domingo, 19 de julio de 2026

Seguir a Jesús transforma la vida, parte 1

Texto: Lucas 5:1-11

Introducción

Ya iniciamos una serie titulada: El discipulado en el evangelio de Lucas, considerando el siguiente esquema:

1. Jesús llama (Lc 4–6): el discipulado inicia con la iniciativa de Cristo.

2. Jesús forma (Lc 6–14): la vida, enseñanza y misión de Jesús moldean al discípulo.

3. Jesús transforma (Lc 15–22): el corazón, las prioridades y el servicio son renovados por el mismo Jesús.

 4. Jesús envía (Lc 23–24): el Resucitado envía discípulos como testigos.

Vamos a sumergirnos en el texto para contestar tres preguntas:

¿Qué dice el texto? Donde se dará una vista a la narrativa del evangelista, para comprender lo que está escrito.

¿Qué enseña el texto? Se expondrán tres verdades que se desprenden de lo expuesto, como fundamentos sobre los que edificar la vida de un discípulo.

¿Qué nos dice el texto? Aquí se busca aplicaciones prácticas para que el Espíritu Santo escudriñe nuestros corazones y nos transforme al escuchar el llamado de Jesús de sígueme.

I. ¿Qué nos dice el texto?

Para comprender el mensaje del escritor, debemos mirar el desarrollo narrativo de este Evangelio. Lucas nos ha mostrado a Jesús predicando en las sinagogas y sanando enfermos; pero, aquí la narrativa da un giro crucial: Jesús pasa de la proclamación general a la formación de su círculo íntimo. No está simplemente llamando a ayudantes; está demostrando de manera progresiva y soberana su autoridad divina ante aquellos que serán las columnas de la Iglesia, sus discípulos o aprendices en la misión evangelística.

El texto nos sitúa junto al lago de Genesaret. Los pescadores, hombres expertos en su oficio, han trabajado toda la noche, el tiempo óptimo para la pesca, y han fracasado, sus redes están vacías. Jesús, un carpintero de Nazaret, sube a la barca de Simón y, tras enseñar a la multitud, le da una orden que desafía toda lógica humana y profesional: «Lleva la barca hacia la parte honda del lago, y echen allí sus redes para pescar (v.4, RVC)».

La respuesta de Simón Pedro revela el conflicto inicial de la carne: «Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y no hemos pescado nada; pero ya que tú me lo pides, echaré la red (v.5, RVC)». Hay aquí un destello de fe sumisa. Al obedecer, la captura es tan abrumadora que las redes se rompían y las barcas comenzaban a hundirse.

Este milagro de la gracia no produce en Pedro una alegría mundana por la ganancia material, sino un santo terror. Al ver la gloria manifestada de Cristo, se postra de rodillas diciendo: «Señor, ¡apártate de mí, porque soy un pecador (v.8, RVC)». Ante esto, el Salvador calma su alma con un «No temas» y le revela su nuevo llamamiento: «Desde ahora serás pescador de hombres (v.10, RVC)». El pasaje culmina con una renuncia radical: dejándolo todo, le siguieron.

II. ¿Qué nos enseña el texto?

Del pasaje pueden brotar muchas verdades o doctrinas sobre Dios, su plan eterno y muchas otras. Para los objetivos del discipulado, nos enfocaremos en tres verdades fundamentales que nos ayudarán a comprender cómo Jesús discipuló:

1)    La soberanía de Cristo gobierna sobre los fracasos y los esfuerzos humanos.

Los hombres más experimentados no pueden forzar la providencia divina. Las redes vacías de Simón eran el escenario preparado por Dios para demostrar que el éxito de la vida y del ministerio no depende del correr del hombre, sino de la misericordia divina. El mandamiento de Cristo demanda fe contra la experiencia empírica.

No se puede ser un discipulado verdadero si no renunciamos a tener el control de nuestras vidas y rendirnos al Señorío de Jesús.

2)    La verdadera visión de la gloria de Dios produce siempre una profunda humillación y convicción de pecado.

Pedro no vio solo un gran cardumen de peces; vio la Omnisciencia y el Poder del Dios encarnado en su barca. El hombre natural huye de Dios o se enorgullece; el alma regenerada, al ver la santidad de Cristo, ve la vileza de su propio corazón.

No puede ser un discipulado verdadero donde primero no ha habido un quebrantamiento absoluto ante la santidad del Señor.

3)    Seguir a Jesús transforma la vida interior del ser humano antes de transformar su misión exterior.

Jesús les predicó a multitudes, pero hizo el milagro delante de pocos, que serían sus discípulos. Los milagros de Jesús son para transformar la vida interna de las personas, no para dejarlas sin cambios y asombradas.

Observen el orden del Espíritu: Cristo no envía a Pedro a predicar inmediatamente después de subirse a la barca. Primero, vacía su suficiencia propia (la noche de fracaso), luego expande su fe (la pesca milagrosa), después purifica su corazón por medio del arrepentimiento (la confesión de pecado) y, solo entonces, transforma su vocación para la misión.

La obra en el discípulo antecede a la obra por medio del discípulo. Debes renunciar a tu autosuficiencia y orgullo propio, para depositar tu fe en las promesas de Dios, arrepintiéndose de sus pecados y así seguir obedientemente a Jesús, como discípulo.

III. ¿Qué nos dice el texto? Aplicaciones Prácticas

Hay tres áreas en las que, como un espejo para nuestras vidas, busquemos aplicaciones prácticas de las verdades expuestas.

