martes, 12 de marzo de 2013

AVIVAMIENTO SEGÚN PROVERBIOS 2


Texto: Proverbios 2:1-10
INTRODUCCIÓN
Les compartiré mi experiencia con el temor del Señor, cuando me caí de un caballo a la edad de 10 años…
Según el trasfondo religioso, así va a ser la descripción que se haga de Dios. Y por lo tanto, de lo que significa el temor del Señor. Si la idea que se tenga del temor del Señor es contraria a la Biblia, no hablará verdadero avivamiento, porque el avivamiento es cuando a las personas se les aviva o cobrar vida, vigor[1], gracias a la obra del poder del Espíritu Santo. Un avivamiento es cuando las personas tienen verdadero temor del Señor. El verdadero avivamiento bíblico no es un momento ni un “experiencia religiosa”, es un proceso de transformación diario y continuo delante del Señor, donde dejo de amar el pecado, para amar la sabiduría de Dios.
El temor del Señor conlleva un avivamiento, y todo avivamiento fomenta el temor al Señor como estilo de vida. Ambos están unidos y no se pueden separar. ¿Puede una falsa idea de temor del Señor producir avivamiento? Definitivamente no. ¿Qué dice el libro de Proverbios sobre el temor del Señor? Aquí algunos de los textos que muestran como el temor del Señor, es clave para una vida de sabiduría.
Pro. 1:7  El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Amonestaciones de la Sabiduría
Pro. 2:5  Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.
Pro. 8:13  El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.
Pro. 9:10  El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.
Pro. 10:27  El temor de Jehová aumentará los días; Mas los años de los impíos serán acortados.
Pro. 14:26  En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos.
Pro. 14:27  El temor de Jehová es manantial de vida Para apartarse de los lazos de la muerte.
Pro. 15:16  Mejor es lo poco con el temor de Jehová, Que el gran tesoro donde hay turbación.
Pro. 15:33  El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; Y a la honra precede la humildad.
Pro. 16:6  Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.
Pro. 19:23  El temor de Jehová es para vida, Y con él vivirá lleno de reposo el hombre; No será visitado de mal.
Pro. 22:4  Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
Pro. 23:17  No tenga tu corazón envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo;
El libro es Proverbios está escrito para que los lectores, busquen la sabiduría divina y así, vivieran en el temor del Señor. Cuando esto se diera, el avivamiento genuino se dará. Proverbios es un texto al que debemos ir, para ajustar nuestras vidas a la verdad de Dios.

CLAVES PARA EL AVIVAMIENTO (vv.1-4)
Nuestro texto de Proverbios nos ayudará a comprender cuales son las claves para vivir en el temor del Señor. Todo el libro es una exhortación de poesía hebrea, para enseñar a vivir sabiamente o sea, a vivir en el temor del Señor. En el capítulo dos, nos señala cuatro condicionantes, para vivir en el temor del Señor. Todas van precedidas por la conjunción SI, que “denota condición en virtud de la cual un concepto depende de otro u otros”[2].
Así que, en el texto (en especial la Reina Valera 1960) hay cuatro condiciones que debe tener una persona que quiera recibir la sabiduría de Dios, y por ende, caminar por la senda del avivamiento. Estas cuatro condiciones, nos señalan claves para mantener una vida avivada por el Espíritu de Dios: (1) la obediencia a la Palabra de Dios, (2) la humildad de corazón al seguir la prudencia, (3) la dependencia de la gracia de Dios, y (4) el crecimiento continuo en el Señor.

