESCUCHA - APRENDE - COMPARTE.


Nota: Sermón predicado el 19 de julio de 2026, Iglesia Ministerios Centro Cristiano.

sábado, 2 de mayo de 2020

SERMONES DE PEDRO


INTRODUCCIÓN
En los anteriores sermones se ha explorado la forma en que los discípulos de Jesús se desarrollaron como una comunidad unida que crece, ama y adora. Esto los llevó a demostrar el poder del Espíritu Santo atendiendo las necesidades del pueblo: sanando, haciendo milagros y enfrentando las obras de Satanás; todo esto como una expresión del evangelismo que hacían en todo lugar.
Ahora, se verá la forma en que los apóstoles proclamaron el evangelio de Jesucristo en el contexto judío y en los diferentes territorios del Imperio Romano hasta llegar a la Ciudad Eterna, Roma. Los sermones de Pedro tienen como característica básica el dar testimonio de Jesús como el Mesías prometido; aunque cada uno tiene un origen particular.
Hay que recordar que el expositor es un simple pescador que había estado tres años siguiendo a Jesús. Él no tiene preparación profunda en las Escrituras ni en el arte de la exposición bíblica. Una revisión en los evangelios notamos a un hombre común, capaz de decir las palabras más sublimes: “tu eres el Hijo del Dios Altísimo”, como las frases que recibieron la censura de Jesús en estos términos: “apártate de mí Satanás”. Ese es el predicador que trastornó a Jerusalén con su predicación, todo porque fue transformado por el poder del Espíritu Santo.
Le daremos una mirada a tres de los sermones de Pedro y qué se puede aprender de lo expuesto por el humilde pescador de Galilea: 1) El sermón de Pentecostés, 2) El sermón en el Pórtico de Salomón y 3) El sermón a los gentiles.

1)    El sermón de Pentecostés (Hechos 2:14-42).
Este sermón ocurre después del derramamiento del Espíritu Santo en la fiesta de Pentecostés, y fue una defensa bíblica de lo ocurrido. En el Comentario Bíblico Latinoamericano se hace la siguiente explicación del sermón de Pedro:
La interpretación de Pedro sobre la experiencia de Pentecostés se ve en su discurso que estuvo centrado en cinco ejes clave relacionados con Jesús: su ministerio terrenal, su muerte, su resurrección, su exaltación y su papel como Salvador. Estos son los ejes vertebrales de la confesión de fe de los primeros cristianos, conocidos como el kerigma, y se encuentran en la mayoría de los discursos registrados en Hechos (Padilla, Acosta y Velloso, p. 1384).
Los cinco ejes básicos del argumento de Pedro en su sermón se repetirán a lo largo de la proclamación de los primeros cristianos, donde la figura de Jesús es central. ¿Qué fue lo que dijo Pedro, que provocó que se conmovieran sus oyentes?
a)    Pedro explicó el acontecimiento de la venida del Espíritu Santo como el cumplimiento de la profecía de Joel 2:28-32. Las Escrituras se cumplieron ese día y la comunidad de discípulos recibió un impulso divino, para cumplir la misión encomendada por Jesús.
b)    Hay una presentación de lo que Jesús hizo entre ellos, incluyendo su pasión, muerte y resurrección como el cumplimiento del designio divino revelado en las profecías del Antiguo Testamento; además, de la ascensión y la exaltación de Jesús como Señor y Cristo (Mesías) de todo.
c)    Un llamado al arrepentimiento y a bautizarse como símbolo de que Dios los ha perdonado de sus pecados, y así Dios envíe su Santo Espíritu.
El resultado de esta primera proclama evangélica por parte de Pedro fue la conversión de unas tres mil personas, formándose una comunidad de discípulos que perseveraban en la doctrina de los apóstoles, la comunión unos a otros, el partimiento del pan y las oraciones (Hechos 2:42).
Aplicación: En medio de la realidad que estamos viviendo, este mensaje nos reta a seguir la línea de Pedro para anunciar el evangelio de Jesús sin importar las circunstancias que nos rodean. El mensaje evangélico que el mundo debe escuchar es este: Las Escrituras nos señalan a Jesús como el único medio de salvación para todas las personas; si crees por fe este mensaje debes arrepentirte de tus pecados y pedirle perdón al Señor, para que Él envíe su Santo Espíritu y renueve tu vida completa. 
¿Crees en el mensaje del evangelio, para vivir comprometido a obedecer la palabra de Dios? 