1)    Examen de Conciencia

Hazte la siguiente pregunta: ¿En qué descansa mi confianza y caminar a diario? Muchos en la iglesia profesan querer servir a Dios, pero insisten en pescar en sus propias fuerzas, confiando en sus redes de orgullo, intelecto o prudencia humana.

¿Has pasado ya por la experiencia de Pedro, donde la presencia de Cristo te ha hecho ver cuán pecador, miserable y necesitado eres? Si nunca has temblado ante la santidad de Dios, temo que aún sigues al Jesús de la multitud, pero no al Jesús de la barca. Deja de ser parte de la multitud, y conviértete en parte de los discípulos de Jesús.

2)    Consolación en medio de la realidad

¿Hay aquí hermanos que sienten que sus redes están vacías, que han trabajado en sus matrimonios, en la crianza de sus hijos, o en sus llamados espirituales «toda la noche» sin ver fruto? No desmayéis. El vacío de tus redes es a menudo el preludio del milagro de la gracia. Cristo permite tu impotencia para que la gloria de la llenura sea enteramente suya. Esperen en Su Palabra; boga mar adentro cuando Él lo ordene.

Tu consuelo es Jesús, tu milagro es Jesús, tu único sustento es Jesús. ¿Acudes a Cristo en medio de tu realidad? Deja que el Espíritu Santo afirme en tu vida la profunda necesidad de que Jesús sea tu único consuelo.

3)    Dirección en el Crecimiento

La meta de este mensaje no es dejarte maravillado con el milagro, sino moverte a dar un paso concreto en tu discipulado. La misión de la iglesia se debilita porque pretendemos ser "pescadores de hombres" sin haber permitido que Cristo transforme nuestra vida privada. Por tanto, le exhorto formalmente a tomar una acción concreta esta semana:

Rendir tu "barca" a Jesús, aquella área de tu vida donde te consideres expertos o autosuficientes, en tu trabajo, las finanzas, tu sabiduría familiar u otros, al señorío absoluto de Cristo. Solo renunciando a la dirección de todo, encontrarás la verdadera dirección de tu vida.

Confiesa tu autosuficiencia en oración y di a Dios: "Señor, en mi experiencia esto parece inútil, pero porque Tú lo dices, lo haré".

Conclusiones

Somete tus afectos personales y tu tiempo a una disciplina de oración, lectura de la Biblia y otras discípulas espirituales, antes de buscar la aprobación de los demás.

Al igual que aquellos primeros discípulos, cuando la gracia de Dios toca tu corazón de manera transformadora, no estimamos nada como valioso en este mundo. Dejas las redes del apego terrenal, los ídolos de la seguridad material y le seguirás con un corazón limpio y renovado.

Jesús encontró a Simón cansado y agotado de trabajar, él no estaba entre la multitud. Lo llamó para que su trabajo tenga el propósito para el cuál fue creado. Dios no llama personas que no están haciendo nada, Dios llama a las personas ocupadas en sus trabajos para cambiarlos y así enviarlos a trabajar para la transformación de todo a su alrededor. Simón, el pescador, fue llamado a la vocación de ser pescador, pero de hombre. Simón siguió siendo un pescador, pero ahora tenía un propósito eterno.

¿A qué te ha llamado Dios? Dios llama personas ocupadas, para transformarlas en discípulos ocupados en su Reino mientras van por el mundo. ¡Qué el Señor selle esta palabra en sus corazones! Amén.

Seguir a Jesús transforma la vida, parte 2: El llamado de Levítico y el principio del Médico Divino.

Texto: Lucas 5.27-32; comp. Mateo 9:9-13; Marcos 2:13-17.

Introducción

Si Jesús fuera un seleccionador de futbol, ¿sería un buen seleccionador? ¿Qué criterios tiene para llamar a sus nuevos aprendices? ¿Son los escogidos los mejores que hay? El texto de Lucas nos lleva al encuentro y llamado de Leví o Mateo como el nuevo discípulo de Jesús. Jesús no está en el negocio de escoger lo mejor del mundo, si es que lo hay; Él tiene el propósito de escoger lo que nadie escoge, para transformar vidas ordinarias en vidas extraordinarios.

Veamos qué nos dice el texto sobre este extraordinario llamado de Mateo, qué nos enseña el texto sobre el llamado para ser un discípulo y qué nos está diciendo Dios en nuestra realidad, para seguir a Jesús en la transformación de nuestras vidas y congregación.

 

I.              ¿Qué dice el Texto?

Para comprender la magnitud de la gracia que aquí se despliega, debemos escudriñar primero el estado y la condición de este hombre llamado Leví o Mateo, a quien el Señor miró con ojos de misericordia. El texto nos dice que era publicano, un cobrador de impuestos y que se hallaba sentado al banco de los tributos públicos.

1.    El contexto histórico y social

En el orden civil del primer siglo, bajo el yugo del Imperio Romano, el sistema de recaudación de impuestos se manejaba mediante el arrendamiento público. Los hombres ricos de Roma pagaban al senado una suma fija por el derecho a recaudar tributos en una provincia, y luego empleaban a hombres locales, como Mateo, para hacer el trabajo de campo.