1)          OBEDIENCIA (v. 1-2a)
Tres frases poéticas, avivan nuestra imaginación para seguir la senda de la obediencia a la palabra de Dios. Observen detenidamente, la forma en que se presentan el paralelismo proverbial:
Hijo mío, si
recibieres
mis palabras,
guardares dentro de ti,
mis mandamientos
haciendo estar atento tu oído
a la sabiduría
¿Cómo definir la obediencia? Obediencia es recibir la palabra de Dios, guardar los mandamientos dentro del corazón y hacer que nuestro desarrolle un “oír” solo la sabiduría de Dios. Para desarrollar el temor al Señor, debemos obedecer a Dios; sin obediencia a la palabra de Dios no hay temor al Señor; sin temor al Señor, no hay avivamiento bíblico.
Una persona que vive bajo el temor del Señor es una persona que obedece a la palabra del Señor. No es obediencia motivada por el miedo al castigo, sino es una obediencia motivada por el amor a Dios y el deseo de servirle con todo. Lo principal de la vida espiritual es ser fieles en el cumplimiento de nuestros deberes y en negarnos a nosotros mismos. En las dificultades necesitamos recurrir solamente a Jesucristo e implorar por su gracia, con la cual todo se vuelve más fácil[3]. En eso consiste la verdadera obediencia que llevará por la senda del avivamiento espiritual, que tanto queremos; una obediencia por cumplir fielmente las Escrituras, y cuando no se puede, la disposición de ir a Cristo Jesús, por su gracia para que nos fortalezca para seguir en el peregrinaje de la fe.
¿Cómo lograr la obediencia a la Palabra de Dios, y así, ver un avivamiento en nuestras vidas, familias, iglesia y comunidad?
  • Lee diariamente las Escrituras, preguntándote: ¿qué debo obedecer en este texto?
  • Anota el texto o las verdades que debes obedecer, para estar recordándolo.
  • Busca oportunidad para que vivas la verdad y así, desarrolles un estilo de vida obediente.
  • Ora constantemente al Señor, para que tu vida se doble a la obediencia.


2)          HUMILDAD (v. 2b)
El segundo SI, nos señala que nuestro una disposición del corazón que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, y en obrar de acuerdo con este conocimiento[4]; en otras palabras, nos señala la humildad de corazón: “Si inclinares tu corazón a la prudencia”. En otras palabras, debemos rendir, doblegar, inclinar nuestro corazón a la verdadera prudencia, o verdad o sabiduría. Recuerden que en proverbio, la sabiduría es la personificación de Jesucristo.
Todos necesitamos ser humildes y mansos de corazón, al imitar a Jesús quien dijo: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas (Mateo 11.29). Si queremos el temor del Señor en nuestras, debemos doblegar nuestro orgulloso corazón, lleno de pecado y rendirlo ante Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios(1 Corintios 1:24).
La humildad es un asunto de madurez y crecimiento espiritual. Como el escritor Michael V. Hernández lo ha descripción:
Ø  Si me agrada, es mío.
Ø  Si lo tengo en la mano, es mío.
Ø  Si puedo quitártelo, es mío.
Ø  Si lo tuve hace un rato, es mío.
Ø  Si es mío, que no se te ocurra que puede ser tuyo[5].
¿Cómo lograr ser humilde?
a)       Reconoce que eres un pecador, con limitaciones y errores.
b)       Acude a Cristo, para recibir ayuda.
c)        Pide perdón por tus pecados.
d)       Interésate por otros, para que tu corazón ame más, para seguir la senda de la humildad.

3)          DEPENDENCIA (v. 3)
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz. Noten el énfasis en clamar o dar voz, hay una indicación de que la sabiduría o la prudencia vendrá a nuestras vidas, si lo pedimos, “y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).
Para reconocer, hay que reconocerse falto de algo y volverse al único que se le puede dar. Esto implica una dependencia, en este caso de Dios. ¡Cuánto se necesita del Espíritu Santo, para que avive nuestras vidas y así, sea Él quien dirija el avivamiento en nuestra comunidad de fe! Fue Jesús quien dijo que el Espíritu Santo vendría para guiarnos a toda verdad.
Juan 14:17  el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
Juan 14:26  Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Juan 15:26  Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
Juan 16:13  Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
 Por eso, un discípulo de Cristo se caracteriza por depender del Espíritu Santo; para eso Él ha sido enviado por el Dios Padre y Dios el Hijo. Si queremos un avivamiento del temor del Señor, en nuestras vidas, nuestras familias, nuestra congregación y nuestra comunidad, necesitamos buscar del Espíritu y depender de Él.
La dependencia del Espíritu Santo implica que cada uno de nosotros oremos a Dios. Todo avivamiento genuino ha iniciado por la dependencia, en oración, del Espíritu Santo. La historia lo demuestra; durante diez días antes del día de Pentecostés los apóstoles permanecieron en oración. Cuando Jonatán Edwards predicó su famoso sermón sobre el tema: “Los pecadores en manos de un Dios airado”, había pasado toda la noche anterior en oración. Los avivamientos más notables de Carlos G. Finney eran aquellos en que Amós Clary y otros hombres humildes lucharon en oración con Dios por el éxito de las reuniones. Dios vive y todavía puede oír y contestar la oración del creyente fiel. ¿Quieres ver una avivamiento? Debe incrementarse nuestra dependencia del Espíritu Santo.

