Texto: Lucas 5.27-32; comp. Mateo 9:9-13; Marcos 2:13-17.
Introducción
Si
Jesús fuera un seleccionador de futbol, ¿sería un buen seleccionador? ¿Qué
criterios tiene para llamar a sus nuevos aprendices? ¿Son los escogidos los
mejores que hay? El texto de Lucas nos lleva al encuentro y llamado de Leví o
Mateo como el nuevo discípulo de Jesús. Jesús no está en el negocio de escoger
lo mejor del mundo, si es que lo hay; Él tiene el propósito de escoger lo que
nadie escoge, para transformar vidas ordinarias en vidas extraordinarios.
Veamos
qué nos dice el texto sobre este extraordinario llamado de Mateo, qué nos
enseña el texto sobre el llamado para ser un discípulo y qué nos está diciendo
Dios en nuestra realidad, para seguir a Jesús en la transformación de nuestras
vidas y congregación.
I.
¿Qué dice el Texto?
Para
comprender la magnitud de la gracia que aquí se despliega, debemos escudriñar
primero el estado y la condición de este hombre llamado Leví o Mateo, a quien
el Señor miró con ojos de misericordia. El texto nos dice que era publicano, un
cobrador de impuestos y que se hallaba sentado al banco de los tributos
públicos.
1. El
contexto histórico y social
En
el orden civil del primer siglo, bajo el yugo del Imperio Romano, el sistema de
recaudación de impuestos se manejaba mediante el arrendamiento público.
Los hombres ricos de Roma pagaban al senado una suma fija por el derecho a
recaudar tributos en una provincia, y luego empleaban a hombres locales, como
Mateo, para hacer el trabajo de campo.
Para
el pueblo judío, un publicano no era un mero funcionario; era tres veces
maldito:
a. Traidor a
la patria: Servía al opresor gentil, financiando las legiones paganas con el
dinero de los hijos de Abraham.
b. Ladrón
legalizado: El sistema romano permitía y fomentaba que el recaudador exigiera más
de la cuota estipulada para quedarse con la diferencia. La extorsión era su
oficio diario.
c. Inmundo
ceremonialmente: Por su continuo contacto con los gentiles y el
dinero pagano, el publicano estaba excluido de la sinagoga y del templo. Su
misma presencia contaminaba. Muerto Espiritualmente para la comunidad judía:
Era clasificado al nivel de los asesinos y las rameras.
2. El sentido
exegético en la narrativa de Lucas
Lucas,
el médico amado, sitúa este evento de manera estratégica en su narrativa.
Capítulos atrás, Jesús ha iniciado su ministerio en la periferia demostrando su
poder sobre los demonios (4:31-37), las enfermedades (4:38-41) y
la lepra (5:12-15). Justo antes de este pasaje, Jesús muestra las
consecuencias del pecado y cómo Él sana a un paralítico y declara: "Tus
pecados te son perdonados" (5:17-26).
La
historia de Mateo no es un hecho aislado; es el clímax de la manifestación de
la autoridad de Cristo. Jesús no solo tiene poder sobre la parálisis física;
tiene poder para rescatar al paria moral, al muerto espiritual que la sociedad
religiosa daba por perdido. El llamamiento de Mateo expande el reino de Dios
desde la periferia hasta el centro mismo del problema de la humanidad: el
Evangelio no busca a los que se creen limpios, sino que invade los lugares más
oscuros de la miseria humana, para transformarlos para la gloria de Dios.
Jesús
toma la iniciativa y vio a Mateo, que estaba en sus labores diarias. No es
Mateo que va a buscar a Jesús, es Jesús que se acerca a Mateo. Aquí se observa
la Gracias Irresistible, Mateo fue mirado con misericordia en su estado de
mayor bajeza y Jesús le da un mandato, una sola palabra con el peso de la
eternidad, le dice: “Sígueme”.
¿Qué
significa esta palabra? Tiene varios usos en su idioma original: Es la palabra
usual para describir a los soldados siguiendo a su comandante, o al
esclavo siguiendo o sirviendo a su amo, o el hecho de seguir o
aceptar el consejo u opinión de alguien. Se usa comúnmente respecto de la
obediencia a las leyes de una ciudad como normas de vida y de conducta.
También es muy común en el sentido de seguir el hilo o argumento de un
discurso.
Cada
uno de estos usos arroja luz sobre la vida de un discípulo de Jesús: “El
discípulo está en la posición del soldado que obedece y sigue inmediatamente a
Jesucristo. El discípulo debe obedecer tan pronto hable su Señor, como hace el
esclavo. El discípulo debe pedir el consejo y la dirección de Jesucristo, y
tiene que ser humilde para seguirlos. El discípulo es una persona que desea la
ciudadanía del reino de los cielos y al recibirla debe vivir en consecuencia
con las leyes de ese reino”. Esa es la invitación que Jesús le hizo a Mateo:
“Sígueme”. Esa es la invitación que Dios te ha hecho y sigue vigente en cada
instante de tu vida.
¿Qué
hizo Mateo? La invitación de Jesús es a seguirlo. Él tiene una renuncia
absoluta: “y dejándolo todo se levantó…” Mateo tiene una ruptura con su
antigua seguridad económica y ganancia deshonesta. Él expresa su obediencia
visible a Jesús, “… y lo siguió”, la fe que no se traduce en obediencia
visible no es fe salvadora. Por lo tanto, Mateo involucra a Jesús en toda su
vida e invita a sus familiares, amigos, compañero de trabajo y vecinos a que
conozcan a Jesús. Él se involucra en la misión inmediata, dar a conocer la
transformación que Jesús hizo en su vida. “Mateo hizo un gran banquete…”
¡Qué mejor forma de presentarlo que en una fiesta!