Para el pueblo judío, un publicano no era un mero funcionario; era tres veces maldito:

a.    Traidor a la patria: Servía al opresor gentil, financiando las legiones paganas con el dinero de los hijos de Abraham.

b.    Ladrón legalizado: El sistema romano permitía y fomentaba que el recaudador exigiera más de la cuota estipulada para quedarse con la diferencia. La extorsión era su oficio diario.

c.    Inmundo ceremonialmente: Por su continuo contacto con los gentiles y el dinero pagano, el publicano estaba excluido de la sinagoga y del templo. Su misma presencia contaminaba. Muerto Espiritualmente para la comunidad judía: Era clasificado al nivel de los asesinos y las rameras.

2.    El sentido exegético en la narrativa de Lucas

Lucas, el médico amado, sitúa este evento de manera estratégica en su narrativa. Capítulos atrás, Jesús ha iniciado su ministerio en la periferia demostrando su poder sobre los demonios (4:31-37), las enfermedades (4:38-41) y la lepra (5:12-15). Justo antes de este pasaje, Jesús muestra las consecuencias del pecado y cómo Él sana a un paralítico y declara: "Tus pecados te son perdonados" (5:17-26).

La historia de Mateo no es un hecho aislado; es el clímax de la manifestación de la autoridad de Cristo. Jesús no solo tiene poder sobre la parálisis física; tiene poder para rescatar al paria moral, al muerto espiritual que la sociedad religiosa daba por perdido. El llamamiento de Mateo expande el reino de Dios desde la periferia hasta el centro mismo del problema de la humanidad: el Evangelio no busca a los que se creen limpios, sino que invade los lugares más oscuros de la miseria humana, para transformarlos para la gloria de Dios.

Jesús toma la iniciativa y vio a Mateo, que estaba en sus labores diarias. No es Mateo que va a buscar a Jesús, es Jesús que se acerca a Mateo. Aquí se observa la Gracias Irresistible, Mateo fue mirado con misericordia en su estado de mayor bajeza y Jesús le da un mandato, una sola palabra con el peso de la eternidad, le dice: “Sígueme”.

¿Qué significa esta palabra? Tiene varios usos en su idioma original: Es la palabra usual para describir a los soldados siguiendo a su comandante, o al esclavo siguiendo o sirviendo a su amo, o el hecho de seguir o aceptar el consejo u opinión de alguien. Se usa comúnmente respecto de la obediencia a las leyes de una ciudad como normas de vida y de conducta. También es muy común en el sentido de seguir el hilo o argumento de un discurso.

Cada uno de estos usos arroja luz sobre la vida de un discípulo de Jesús: “El discípulo está en la posición del soldado que obedece y sigue inmediatamente a Jesucristo. El discípulo debe obedecer tan pronto hable su Señor, como hace el esclavo. El discípulo debe pedir el consejo y la dirección de Jesucristo, y tiene que ser humilde para seguirlos. El discípulo es una persona que desea la ciudadanía del reino de los cielos y al recibirla debe vivir en consecuencia con las leyes de ese reino”. Esa es la invitación que Jesús le hizo a Mateo: “Sígueme”. Esa es la invitación que Dios te ha hecho y sigue vigente en cada instante de tu vida.

¿Qué hizo Mateo? La invitación de Jesús es a seguirlo. Él tiene una renuncia absoluta: “y dejándolo todo se levantó…” Mateo tiene una ruptura con su antigua seguridad económica y ganancia deshonesta. Él expresa su obediencia visible a Jesús, “… y lo siguió”, la fe que no se traduce en obediencia visible no es fe salvadora. Por lo tanto, Mateo involucra a Jesús en toda su vida e invita a sus familiares, amigos, compañero de trabajo y vecinos a que conozcan a Jesús. Él se involucra en la misión inmediata, dar a conocer la transformación que Jesús hizo en su vida. “Mateo hizo un gran banquete…” ¡Qué mejor forma de presentarlo que en una fiesta!

Pero, aparecen los fariseos y maestros de la ley para verificar la vida de Jesús si cumple o no los requisitos agregados de la ley y emiten un juicio: ¿Por qué comen con pecadores? ¿Por qué le importante tanto a los fariseo y maestro de la ley con quién come Jesús?

Jesús los oye, porque ellos hacen el cuestionamiento a los discípulos, y les contesta: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. La invitación de Jesús es para que los pecadores regresen a Dios, que sean sus discípulos. La premisa básica del Reino de Dios y el principio fundamental del discipulado Si quieres ser discípulo de Jesús, confiesa tus pecados y sigue a Jesús. No te consideres bueno, porque no hay nadie bueno.

 

II.            ¿Qué aprendemos del texto?

Apliquemos ahora la verdad doctrinal a nuestros propios corazones mediante tres usos esenciales.

1.    La Soberanía de la Gracia.

Observad el orden del texto: "Jesús vio a un publicano... y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió".

Antes de que Mateo hiciera un banquete, antes de que abriera su boca para testificar, la gracia de Cristo lo detuvo en su camino de perdición. El texto nos revela una verdad central: Seguir a Jesús transforma la vida antes de transformar la misión.

Mateo no fue llamado porque mostrara aptitudes espirituales o porque hubiera limpiado su oficina de extorsión. Fue llamado en su suciedad, sentado en el banco de su pecado. La voz del Hijo de Dios operó un llamamiento eficaz en su alma. La transformación interna, el abandono del dinero, el cambio de afectos precedió a cualquier servicio que Mateo pudiera prestar al reino de Dios. La misión nace de una vida que ha sido radicalmente transformada por el Médico divino; no podemos ofrecer a otros el remedio que nosotros mismos no hemos tomado.

