lunes, 17 de diciembre de 2012

EL IMPACTO DE LA NAVIDAD


Pastor Maynor Miguel Agüero Obregón[1]
Introducción
El “Cuento de Navidad” de Charles Dickens se ha extendido como un clásico en esta época. Narra la vida de un anciano egoísta y avaro, llamado Scrooge, es visitado por tres fantasmas: el fantasma de la navidad pasada, el fantasma de la navidad presente y el fantasma de la navidad futura. Que el muestran estas facetas de la navidad en su vida y las consecuencias de seguir teniendo una vida amargada, egoísta y avara. Al final del cuento, él cambia y se vuelve amable, generoso y muy cariñoso con sus semejantes.
El cuento tiene un mensaje positivo y algo, del que podemos aprender mucho. Así que quiero valerme de la idea de los fantasmas de las navidades, para mostrar tres facetas de la navidad verdadera, la navidad centrada en Cristo y oro para que el impacto de estás, afecte profundamente nuestras vidas.
Las tres facetas de la navidad, que quiero exponer, son: la navidad pasada, una promesa anunciada; la navidad presente, una promesa cumplida; y la navidad futura, una promesa impactante.
I.       La navidad pasada, una promesa anunciada (Isaías 7:14).
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Este es uno de los textos que anuncian la llegada del Mesías prometido. El profeta Isaías sirvió como un profeta de Judá desde 740-681 a.C.
Fue dado en un momento de mucha tribulación, porque Jerusalén es atacada por Siria y Efraín. En medio de esta situación, es dada una profecía, es dada una promesa de salvación (v.15-16).
Pero, dicha promesa es el anuncio de algo mucho más grande; la promesa anunciada tiene que ver con la llegada del Mesías, el Emanuel, Dios con nosotros.
Es una navidad pasada, apenas los testigos de esta profecía, tenían la suficiente fe para comprender las consecuencias de lo que estaban oyendo. Pero, creyeron al dador de la promesa, en vez de la promesa misma. Su fe estaba puesta en Dios, como bien lo dice el libro de Hebreos 11.6: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Así, debe ser nuestra fe. En esta época, una de las cosas en las que debemos reflexionar, son en las promesas que Dios ha hecho, ¿cómo está tu fe, con respecto a lo que Dios ha dicho que haría en nuestras vidas? ¿Cómo actuamos ante la vida? ¿Qué te mueve en la toma de decisiones, la fe en el Dios de las promesas, o en las circunstancias de la vida? Vive por fe, eres un hijo de fe; vive creyendo en el Dios que cumplió la promesa de hacerse carne para morir por nuestros pecados.

II.      La navidad presente, una promesa cumplida (Lucas 2:8-20).
8Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! 15Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. 16Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. 19Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.
Como el Señor lo había anunciado, la promesa se ha cumplido. Dios se ha hecho carne.
Aquí tiene más sentido, la promesa hecha hace más de 700 años. Dios está en medio de nosotros. Pero, ¿quién lo sabe?
La navidad presente, adquiere relevancia para los desposeídos, los ignorantes, los menos indicados. Al ver el nacimiento del Mesías, solo vemos a sus padres, quienes eran pobres, a los humildes pastores, que no sabían nada, hasta que fueron avisados por el ángel.
¡Qué cuadro más paradójico: el Rey del universo, nació ignorado por los poderosos de su época; fueron los menos indicados y los ignorantes del acontecimiento, que lo recibieron!
Así, debe ser nuestro anuncio de la navidad. Una anuncio a los más desposeídos, a los pobres, a los hambrientos, a los necesitados, en fin a todos lo que están viviendo sin Dios y sumergidos en pecado y miseria. Debemos ser “ángeles” o mensajeros enviados con un solo anuncio: El ángel les dijo: No tengan miedo, traemos buenas noticias que les darán mucha alegría a todos.  Hoy estamos recordando el nacimiento del Salvador, que es Cristo el Señor. Vengan adórenlo, obedézcanlo y sírvanlo”.