Pero,
aparecen los fariseos y maestros de la ley para verificar la vida de Jesús si
cumple o no los requisitos agregados de la ley y emiten un juicio: ¿Por qué
comen con pecadores? ¿Por qué le importante tanto a los fariseo y maestro de la
ley con quién come Jesús?
Jesús
los oye, porque ellos hacen el cuestionamiento a los discípulos, y les
contesta: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están
enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”.
La invitación de Jesús es para que los pecadores regresen a Dios, que sean sus
discípulos. La premisa básica del Reino de Dios y el principio fundamental del
discipulado Si quieres ser discípulo de Jesús, confiesa tus pecados y sigue a
Jesús. No te consideres bueno, porque no hay nadie bueno.
II.
¿Qué aprendemos del texto?
Apliquemos
ahora la verdad doctrinal a nuestros propios corazones mediante tres usos
esenciales.
1. La
Soberanía de la Gracia.
Observad
el orden del texto: "Jesús vio a un publicano... y le dijo: Sígueme. Y
dejándolo todo, se levantó y le siguió".
Antes
de que Mateo hiciera un banquete, antes de que abriera su boca para testificar,
la gracia de Cristo lo detuvo en su camino de perdición. El texto nos
revela una verdad central: Seguir a Jesús transforma la vida antes de
transformar la misión.
Mateo
no fue llamado porque mostrara aptitudes espirituales o porque hubiera limpiado
su oficina de extorsión. Fue llamado en su suciedad, sentado en el banco de su
pecado. La voz del Hijo de Dios operó un llamamiento eficaz en su alma. La
transformación interna, el abandono del dinero, el cambio de afectos precedió a
cualquier servicio que Mateo pudiera prestar al reino de Dios. La misión nace
de una vida que ha sido radicalmente transformada por el Médico divino; no
podemos ofrecer a otros el remedio que nosotros mismos no hemos tomado.
¿Quieres
servir a Dios? ¿Deseas hacer la diferencia? Dios debe constantemente
transformar tu vida a través del discipulado y así seguir cumpliendo la misión
a la que nos ha llamado.
2. El peligro
de la Justicia Propia.
El
texto nos muestra a los escribas y fariseos murmurando: ¿Por qué coméis y
bebéis con publicanos y pecadores?
¡Cuán
engañoso es el corazón humano! Los fariseos sufrían de la peor de las cegueras:
la ceguera de creerse sanos (Ilusión de la Pureza). Pensaban que la santidad
consistía en la separación externa y no en la pureza del corazón. Al criticar
la mesa de Cristo, revelaron que no conocían la santidad del Dios que aborrece
el orgullo religioso tanto o más que la extorsión del publicano (Aborrecimiento
Divino). Cristo les responde con una ironía santa y cortante: "No he
venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento". Quien
se cree justo se excluye a sí mismo de la mesa de la gracia (Auto exclusión).
3. El Costo
del Discipulado.
La
fe que no se traduce en obediencia visible no es fe salvadora. Leví dejó el
banco de los tributos; renunció a su ganancia deshonesta y a su seguridad
económica por causa de Cristo.
¿Cuál
es el "banco de tributos" al que te estás aferrando hoy? El verdadero
discipulado requiere un paso concreto de ruptura con el pasado. No puedes
seguir a Cristo y permanecer sentado en la comodidad de tus antiguos hábitos,
tus ídolos ocultos o tus resentimientos guardados.
III.
¿Qué nos dice el texto? El Llamamiento a la
Acción
El
crecimiento en el discipulado no es una teoría abstracta; se mide en las
decisiones de nuestra voluntad bajo el señorío de Cristo. Por eso, cada día
debemos tomar decisiones que nos ayuden a honrar al Señor y seguirlo en su
voluntad divina. Aquí les dejo tres desafíos para esta semana:
1. Abandonar
el banco: Examina tu vida e identifica aquella área, aquel negocio, aquella
relación o aquella actitud que sabes que ofende a nuestro Salvador y que actúa
como tu antiguo "banco de recaudación". Déjalo atrás.
2. Cambia tu
lente: Así como Mateo abrió su casa para que otros pecadores conocieran a
Jesús, los desafío a identificar a una persona en tu entorno que puedas
considerarla como “lejos de Dios", puede ser un familiar difícil, un
vecino rechazado, un compañero de trabajo de mala fama u otra persona que Dios
poca en tu mente. No la mires con el ojo del fariseo, sino con el ojo del
Médico, Jesús.
3. Sirve la
Mesa: Invítalo y muéstrale la gracia de la mesa de Cristo y comparte con
ellos cómo el Señor ha sanado tu propia enfermedad espiritual.
La
mesa está servida. Confiesa tu necesidad, deja tu banco y únete al banquete que
Jesús está ofreciendo, pero recuerda no venir solo.
¿Qué
puedes hacer? ESCUCHA - APRENDE - COMPARTE.
Nota: Sermón predicado el 19 de julio de 2026, Iglesia Ministerios Centro Cristiano.
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