¿Quieres servir a Dios? ¿Deseas hacer la diferencia? Dios debe constantemente transformar tu vida a través del discipulado y así seguir cumpliendo la misión a la que nos ha llamado.

2.    El peligro de la Justicia Propia.

El texto nos muestra a los escribas y fariseos murmurando: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?

¡Cuán engañoso es el corazón humano! Los fariseos sufrían de la peor de las cegueras: la ceguera de creerse sanos (Ilusión de la Pureza). Pensaban que la santidad consistía en la separación externa y no en la pureza del corazón. Al criticar la mesa de Cristo, revelaron que no conocían la santidad del Dios que aborrece el orgullo religioso tanto o más que la extorsión del publicano (Aborrecimiento Divino). Cristo les responde con una ironía santa y cortante: "No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento". Quien se cree justo se excluye a sí mismo de la mesa de la gracia (Auto exclusión).

3.    El Costo del Discipulado.

La fe que no se traduce en obediencia visible no es fe salvadora. Leví dejó el banco de los tributos; renunció a su ganancia deshonesta y a su seguridad económica por causa de Cristo.

¿Cuál es el "banco de tributos" al que te estás aferrando hoy? El verdadero discipulado requiere un paso concreto de ruptura con el pasado. No puedes seguir a Cristo y permanecer sentado en la comodidad de tus antiguos hábitos, tus ídolos ocultos o tus resentimientos guardados.

 

III.           ¿Qué nos dice el texto? El Llamamiento a la Acción

El crecimiento en el discipulado no es una teoría abstracta; se mide en las decisiones de nuestra voluntad bajo el señorío de Cristo. Por eso, cada día debemos tomar decisiones que nos ayuden a honrar al Señor y seguirlo en su voluntad divina. Aquí les dejo tres desafíos para esta semana:

1.    Abandonar el banco: Examina tu vida e identifica aquella área, aquel negocio, aquella relación o aquella actitud que sabes que ofende a nuestro Salvador y que actúa como tu antiguo "banco de recaudación". Déjalo atrás.

2.    Cambia tu lente: Así como Mateo abrió su casa para que otros pecadores conocieran a Jesús, los desafío a identificar a una persona en tu entorno que puedas considerarla como “lejos de Dios", puede ser un familiar difícil, un vecino rechazado, un compañero de trabajo de mala fama u otra persona que Dios poca en tu mente. No la mires con el ojo del fariseo, sino con el ojo del Médico, Jesús.

3.    Sirve la Mesa: Invítalo y muéstrale la gracia de la mesa de Cristo y comparte con ellos cómo el Señor ha sanado tu propia enfermedad espiritual.

La mesa está servida. Confiesa tu necesidad, deja tu banco y únete al banquete que Jesús está ofreciendo, pero recuerda no venir solo.

¿Qué puedes hacer? ESCUCHA - APRENDE - COMPARTE.


Nota: Sermón predicado el 19 de julio de 2026, Iglesia Ministerios Centro Cristiano.

sábado, 2 de mayo de 2020

SERMONES DE PEDRO


INTRODUCCIÓN
En los anteriores sermones se ha explorado la forma en que los discípulos de Jesús se desarrollaron como una comunidad unida que crece, ama y adora. Esto los llevó a demostrar el poder del Espíritu Santo atendiendo las necesidades del pueblo: sanando, haciendo milagros y enfrentando las obras de Satanás; todo esto como una expresión del evangelismo que hacían en todo lugar.
Ahora, se verá la forma en que los apóstoles proclamaron el evangelio de Jesucristo en el contexto judío y en los diferentes territorios del Imperio Romano hasta llegar a la Ciudad Eterna, Roma. Los sermones de Pedro tienen como característica básica el dar testimonio de Jesús como el Mesías prometido; aunque cada uno tiene un origen particular.
Hay que recordar que el expositor es un simple pescador que había estado tres años siguiendo a Jesús. Él no tiene preparación profunda en las Escrituras ni en el arte de la exposición bíblica. Una revisión en los evangelios notamos a un hombre común, capaz de decir las palabras más sublimes: “tu eres el Hijo del Dios Altísimo”, como las frases que recibieron la censura de Jesús en estos términos: “apártate de mí Satanás”. Ese es el predicador que trastornó a Jerusalén con su predicación, todo porque fue transformado por el poder del Espíritu Santo.
Le daremos una mirada a tres de los sermones de Pedro y qué se puede aprender de lo expuesto por el humilde pescador de Galilea: 1) El sermón de Pentecostés, 2) El sermón en el Pórtico de Salomón y 3) El sermón a los gentiles.