4)          CRECIMIENTO (v. 4)
Por último, está el crecimiento. El proverbista lo expresó así: Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros.  ¿Cuál es el propósito del avivamiento? Creo que el propósito de todo avivamiento es volvernos a Dios y crecer en el conocimiento del Señor. Si la sabiduría es el temor al Señor, todo avivamiento me lleva a crecer en sabiduría de la Palabra.
Una de las grandes tragedias de la iglesia contemporánea es el analfabetismo bíblico. Vivimos en la era digital y de la información; pero, la palabra de Dios no está en nuestros corazones y mentes, la llevamos en una USB, en una DVD, está en nuestras computadora, la podemos oír o leer en línea. Hay que hacer que todas estas herramientas podamos utilizarlas para que la palabra de Dios inunde nuestras vidas. El avivamiento se da y prevalece en un ambiente donde prevalece la lectura, el estudio, la memorización, la predicación, la demostración y proclamación de la Palabra de Dios.

II         PROMESA DE AVIVAMIENTO (vv. 2.5-10)
¿Cuál es la promesa del avivamiento según nuestro Texto? Entender el temor del Señor y hallar el conocimiento de Dios.
¡Póngale corazón, para que la gloria de Dios nos inunde y ver un avivamiento en nuestras vidas, familias, congregación y alrededor!
¡Te amaría Señor, no por las dádivas celestiales, y te temería, no por el castigo eterno en el infierno; te amaría y te temería solo por lo que Tú eres, mi Padre y mi Dios!


[1] “Avivar”. Diccionario de la Real Academia Española.
[2] “Si”. Diccionario de la Real Academia Española.
[3] Hermano Lorenzo (2006). La práctica de la presencia de Dios. Editorial Peniel, pág. 23
[4] “Humildad”. Diccionario de la Real Academia Española.
[5] Maxwell, John (2010). El poder de las relaciones. Grupo Nelson, pág. 33-34.

jueves, 10 de enero de 2013

Tres metas para el 2013


Lic. Maynor Agüero Obregón
Introducción
El inicio del año, nos planteamos metas personales, familiares, ministeriales, profesionales y otras.
Las metas son la forma en que damos mantenimiento a nuestras vidas, siempre que las logremos cumplir. Dan vitalidad y sentido a todo lo que hacemos. Las metas nos orientan en el trabajo futuro; la disciplina nos ayuda a ponerla por obra, en el presente.
La experiencia de las canoas de mi casa, al no darle una limpieza en estos años, se llevó de un musgo que ocupaba el espacio para desaguar el agua. A sí ocurre con nuestras vidas sino revisamos qué estamos haciendo y por qué.
Por eso preguntarnos para qué nos creó Dios, por qué estoy en esta tierra, hacia dónde voy, cuáles serán las metas que Dios aprueba y así, seguirlas.
Por eso, quiero hacer el planteamiento de tres metas divinas, o metas que emanen de las escrituras y el deseo de Dios, para nuestras vidas, para que sean el norte en todo lo que hagamos este año.

1)   Transformar nuestras vidas.
Jesús nos mostró cómo vivir para la gloria de Dios. La relación trinitaria es un modelo a seguir en nuestras relaciones de vida.
2 Corintios 5.17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Efesios 4:22-24: En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
a)    Estar en Cristo implica vivir de una manera diferente, es dejar la “cosas viejas” o “el viejo hombre”, para vivir de acuerdos a una nueva creación hecha por Dios en nuestras vidas.
b)   Al venir a Cristo, hay un antes y un después. Se debe notar la diferencia, ¿pueden aquellos que están a nuestros alrededor señalar la diferencia en nuestras vidas, desde que fuimos transformados por Cristo Jesús?
c)    Para ser nuevo hay que vivir en Cristo. El cambio de naturaleza, la nueva creación es hecha por Dios, a través de la obra del Espíritu Santo, “en la justicia y santidad de la verdad”.
d)   Pero, ¿realmente es posible un cambio de esta magnitud? ¿Puede un árbol de mango, dar manzanas? A eso se refiere la transformación de vidas. Dejemos que sea el apóstol Pablo quien nos cuenta si será posible:
1 Timoteo 1:12-16: Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.
El apóstol Pablo testifica sobre la transformación que la gracia de Dios hizo en su vida. Así debe ser en nuestras vidas, debemos ser un fiel reflejo del poder transformador de la gracia de Dios, para cambiarnos de empedernidos pecadores a obedientes pecadores, rendidos a la gracia de Dios.