2)    El sermón en el Pórtico de Salomón (Hechos 3:11-26)
El segundo sermón se da luego de que Pedro y Juan sanaron a un hombre cojo de nacimiento, los testigos del evento se llenaron de asombro y espanto ante lo ocurrido (Hechos 3:1-10). Por eso, el sermón es una explicación y defensa (apología) de la reciente sanidad del cojo, hecha en la puerta de la Hermosa.
a)    El tema central de su mensaje es Jesús el Mesías que fue prometido a sus antepasados, Abraham, Isaac y Jacob; quién fue entregados por todos los oyentes para que fuera ejecutado por los romanos. Pero, Dios lo levantó de los muertos y los apóstoles son testigos de ese acontecimiento.
b)    La sanidad hecha al cojo fue por la fe en el nombre de Jesús, el Mesías prometido; en Su nombre habían dado sanidad al hombre.
c)    Su sermón “termina con un llamado al arrepentimiento y a la conversión como requisito previo para el perdón de pecados” (Padilla, Acosta y Velloso, p.1387). En todo momento, hay un llamado al arrepentimiento para que del Señor traiga tiempos de perdón. Además, de un llamado a oír las enseñanzas del nuevo Moisés, las enseñanzas de Jesús. La sanidad es solo la evidencia de la manifestación de la gracia salvadora para todo aquel que crea por fe en Jesús, como Señor y Salvador. 
El resultado es triple. Por un lado, Pedro y Juan son encarcelados y llevados el siguiente día ante el concilio para amenazarles de que deben dejar de predicar en nombre de Jesús (Hechos 4:1-22). Y el otro resultado es que se convirtieron unas cinco mil personas (Hechos 4:4); además, de que los discípulos se unieron en oración para pedir a Dios fortaleza para seguir predicando a Jesús (Hechos 4:23-31). 
Aplicación: Las necesidades sociales debemos verlas como las oportunidades para dar lo que tenemos de Dios, tal y como lo hicieron Pedro y Juan ante la necesidad del cojo. Estamos ante una pandemia que ha desnudado la bancarrota espiritual de las personas a nuestro alrededor, ha derribado los ídolos económicos y políticos sobre los que estaban la confianza de los pueblos a nivel global, ha mostrado lo frágil del tejido familiar y está despertando al pueblo de Dios para que se arrepienta de sus pecados y vuelva su corazón a Dios. Estamos viviendo un tiempo para anunciar el evangelio, mientras brindamos nuestra mano al necesitado de alimento, al necesitado de una palabra de ánimo y confianza en Dios, a las necesidades espirituales de nuestras familias. Este es tiempo para predicar el arrepentimiento de pecados y volvernos en humillación a Dios, es un tiempo para mirar el rostro de Dios y pedirle que envie su Santo Espíritu. 
¿Qué necesidades tienes donde debe intervenir Dios, a través del anuncio del evangelio de Jesús?