1)    El sermón de Pentecostés (Hechos 2:14-42).
Este sermón ocurre después del derramamiento del Espíritu Santo en la fiesta de Pentecostés, y fue una defensa bíblica de lo ocurrido. En el Comentario Bíblico Latinoamericano se hace la siguiente explicación del sermón de Pedro:
La interpretación de Pedro sobre la experiencia de Pentecostés se ve en su discurso que estuvo centrado en cinco ejes clave relacionados con Jesús: su ministerio terrenal, su muerte, su resurrección, su exaltación y su papel como Salvador. Estos son los ejes vertebrales de la confesión de fe de los primeros cristianos, conocidos como el kerigma, y se encuentran en la mayoría de los discursos registrados en Hechos (Padilla, Acosta y Velloso, p. 1384).
Los cinco ejes básicos del argumento de Pedro en su sermón se repetirán a lo largo de la proclamación de los primeros cristianos, donde la figura de Jesús es central. ¿Qué fue lo que dijo Pedro, que provocó que se conmovieran sus oyentes?
a)    Pedro explicó el acontecimiento de la venida del Espíritu Santo como el cumplimiento de la profecía de Joel 2:28-32. Las Escrituras se cumplieron ese día y la comunidad de discípulos recibió un impulso divino, para cumplir la misión encomendada por Jesús.
b)    Hay una presentación de lo que Jesús hizo entre ellos, incluyendo su pasión, muerte y resurrección como el cumplimiento del designio divino revelado en las profecías del Antiguo Testamento; además, de la ascensión y la exaltación de Jesús como Señor y Cristo (Mesías) de todo.
c)    Un llamado al arrepentimiento y a bautizarse como símbolo de que Dios los ha perdonado de sus pecados, y así Dios envíe su Santo Espíritu.
El resultado de esta primera proclama evangélica por parte de Pedro fue la conversión de unas tres mil personas, formándose una comunidad de discípulos que perseveraban en la doctrina de los apóstoles, la comunión unos a otros, el partimiento del pan y las oraciones (Hechos 2:42).
Aplicación: En medio de la realidad que estamos viviendo, este mensaje nos reta a seguir la línea de Pedro para anunciar el evangelio de Jesús sin importar las circunstancias que nos rodean. El mensaje evangélico que el mundo debe escuchar es este: Las Escrituras nos señalan a Jesús como el único medio de salvación para todas las personas; si crees por fe este mensaje debes arrepentirte de tus pecados y pedirle perdón al Señor, para que Él envíe su Santo Espíritu y renueve tu vida completa. 
¿Crees en el mensaje del evangelio, para vivir comprometido a obedecer la palabra de Dios? 

2)    El sermón en el Pórtico de Salomón (Hechos 3:11-26)
El segundo sermón se da luego de que Pedro y Juan sanaron a un hombre cojo de nacimiento, los testigos del evento se llenaron de asombro y espanto ante lo ocurrido (Hechos 3:1-10). Por eso, el sermón es una explicación y defensa (apología) de la reciente sanidad del cojo, hecha en la puerta de la Hermosa.
a)    El tema central de su mensaje es Jesús el Mesías que fue prometido a sus antepasados, Abraham, Isaac y Jacob; quién fue entregados por todos los oyentes para que fuera ejecutado por los romanos. Pero, Dios lo levantó de los muertos y los apóstoles son testigos de ese acontecimiento.
b)    La sanidad hecha al cojo fue por la fe en el nombre de Jesús, el Mesías prometido; en Su nombre habían dado sanidad al hombre.
c)    Su sermón “termina con un llamado al arrepentimiento y a la conversión como requisito previo para el perdón de pecados” (Padilla, Acosta y Velloso, p.1387). En todo momento, hay un llamado al arrepentimiento para que del Señor traiga tiempos de perdón. Además, de un llamado a oír las enseñanzas del nuevo Moisés, las enseñanzas de Jesús. La sanidad es solo la evidencia de la manifestación de la gracia salvadora para todo aquel que crea por fe en Jesús, como Señor y Salvador. 
El resultado es triple. Por un lado, Pedro y Juan son encarcelados y llevados el siguiente día ante el concilio para amenazarles de que deben dejar de predicar en nombre de Jesús (Hechos 4:1-22). Y el otro resultado es que se convirtieron unas cinco mil personas (Hechos 4:4); además, de que los discípulos se unieron en oración para pedir a Dios fortaleza para seguir predicando a Jesús (Hechos 4:23-31). 
Aplicación: Las necesidades sociales debemos verlas como las oportunidades para dar lo que tenemos de Dios, tal y como lo hicieron Pedro y Juan ante la necesidad del cojo. Estamos ante una pandemia que ha desnudado la bancarrota espiritual de las personas a nuestro alrededor, ha derribado los ídolos económicos y políticos sobre los que estaban la confianza de los pueblos a nivel global, ha mostrado lo frágil del tejido familiar y está despertando al pueblo de Dios para que se arrepienta de sus pecados y vuelva su corazón a Dios. Estamos viviendo un tiempo para anunciar el evangelio, mientras brindamos nuestra mano al necesitado de alimento, al necesitado de una palabra de ánimo y confianza en Dios, a las necesidades espirituales de nuestras familias. Este es tiempo para predicar el arrepentimiento de pecados y volvernos en humillación a Dios, es un tiempo para mirar el rostro de Dios y pedirle que envie su Santo Espíritu. 
¿Qué necesidades tienes donde debe intervenir Dios, a través del anuncio del evangelio de Jesús?