2)   Pensar bíblicamente.
Nuestra vida será afectada por las personas que nos influencian y los libros que leamos.
Proverbios 23:7  Porque cual es su pensamiento en su corazón,  tal es él.
Romanos 12:2. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
2 Corintios 10:3-5: Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
a)    Nuestros pensamientos determinan quienes somos realmente. ¿Cómo alimentamos nuestros pensamientos? Lo que el alimento es al cuerpo, los libros lo son a nuestros pensamientos. ¿Qué estás leyendo y cómo estás alimentando tus pensamientos? Debemos leer la Biblia diariamente, estudiarla constantemente y compartirla sin reservas. Además, ten una lista de buenos libros, que te ayuden a crecer en el conocimiento del Señor.
b)   No conformarse o ajustarse a este mundo, inicia con la transformación (en griego metamorfoo, cambiar en otra forma) de nuestra mente, “así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto” (TLA).
c)    Una de las mayores guerras espirituales es por llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Eso implica que las ideas tienen consecuencias. Nuestros pensamientos determinan nuestra forma de hablar, vivir, ver el mundo, en fin determinan nuestra percepción o cosmovisión de todo lo que nos rodea. Nuestro lema debería ser Filipenses 4.8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

3)   Impactar a otros, discipulado bíblico.
Si discípulas a una persona, cambias la vida de muchas personas.
Mateo 28:18-20: Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
a)    La orden de Jesús de hacer discípulos, sigue vigente hoy; es más, hoy es una gran necesidad en medio de nuestra congregación. ¿Qué es ser cristiano? Es ser un discípulo o aprendiz de Cristo, de cómo Él piensa, actúa, siente y sirve a Dios y a otros.
b)   En este año, esto es lo que debemos trabajar más intensamente, ¿cómo promover el discipulado en todos los niveles y áreas de nuestra congregación, para tener más discípulo? Para ser un discípulo, debes ser transformado por el Espíritu Santo y renovar continuamente tu mente por la palabra.
c)    ¿Qué harás este año, para seguir creciendo como un discípulo de Cristo? Da un paso a la vez; pero, camina como un discípulo que quiere honrarlo con todo lo que eres y tienes.

lunes, 17 de diciembre de 2012

EL IMPACTO DE LA NAVIDAD


Pastor Maynor Miguel Agüero Obregón[1]
Introducción
El “Cuento de Navidad” de Charles Dickens se ha extendido como un clásico en esta época. Narra la vida de un anciano egoísta y avaro, llamado Scrooge, es visitado por tres fantasmas: el fantasma de la navidad pasada, el fantasma de la navidad presente y el fantasma de la navidad futura. Que el muestran estas facetas de la navidad en su vida y las consecuencias de seguir teniendo una vida amargada, egoísta y avara. Al final del cuento, él cambia y se vuelve amable, generoso y muy cariñoso con sus semejantes.
El cuento tiene un mensaje positivo y algo, del que podemos aprender mucho. Así que quiero valerme de la idea de los fantasmas de las navidades, para mostrar tres facetas de la navidad verdadera, la navidad centrada en Cristo y oro para que el impacto de estás, afecte profundamente nuestras vidas.
Las tres facetas de la navidad, que quiero exponer, son: la navidad pasada, una promesa anunciada; la navidad presente, una promesa cumplida; y la navidad futura, una promesa impactante.
I.       La navidad pasada, una promesa anunciada (Isaías 7:14).
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Este es uno de los textos que anuncian la llegada del Mesías prometido. El profeta Isaías sirvió como un profeta de Judá desde 740-681 a.C.
Fue dado en un momento de mucha tribulación, porque Jerusalén es atacada por Siria y Efraín. En medio de esta situación, es dada una profecía, es dada una promesa de salvación (v.15-16).
Pero, dicha promesa es el anuncio de algo mucho más grande; la promesa anunciada tiene que ver con la llegada del Mesías, el Emanuel, Dios con nosotros.
Es una navidad pasada, apenas los testigos de esta profecía, tenían la suficiente fe para comprender las consecuencias de lo que estaban oyendo. Pero, creyeron al dador de la promesa, en vez de la promesa misma. Su fe estaba puesta en Dios, como bien lo dice el libro de Hebreos 11.6: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Así, debe ser nuestra fe. En esta época, una de las cosas en las que debemos reflexionar, son en las promesas que Dios ha hecho, ¿cómo está tu fe, con respecto a lo que Dios ha dicho que haría en nuestras vidas? ¿Cómo actuamos ante la vida? ¿Qué te mueve en la toma de decisiones, la fe en el Dios de las promesas, o en las circunstancias de la vida? Vive por fe, eres un hijo de fe; vive creyendo en el Dios que cumplió la promesa de hacerse carne para morir por nuestros pecados.