III.    La navidad futura, una promesa impactante (Juan 3:16-21)
16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
A partir de la promesa anunciada y su respectivo cumplimiento, la promesa mueve al futuro, para impactar las vidas de toda la humanidad.
Para nosotros cada navidad es navidad futura, porque está ocurriendo años después del cumplimiento de la promesa, Dios con nosotros. Hoy solo celebramos, lo que ya se ha cumplido.
Es aquí donde tiene mayor significado las palabras del Apóstol Juan, en cuanto al propósito de la navidad, es recordanos que Dios envió a su Hijo Jesucristo, para dar vida eterna, a los que creen en Él.
La verdadera navidad debe impactar las vidas de las personas, porque se les anuncia una transformación dada por Dios, a sus vidas, para que vivan para Dios y Su Palabra.
Dios ha hecho esta promesa, ¿la crees? Dios ha cumplido la promesa, ¿vives a la altura de ese cumplimiento? Dios está impactando a otras personas, con su palabra, ¿serás instrumentos en las manos de Dios, para llevar la promesa de Dios a otros?

Conclusión
Es mi oración, que en esta navidad, te des el tiempo a reflexionar lo que significa está época y cómo puedes vivirla, para la gloria de Dios y la extensión de Su Reino.
Oro para que tu fe se afirme en las promesas hechas por Dios y registradas en la Biblia. Oro para que seas un mensajero de buenas nuevas, a los que necesiten oír, que Jesús está cerca, Jesús está entre nosotros.
Oro para que el Espíritu Santo impacte tu vida, con el poder transformador de su palabra; y seas un testigo a otros del mensaje de Cristo.
Las palabras del compositor y cantante Marcos Vidal, son ciertas en medio de la crisis que tiene nuestra fe, en la canción: El verbo se hizo carne. Dejemos que sea él, quien nos lo cante, puedes oírlo en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=wIwtSInG5hE
El verbo se hizo carne, Marcos Vidal.
Se acometen grandes empresas
en el nombre de JESUS
nuevos héroes cristianos
en honor de multitud
todo está bien calculado
calidad profesional
cuan más alto lleguemos
más podremos conquistar
y que noble sentimiento
y que ,que contradicción
que sirviendo al maestro
nos traicione el corazón
y caigamos en la trampa
de la torre de babel
que nadando en abundancia
olvidemos nuestra fe:

que el verbo se hizo carne
descendió de la luz
su camino fue hacia abajo
y entrego su juventud
y cuantos resistiremos
la mirada de Jesús
dibujada en el recuerdo de una cruz

Nos seducen más las luces
y el impacto emocional
la respuesta de las masas
y el carisma personal,
que lo puro y verdadero
escondido en un rincón
nos deslumbra más la fama
que el calor del corazón.
Yo prefiero estar más cerca
de la cruel necesidad
y llorar con los que lloran
y ofrecerles la verdad
y aprender a ser cristianos
a la lumbre de mi hogar
y tener algún amigo
que me ayude a recordar

// Que el verbo se hizo carne
descendió de la luz
su camino fue hacia abajo
y entrego su juventud
y cuantos resistiremos
la mirada de Jesús
dibujada en el recuerdo de una cruz //
/// dibujada en el recuerdo de una cruz ///


[1] Pastor-maestro de la iglesia Ministerios Centro Cristiano de Cartago.