3)    El sermón ante gentiles (Hechos 10:34-44).
Este sermón se originó en la visión que Dios le dio a Cornelio para que buscara a Pedro, y la visión que Dios le mostró a Pedro para que fuera a ver a Cornelio (Hechos 10:1-33). Hay que recordar que Cornelio es un gentil, un centurión romano. Los judíos no visitaban las casas de los gentiles porque creían que se contaminaban. Así que es Dios quién envía a Pedro a anunciar el evangelio a la casa de un gentil, para que se inicie la predicación a los gentiles y su incorporación a la iglesia. 
a)    Este sermón de Pedro es una presentación del evangelio de Cristo ante Cornelio y su casa. Algo curioso porque en los planes de Pedro no estaba la predicación del evangelio a los gentiles, pero en los planes de Dios si estaba, y a partir de aquí se derriba la barreras raciales y religiosas, para que los gentiles formen parte del pueblo de Dios.
b)    El sermón fue el preámbulo del derramamiento del Espíritu Santo sobre gentiles (Hechos 10:44) y el informe a la iglesia de Jerusalén, llegando a estar admirados de la obra de Dios: “Cuando los hermanos de Jerusalén oyeron estas cosas, se callaron y alabaron a Dios, diciendo: –¡De manera que también a los que no son judíos les ha dado Dios la oportunidad de volverse a él y alcanzar la vida eterna!” (Hechos 11.18, DHH).
Aplicación: Debemos reconocer que en el evangelio no hay distinción de personas, todos deben escuchar la proclamación del evangelio y a todos se les llama a vivir para Cristo Jesús. Reconocemos que es Dios quién salva, nosotros debemos predicar a Jesús y este crucificado. Es a través de la predicación del Evangelio que el Espíritu Santo puede derribar toda barrera de incredulidad, de ignorancia, de desconfianza, de ateísmo, de odio, de orgullo, en fin, cualquier tipo de barrera que estemos levantando y nos aparte de Dios.
¿Qué barrera te está separando de Dios y es momento de que sea derribada por el evangelio? 

CONCLUSIÓN
Termino con una pregunta: ¿cuántas cosas debes saber para que, gozando de esta consolación, puedas vivir y morir dichosamente? (Nyenhuis, p. 2); además, la respuesta es en esencia el mensaje del evangelio.
Son tres cosas las que debemos saber:
1)    Cuán grande son mis pecados y miserias. En todo mensaje bíblico, debe haber una confrontación a los oyentes con su realidad: somos pecadores y debemos reconocernos como tal, junto con las miserias que esto implica. Somos pecadores porque pecamos y pecamos porque somos pecadores. No es suficiente con reconocerte como pecadores, debes aceptar que has transgredido los mandamientos de Dios y has ofendido a Dios.
2)    De qué manera puedo ser librado. Lo siguiente que necesitamos saber es la manera en que podemos ser librados de nuestros pecados y las miserias. La única solución la proveyó el mismo Dios, a través de la obra de Jesús en la cruz, para que el Espíritu Santo nos aplique la redención. Debes reconocer tu necesidad de un Salvador, no te puedes salvar a ti mismo. La salvación es la intervención divina en nuestras vidas, para resucitarnos de nuestra tumba de delitos y pecados. En la predicación del evangelio se ofrece la salvación a todas las personas en estos términos: "todo el que tenga sed, venga a Jesús el agua viva; todo aquel que tenga hambre, venga a Jesús el pan de vida eterna; todo aquel que esta cansado y agobiante, venga a Jesús quién puede darte descanso". ¿Vienes a Jesús? 
3)    La gratitud que debo a Dios por su redención. Si he sido librado de la esclavitud del pecado, lo que sigue es vivir en gratitud a Dios por salvarme. Como discípulo de Jesús, debo vivir para darle gloria a Dios. Esa es una de las características de un verdadero discípulo, está dedicado a darle la gloria a Dios con todo lo que piensa, siente, habla, hace y vive.
Y, ¿como respondes ante la proclamación del evangelio? Solo tienes dos posibilidades: te rindes al señorío de Jesús o lo rechazas completamente.

Bibliografía.
Padilla, C. René, Milton Acosta y Rosalee, ed. Velloso. Comentario Bíblico Contemporáneo: Estudio de toda la Biblia desde América. Buenos Aires, Argentina: Certeza Unida, 2019. Impreso.
Nyenhuis, Gerarld. Comentario del Catecismo de Heidelberg: 52 estudios breves. Coyoacán, México: Publicaciones El Faro, 1990. Impreso.


domingo, 17 de septiembre de 2017

HEREJÍAS TRINITARIAS

HEREJÍAS TRINITARIAS[1]
INTRODUCCIÓN
Tal vez se esté preguntando, ¿por qué razón debemos ver estos temas, y si serán relevantes para nuestra vida espiritual y desarrollo congregacional? El tema es vital, debido a que el mismo Jesús dice que: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Conocer al único Dios verdadero es importante, porque en eso consiste la vida eterna. Sino conozco al dios verdadero, no tengo la vida eterna.
Por eso, nos proponemos establecer la verdadera doctrina ortodoxa[2] de la Trinidad y las principales herejías, que se han presentado.