II.      La navidad presente, una promesa cumplida (Lucas 2:8-20).
8Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! 15Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. 16Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. 19Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.
Como el Señor lo había anunciado, la promesa se ha cumplido. Dios se ha hecho carne.
Aquí tiene más sentido, la promesa hecha hace más de 700 años. Dios está en medio de nosotros. Pero, ¿quién lo sabe?
La navidad presente, adquiere relevancia para los desposeídos, los ignorantes, los menos indicados. Al ver el nacimiento del Mesías, solo vemos a sus padres, quienes eran pobres, a los humildes pastores, que no sabían nada, hasta que fueron avisados por el ángel.
¡Qué cuadro más paradójico: el Rey del universo, nació ignorado por los poderosos de su época; fueron los menos indicados y los ignorantes del acontecimiento, que lo recibieron!
Así, debe ser nuestro anuncio de la navidad. Una anuncio a los más desposeídos, a los pobres, a los hambrientos, a los necesitados, en fin a todos lo que están viviendo sin Dios y sumergidos en pecado y miseria. Debemos ser “ángeles” o mensajeros enviados con un solo anuncio: El ángel les dijo: No tengan miedo, traemos buenas noticias que les darán mucha alegría a todos.  Hoy estamos recordando el nacimiento del Salvador, que es Cristo el Señor. Vengan adórenlo, obedézcanlo y sírvanlo”.

III.    La navidad futura, una promesa impactante (Juan 3:16-21)
16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
A partir de la promesa anunciada y su respectivo cumplimiento, la promesa mueve al futuro, para impactar las vidas de toda la humanidad.
Para nosotros cada navidad es navidad futura, porque está ocurriendo años después del cumplimiento de la promesa, Dios con nosotros. Hoy solo celebramos, lo que ya se ha cumplido.
Es aquí donde tiene mayor significado las palabras del Apóstol Juan, en cuanto al propósito de la navidad, es recordanos que Dios envió a su Hijo Jesucristo, para dar vida eterna, a los que creen en Él.
La verdadera navidad debe impactar las vidas de las personas, porque se les anuncia una transformación dada por Dios, a sus vidas, para que vivan para Dios y Su Palabra.
Dios ha hecho esta promesa, ¿la crees? Dios ha cumplido la promesa, ¿vives a la altura de ese cumplimiento? Dios está impactando a otras personas, con su palabra, ¿serás instrumentos en las manos de Dios, para llevar la promesa de Dios a otros?

Conclusión
Es mi oración, que en esta navidad, te des el tiempo a reflexionar lo que significa está época y cómo puedes vivirla, para la gloria de Dios y la extensión de Su Reino.
Oro para que tu fe se afirme en las promesas hechas por Dios y registradas en la Biblia. Oro para que seas un mensajero de buenas nuevas, a los que necesiten oír, que Jesús está cerca, Jesús está entre nosotros.
Oro para que el Espíritu Santo impacte tu vida, con el poder transformador de su palabra; y seas un testigo a otros del mensaje de Cristo.
Las palabras del compositor y cantante Marcos Vidal, son ciertas en medio de la crisis que tiene nuestra fe, en la canción: El verbo se hizo carne. Dejemos que sea él, quien nos lo cante, puedes oírlo en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=wIwtSInG5hE
El verbo se hizo carne, Marcos Vidal.
Se acometen grandes empresas
en el nombre de JESUS
nuevos héroes cristianos
en honor de multitud
todo está bien calculado
calidad profesional
cuan más alto lleguemos
más podremos conquistar
y que noble sentimiento
y que ,que contradicción
que sirviendo al maestro
nos traicione el corazón
y caigamos en la trampa
de la torre de babel
que nadando en abundancia
olvidemos nuestra fe:

que el verbo se hizo carne
descendió de la luz
su camino fue hacia abajo
y entrego su juventud
y cuantos resistiremos
la mirada de Jesús
dibujada en el recuerdo de una cruz