3)    El sermón ante gentiles (Hechos 10:34-44).
Este sermón se originó en la visión que Dios le dio a Cornelio para que buscara a Pedro, y la visión que Dios le mostró a Pedro para que fuera a ver a Cornelio (Hechos 10:1-33). Hay que recordar que Cornelio es un gentil, un centurión romano. Los judíos no visitaban las casas de los gentiles porque creían que se contaminaban. Así que es Dios quién envía a Pedro a anunciar el evangelio a la casa de un gentil, para que se inicie la predicación a los gentiles y su incorporación a la iglesia. 
a)    Este sermón de Pedro es una presentación del evangelio de Cristo ante Cornelio y su casa. Algo curioso porque en los planes de Pedro no estaba la predicación del evangelio a los gentiles, pero en los planes de Dios si estaba, y a partir de aquí se derriba la barreras raciales y religiosas, para que los gentiles formen parte del pueblo de Dios.
b)    El sermón fue el preámbulo del derramamiento del Espíritu Santo sobre gentiles (Hechos 10:44) y el informe a la iglesia de Jerusalén, llegando a estar admirados de la obra de Dios: “Cuando los hermanos de Jerusalén oyeron estas cosas, se callaron y alabaron a Dios, diciendo: –¡De manera que también a los que no son judíos les ha dado Dios la oportunidad de volverse a él y alcanzar la vida eterna!” (Hechos 11.18, DHH).
Aplicación: Debemos reconocer que en el evangelio no hay distinción de personas, todos deben escuchar la proclamación del evangelio y a todos se les llama a vivir para Cristo Jesús. Reconocemos que es Dios quién salva, nosotros debemos predicar a Jesús y este crucificado. Es a través de la predicación del Evangelio que el Espíritu Santo puede derribar toda barrera de incredulidad, de ignorancia, de desconfianza, de ateísmo, de odio, de orgullo, en fin, cualquier tipo de barrera que estemos levantando y nos aparte de Dios.
¿Qué barrera te está separando de Dios y es momento de que sea derribada por el evangelio? 

CONCLUSIÓN
Termino con una pregunta: ¿cuántas cosas debes saber para que, gozando de esta consolación, puedas vivir y morir dichosamente? (Nyenhuis, p. 2); además, la respuesta es en esencia el mensaje del evangelio.
Son tres cosas las que debemos saber:
1)    Cuán grande son mis pecados y miserias. En todo mensaje bíblico, debe haber una confrontación a los oyentes con su realidad: somos pecadores y debemos reconocernos como tal, junto con las miserias que esto implica. Somos pecadores porque pecamos y pecamos porque somos pecadores. No es suficiente con reconocerte como pecadores, debes aceptar que has transgredido los mandamientos de Dios y has ofendido a Dios.
2)    De qué manera puedo ser librado. Lo siguiente que necesitamos saber es la manera en que podemos ser librados de nuestros pecados y las miserias. La única solución la proveyó el mismo Dios, a través de la obra de Jesús en la cruz, para que el Espíritu Santo nos aplique la redención. Debes reconocer tu necesidad de un Salvador, no te puedes salvar a ti mismo. La salvación es la intervención divina en nuestras vidas, para resucitarnos de nuestra tumba de delitos y pecados. En la predicación del evangelio se ofrece la salvación a todas las personas en estos términos: "todo el que tenga sed, venga a Jesús el agua viva; todo aquel que tenga hambre, venga a Jesús el pan de vida eterna; todo aquel que esta cansado y agobiante, venga a Jesús quién puede darte descanso". ¿Vienes a Jesús? 
3)    La gratitud que debo a Dios por su redención. Si he sido librado de la esclavitud del pecado, lo que sigue es vivir en gratitud a Dios por salvarme. Como discípulo de Jesús, debo vivir para darle gloria a Dios. Esa es una de las características de un verdadero discípulo, está dedicado a darle la gloria a Dios con todo lo que piensa, siente, habla, hace y vive.
Y, ¿como respondes ante la proclamación del evangelio? Solo tienes dos posibilidades: te rindes al señorío de Jesús o lo rechazas completamente.

Bibliografía.
Padilla, C. René, Milton Acosta y Rosalee, ed. Velloso. Comentario Bíblico Contemporáneo: Estudio de toda la Biblia desde América. Buenos Aires, Argentina: Certeza Unida, 2019. Impreso.
Nyenhuis, Gerarld. Comentario del Catecismo de Heidelberg: 52 estudios breves. Coyoacán, México: Publicaciones El Faro, 1990. Impreso.


El Impacto de Seguir a Jesús

  Texto base: Lucas 6:27-36 Introducción Seguimos con la serie del Discipulado en el Evangelio de Lucas. Ya exploramos la primera parte...