             I.              DOCTRINA DE LA TRINIDAD
Antes de analizar los principales errores doctrinas que se han dicho de la doctrina de la Trinidad, veamos las afirmaciones teológicas y bíblicas, para comprender mejor esta verdad bíblica tan importante para nosotros.
Una comprensión teológica y bíblica del quién es Dios nos ayudará a caminar por la senda de una espiritualidad bíblica y nos acercará al Dios vivo y verdadero.
1)    Afirmaciones teológicas.
El Catecismo Menor, pregunta y respuesta N°6, nos enseña lo que debemos afirmar sobre la doctrina bíblica de la Trinidad:
“¿Cuántas personas hay en la Divinidad? R/ Hay tres personas en la Divinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y estas tres personas son un solo Dios, las mismas en sustancia, iguales en poder y en gloria (Mat. 3:16, 17; 28:19; 2 Cor. 13:11; 1 Juan 1; 5: 18; Hch. 5:3-4; Heb. 1:3)[3].
Básicamente, lo que nos enseña es que Dios existen en tres personas: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo; no son tres Padres, ni tres Hijos, ni Tres Espíritus Santos. Son un solo Dios, iguales en su esencia, poder y gloria. Por eso debo adorar a un solo Dios, que es tres personas.
En la Confesión de Fe de Westminster capítulo II artículo III, se lee:
“En la unidad de la Divinidad hay tres Personas, de una sustancia, poder y eternidad; Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. El Padre no es engendrado ni procede de nadie; el Hijo es eternamente engendrado por el Padre, y el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo”[4].
Este párrafo nos amplía lo expuesto anteriormente, describiendo la relación dinámica que existe en la Divinidad: Dios el Padre no es engendrado ni procede de nadie, es el creador de todo y el que decreta la redención. Dios el Hijo, es eternamente engendrado por el Padre, expresando la relación filian que tienen y a la vez, estableciendo su obra redentora al ser enviado a tomar cuerpo humano, para morir por nuestra salvación. Y Dios Espíritu Santo, fue enviado (precede) del Padre y del Hijo, para aplicar los beneficios de la redención.
La doctrina de la Trinidad es un esfuerzo para definir la plenitud de la Deidad en términos de su unidad y su diversidad. La formulación histórica de la Trinidad es que Dios es uno en esencia y tres en persona. Aunque esta fórmula es misteriosa y paradójica, no conlleva de modo alguno una contradicción. Con respecto a la esencia o el ser, se afirma la unidad de la Deidad; con respecto a la persona, se expresa la diversidad de la Deidad[5].
El gran teólogo del siglo XVIII, Jonathan Edward, expresa así lo que es la Trinidad, dándonos una idea más clara de cómo podemos entenderlo mejor:
 “Y supongo que esta es esa bendita Trinidad de la que leemos en las Santas Escrituras. El Padre es la Deidad sustentadora en el principio, sin origen y más absoluta, o la Deidad en su existencia directa. El Hijo es la Deidad generada por la inteligencia de Dios (logos), o al tener una idea de él mismo y permanecer en ella. El Espíritu Santo es la Deidad sustentadora en la práctica, o la esencia divina fluyendo y respirando sucesivamente en el amor infinito de Dios y el deleite en sí mismo. Y creo que toda la esencia divina subsiste verdadero y claramente tanto en la idea divina como en el amor divino, y que cada una de ellas son personas debidamente diferenciadas”[6].
Es importante reconocer que en la Divinidad hay unidad (un solo Dios), como diversidad (tres personas). Esto es lo que algunos teólogos han descrito como el principio del uno y los muchos, concepto importante que señala la necesidad de la afirmación del individuo (uno) y su convivencia en comunidad (muchos).
2)    Afirmaciones Bíblicas.
Ante las afirmaciones teológicas, debemos encontrar las afirmaciones bíblicas, ¿qué dicen las Escrituras sobre la doctrina de la Trinidad? Lo que encontramos en la Biblia es afirmación de la existencia de un solo Dios, la unidad de la Divinidad, y encontramos la afirmación de que cada persona de la Divinidad es Dios.
a)    Unidad de la Divinidad
En los siguientes textos, se afirma que solo existe un solo Dios; por lo tanto, demuestran la unidad en la Divinidad.
Deuteronomio 6:4  
(6:4) Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
Isaías 44:6; 45:5; 1:1-31  
(44:6) Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.
(45:5) Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí.
Jeremías 10:10
(10:10) Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno;
1 Corintios 8:4; 6  
(8:4) Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.
(8:6) para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
Efesios 4:5-6  
(4:5-6)  5un Señor, una fe, un bautismo, 6un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
b)    Diversidad de la Divinidad
La afirmación bíblica de que cada una de las personas de la Divinidad son el único, verdadero y eterno Dios, lo podemos demostrar por varios pasajes; pero hay dos que nos ayudarán a demostrar la doctrina de la Trinidad.
Mateo 3:16-17  
(3:16-17)  16Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 17Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Mateo 28:19  
(28:19) Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
2 Corintios 13:14  
(13:14) La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.
1 Pedro 1:2  
(1:2) elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.
Si hay textos que afirman la solo existencia de Dios, y hay textos que afirman la que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, llegamos a la conclusión de que Dios es uno en esencia y tres personas.
             