Nos seducen más las luces
y el impacto emocional
la respuesta de las masas
y el carisma personal,
que lo puro y verdadero
escondido en un rincón
nos deslumbra más la fama
que el calor del corazón.
Yo prefiero estar más cerca
de la cruel necesidad
y llorar con los que lloran
y ofrecerles la verdad
y aprender a ser cristianos
a la lumbre de mi hogar
y tener algún amigo
que me ayude a recordar

// Que el verbo se hizo carne
descendió de la luz
su camino fue hacia abajo
y entrego su juventud
y cuantos resistiremos
la mirada de Jesús
dibujada en el recuerdo de una cruz //
/// dibujada en el recuerdo de una cruz ///


[1] Pastor-maestro de la iglesia Ministerios Centro Cristiano de Cartago.

martes, 4 de diciembre de 2012

ENCENDER LA LUZ EN NAVIDAD


Lic. Maynor Agüero Obregón
Texto: Isaías 9:1-7
Contexto actual
Hay varios indicadores que nos dicen que nuestro mundo contemporáneo es muy difícil. Al llegar diciembre, hay un marcado pesimismo que es disimulado con el consumismo, expresado en las compras compulsivas de regalos y el gasto desmedido, que se hace.
La época de navidad ha dejado de ser un tiempo de reflexión y celebración cristiana, para convertirse en un tiempo de gasto, celebraciones caracterizadas por la eliminación del verdadero sentido de la navidad. Hay un bombardeo por secularizar la navidad, o sea, eliminar cualquier distintivo cristiana de esta época. Vienen películas donde el personaje principal es Santa Claus; anuncios en la televisión, con un “jo, jo, jo, feliz navidad”. Los adornos están llenos de éste persona, de tal manera que la navidad se identifica más con Santa Claus, que con Jesucristo. Ese cambio, está creando un ambiente de tinieblas en navidad.
¿Por qué tinieblas? Porque si apagamos la razón de la navidad, estamos haciendo todo lo que se hace en navidad: regalos, decoración, cenas, celebraciones y otras, no tiene ningún propósito. En medio de esta realidad, ¿qué dice la Biblia? ¿Cuál es la propuesta bíblica, frente al avance de las tinieblas en nuestra época?
Contexto del texto
A los escritos proféticos de Isaías, se les coloca al principio de los libros proféticos, no solo por su extensión, sino por la predominante referencia al Mesías, de quien todos los profetas dieron testimonio; tanto que justamente se le apellida el Profeta Evangélico, y hasta hubo escritores antiguos que lo llamaron el quinto evangelista. En cuanto al contenido de las profecías, es de primerísima importancia y utilidad: sirve para convencer de pecado, instruir en el deber y consolar en la aflicción. El método de las profecías de Isaías es reprochar el pecado y las amenazas de castigo, y luego, están las palabras de consuelo[1].
EL capítulo 9 es la continuación de las palabras proféticas, iniciadas en el capítulo 8; donde se profetiza el éxito del rey de Asiria contra Damasco (Siria), Samaria (Israel) y Judá, que los dos primeros serán devastados y el tercero, le proporcionará un gran susto. Así, que en una gran tinieblas está cubriendo al pueblo de Dios. En Isaías 8.22, describe la realidad de la nación de Israel y Judá: Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. Similar a nuestra realidad contemporánea, que cada día se llena más de oscuridad, angustia y tribulación. ¿Qué nos puede decir el texto, para que vivamos un verdadero tiempo de navidad?
Hay tres cosas que Dios hará en medio de las tinieblas del pueblo de Judá, que debemos imitar.
1)    Una luz gloriosa hará desaparecer las tinieblas (v.1-2). Estas tribus habían caído en manos de sus enemigos y estaban en tinieblas; pero, Dios promete que la luz volvería a brillar en esas tierras, porque las sombras de la muerte no podrán prevalecer durante mucho tiempo.
Este es un llamado a ser luz en medio de un mundo sumergido en tinieblas: Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo (Mateo 5:14-16, NVI). Debemos ser los portadores de la luz del evangelio de Cristo, a todos aquellos que nos rodean y aún llevarlo a más personas, que no tendrán más luz, en sus vidas que la que les podamos dar. Sé en esta navidad una luz de esperanza, a una persona.
2)    Un incremento del regocijo y la alegría (v.3). El profeta habla en términos de una realización de la promesa: “Tú aumentaste el regocijo, y acrecentaste la alegría” (RVC). Dios ya lo hizo, eso es lo que hay que celebrar y alegrarnos. Dios sigue actuando y por lo tanto, debemos celebrar, adorarle, dar acciones de gracia y alabanza. ¿Por qué? Porque Dios ha aumentado la alegría y el gozo, en Cristo Jesús está la máxima expresión de regocijo. Navidad es un tiempo para llevar alegría y regocijo a otros. Sé en esta navidad una sonrisa, que lleve gozo a una persona, que está pasando dolor, tribulación y tristeza.
3)    Hará libertad (v.4-5). No se sabe con claridad a qué liberación próxima se refiere el pasaje; probablemente se refiera a la intervención silenciosa y milagrosa de Dios para impedir que Senaquerib se hiciese amo de Jerusalén. Pero, el pasaje va más allá de ese momento, llega al N.T., al momento de la apareciendo del libertador de todos los oprimidos, como bien fue declarado por el mismo Señor Jesús: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18). El objetivo del evangelio es quebrantar el yugo del pecado y de Satanás, quitar la pesada carga de la culpa y de la corrupción, para otorgarnos la gloriosa libertad en Cristo Jesús.
La navidad debe ser un tiempo para reflexionar en la libertad que Jesucristo nos dio, y a la vez, nos debe hacer actuar para que otros escuchen de la libertad que significa estar en Cristo.
¿Cómo vas a pasar la navidad? Puedes pasarla igual a todo el mundo, o hacer la diferencia al llevar el evangelio de la luz, el gozo y la libertad de Cristo, a un mundo cada vez más sumergido en la oscuridad, la tristeza y la esclavitud. Una forma interesante, es poder colaborar con la fiesta que se está organizando para unos 100 niños en riesgo social, para que puedan disfrutar de la alegría, y así presentarles la luz y la libertad que se tiene en Cristo Jesús.
CONCLUSIÓN
Por último, ¿cómo hará Dios esto? De la forma más hermosa y paradójico, el nacimiento de un niño, el Mesías, Emanuel (7.14). Desde el mismo nacimiento se marcará el estilo de vida y obra del ministerio de Jesús (v.6): su humillación y su exaltación; al darle cuatro calificativos: (a) maravilloso consejero, (b) Dios fuerte, (c) Padre eterno, y (d) Príncipe de paz.
Además, su trono está por encima de todo (v.7). Este gobierno divino (a) se irá extendiendo y dilatando, (b) será un imperio de paz ilimitado, (c) será administrado por la prudencia y equidad, y (d) el mismo Dios se compromete a poner esto por obra
Quiero terminar con una reflexión de adviento del pastor y teólogo colombiano, Harold Segura: “Seguir a Jesús significa vivir a la espera; significa vivir bajo la certeza de que existe un mañana mejor. Ni las alegrías fugaces de este mundo, ni las tristezas duraderas tienen la última palabra. Ni las prosperidades de los pocos, ni las miserias de los muchos se mantendrán así por siempre. Creer en Jesús es creer en el triunfo de la justicia sobre la injusticia, de la paz sobre las guerras, del amor sobre el odio. Pero, la esperanza cristiana no es como aquellas que nos invitan a mirar el futuro sin hacer nada que cambie el presente. Es, por el contrario, una esperanza que trasforma nuestra manera de ser y de estar en este mundo. Por creer que el mañana será mejor, ya no se soporta cualquier presente y se lucha para transformarlo”[2].
Sé el cambio que quieres ver. Celebra la navidad de la manera que quieres que el otros la celebren. Lleva la luz del evangelio, el gozo de la redención, y la libertad en Cristo a todos los que te rodean, para que celebremos juntos que “un niño nos es nacido,  hijo nos es dado,  y el principado sobre su hombro;  y se llamará su nombre Admirable,  Consejero,  Dios Fuerte,  Padre Eterno,  Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite,  sobre el trono de David y sobre su reino,  disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.

Seguir a Jesús transforma la vida, parte 1

Texto: Lucas 5:1-11 Introducción Ya iniciamos una serie titulada: El discipulado en el evangelio de Lucas, considerando el siguiente es...