             II.             HEREJÍAS TRINITARIAS
A través de la historia, las verdades expuestas anteriormente, ha sido atacadas para eliminar la doctrina bíblica de la Trinidad. Si esa verdad es eliminada, no comprenderemos correctamente ni a Dios ni el evangelio, por lo tanto, la salvación provista por Jesucristo y aplicada por el Espíritu Santo estarían en dudas.  
Por eso, expondremos algunas de las principales herejías que se han presentado en la historia, con la observación de que actualmente, siguen apareciendo con otros nombres y matices, pero los mismos errores del pasado.
Trataremos tres que se caracterizaron por atacar la verdad ortodoxa de la Trinidad: “la monarquiana referida (principalmente) al Padre; la arriana, al Hijo; y la macedonia, al Espíritu Santo”[7]
1)    Monarquismo.
Herejía que se desarrolló en el siglo II d.C. y es “la tendencia al énfasis en la unidad de Dios, y rechaza la Trinidad personal”[8].
“El Monarquianismo fue dividido en dos grupos principales: los monarquíanos dinámicos y los monarquíanos modales: El Monarquianismo Dinámico enseña que Dios es el Padre y que Jesús es sólo un hombre, negando la subsistencia personal del Logos y que el Espíritu Santo es una fuerza o presencia de Dios el Padre. El Monarquianismo Modal enseña que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son sólo modos de la única persona la cual es Dios. En otras palabras, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son personas simultáneas y separadas, sino modos consecutivos de una sola persona”[9].
Esta herejía fue llevada a muchas otras más, que posteriormente fueron eliminadas por los diferentes defensores de la ortodoxia cristiana. 
2)    Arrianismo.
Esta herejía fue promovida por Arrio que fue presbítero de Alejandría en el siglo IV d.C. Un historiador de la iglesia de Cristo, describe la idea principal de esta herejía en estos términos:
“La enseñanza arriana pretendía dar una explicación racional del dogma cristiano de la Trinidad, al extremar la diferencia entre las personas del Padre y del Hijo hasta el punto de negar a éste el atributo divino. El Padre, es el único ser realmente eterno. El Hijo es engendrado, es decir, creado por el Padre, y no existía antes de ser engendrado; en consecuencia, no es igual ni consustancial al Padre… Jesús es Dios por denominación y adopción, y no es Hijo por naturaleza, Es, empero, la más perfecta de las criaturas”[10].
La herejía arriana provocó una gran sisma o división en la cristiandad en los siglos III al V d.C. Para lograr la defensa de la fe ortodoxa, se convocó al Primer Concilio Ecuménico de la cristiandad, el Concilio de Nicea que se reunió en el 325 d.C. De esta reunión de los obispos cristianos, se aprobó el Credo de Nicea, que defiende la doctrina de la Trinidad. El Credo de Nicea dice así: 
Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador de Cielo y Tierra, de todo lo visible e invisible. Creemos en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho. Que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo: por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato: padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las Escrituras, subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre. De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin. Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe en una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creemos en la Iglesia, que es una, santa, universal y apostólica. Reconocemos un solo bautismo para el perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. AMEN[11].
3)    Macedonianismo. Herejía que negaba la divinidad del Espíritu Santo, y lo consideraban una creatura del Hijo. El Espíritu Santo no es Dios, sino un instrumento creado que Dios utiliza[12]. Lo consideraban una fuerza impersonal, que Dios utilizaba para llevar a cabo sus propósitos eternos.

CONCLUSIONES
A manera de conclusión, me gustaría darles algunas recomendaciones que se desprenden del este estudio, para nuestras vidas como cristianos.
1)    Espirituales. “Tenemos la tendencia a convertirnos en aquello que admiramos y disfrutamos. Y cuanto mayor sea nuestra admiración, mayor será la influencia que aquello ejercerá sobre nosotros”[13]. Al conocer más al Dios Trino, y amarlo como es, serás transformado a su imagen y semejanza. La verdadera espiritualidad es un camino donde se admira al Dios Trino y su obra redentora, para que nos transforme según su voluntad.
2)    Educativos. La educación cristiana hace el énfasis en el individuo (principio de individualidad), Dios nos creó únicos, diferentes y con habilidades y talentos que nadie más tiene, somos su creación especial; pero, debemos relacionarnos con otros (principio de unidad y unión), donde nuestra diferencia bendice y complementa al prójimo, nuestros dones y habilidades fueron dadas para ayudar a otros, en eso radica el amor al prójimo. Sino educamos a nuestros hijos bajo estos principios, estaremos llevándolos por una senda donde les contará más comprender al Dios de la Biblia, que uno y muchos a la vez.
3)    Ser discípulo. Jesús nos dijo: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32). Si quieres ser un verdadero discípulo de Jesús, debes permanecer en la verdad de las Escrituras, debes conocer la verdad del evangelio, debes conocer a Dios Trino cada día. Solo así serás un verdadero discípulo de Cristo, solo así serás libre para servir a Dios.

Bibliografía

Orr, J. (1988). El Progreso del Dogma. Barcelona, España: Editorial CLIE.
Piper, J. (2005). Sed de Dios. Barcelona, España: Publicaciones Andamio.
Piper, J. (2006). Los Deleites de Dios. Miami, Florida: Editorial Vida.
Ramírez, A. (2010). Los estándares de Westminster. San José, Costa Rica: Editorial CLIR.
Sproul, R. (1996). Las Grandes Doctrinas de la Biblia. Miami, Floridad: Editorial UNILIT.
Vila, S., & Santamaría, D. (1979). Enciclopedia ilustrada de la historia de la Iglesia. Terrassa, Barcelona: Editorial CLIE.




[1] Sermón predicado el domingo 17 de setiembre de 2017, en la iglesia Ministerios Centro Cristiano de Cartago.
[2] Ortodoxa: que sigue fielmente los principios de una doctrina.
[3] (Ramírez, 2010, pág. 121)
[4] Ídem, pág. 11.
[5] (Sproul, 1996, pág. 37)
[6] (Piper, Sed de Dios, 2005, pág. 45)
[7] (Orr, 1988, pág. 86)
[8] Ídem, pág. 88
[9] http://www.miapic.com/monarquianismo, visitado el sábado 16 de setiembre de 2017.
[10] (Vila & Santamaría, 1979, pág. 205)
[11] http://www.contra-mundum.org/castellano/declaraciones/Credos.html, visitado el sábado 16 de setiembre de 2017.
[12] http://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=historiap94, visitado el sábado 16 de setiembre de 2017.
[13] (Piper, Los Deleites de Dios, 2006, pág. 18)

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