martes, 4 de diciembre de 2012

ENCENDER LA LUZ EN NAVIDAD


Lic. Maynor Agüero Obregón
Texto: Isaías 9:1-7
Contexto actual
Hay varios indicadores que nos dicen que nuestro mundo contemporáneo es muy difícil. Al llegar diciembre, hay un marcado pesimismo que es disimulado con el consumismo, expresado en las compras compulsivas de regalos y el gasto desmedido, que se hace.
La época de navidad ha dejado de ser un tiempo de reflexión y celebración cristiana, para convertirse en un tiempo de gasto, celebraciones caracterizadas por la eliminación del verdadero sentido de la navidad. Hay un bombardeo por secularizar la navidad, o sea, eliminar cualquier distintivo cristiana de esta época. Vienen películas donde el personaje principal es Santa Claus; anuncios en la televisión, con un “jo, jo, jo, feliz navidad”. Los adornos están llenos de éste persona, de tal manera que la navidad se identifica más con Santa Claus, que con Jesucristo. Ese cambio, está creando un ambiente de tinieblas en navidad.
¿Por qué tinieblas? Porque si apagamos la razón de la navidad, estamos haciendo todo lo que se hace en navidad: regalos, decoración, cenas, celebraciones y otras, no tiene ningún propósito. En medio de esta realidad, ¿qué dice la Biblia? ¿Cuál es la propuesta bíblica, frente al avance de las tinieblas en nuestra época?
Contexto del texto
A los escritos proféticos de Isaías, se les coloca al principio de los libros proféticos, no solo por su extensión, sino por la predominante referencia al Mesías, de quien todos los profetas dieron testimonio; tanto que justamente se le apellida el Profeta Evangélico, y hasta hubo escritores antiguos que lo llamaron el quinto evangelista. En cuanto al contenido de las profecías, es de primerísima importancia y utilidad: sirve para convencer de pecado, instruir en el deber y consolar en la aflicción. El método de las profecías de Isaías es reprochar el pecado y las amenazas de castigo, y luego, están las palabras de consuelo[1].
EL capítulo 9 es la continuación de las palabras proféticas, iniciadas en el capítulo 8; donde se profetiza el éxito del rey de Asiria contra Damasco (Siria), Samaria (Israel) y Judá, que los dos primeros serán devastados y el tercero, le proporcionará un gran susto. Así, que en una gran tinieblas está cubriendo al pueblo de Dios. En Isaías 8.22, describe la realidad de la nación de Israel y Judá: Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. Similar a nuestra realidad contemporánea, que cada día se llena más de oscuridad, angustia y tribulación. ¿Qué nos puede decir el texto, para que vivamos un verdadero tiempo de navidad?
Hay tres cosas que Dios hará en medio de las tinieblas del pueblo de Judá, que debemos imitar.
1)    Una luz gloriosa hará desaparecer las tinieblas (v.1-2). Estas tribus habían caído en manos de sus enemigos y estaban en tinieblas; pero, Dios promete que la luz volvería a brillar en esas tierras, porque las sombras de la muerte no podrán prevalecer durante mucho tiempo.
Este es un llamado a ser luz en medio de un mundo sumergido en tinieblas: Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo (Mateo 5:14-16, NVI). Debemos ser los portadores de la luz del evangelio de Cristo, a todos aquellos que nos rodean y aún llevarlo a más personas, que no tendrán más luz, en sus vidas que la que les podamos dar. Sé en esta navidad una luz de esperanza, a una persona.
2)    Un incremento del regocijo y la alegría (v.3). El profeta habla en términos de una realización de la promesa: “Tú aumentaste el regocijo, y acrecentaste la alegría” (RVC). Dios ya lo hizo, eso es lo que hay que celebrar y alegrarnos. Dios sigue actuando y por lo tanto, debemos celebrar, adorarle, dar acciones de gracia y alabanza. ¿Por qué? Porque Dios ha aumentado la alegría y el gozo, en Cristo Jesús está la máxima expresión de regocijo. Navidad es un tiempo para llevar alegría y regocijo a otros. Sé en esta navidad una sonrisa, que lleve gozo a una persona, que está pasando dolor, tribulación y tristeza.
3)    Hará libertad (v.4-5). No se sabe con claridad a qué liberación próxima se refiere el pasaje; probablemente se refiera a la intervención silenciosa y milagrosa de Dios para impedir que Senaquerib se hiciese amo de Jerusalén. Pero, el pasaje va más allá de ese momento, llega al N.T., al momento de la apareciendo del libertador de todos los oprimidos, como bien fue declarado por el mismo Señor Jesús: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18). El objetivo del evangelio es quebrantar el yugo del pecado y de Satanás, quitar la pesada carga de la culpa y de la corrupción, para otorgarnos la gloriosa libertad en Cristo Jesús.
La navidad debe ser un tiempo para reflexionar en la libertad que Jesucristo nos dio, y a la vez, nos debe hacer actuar para que otros escuchen de la libertad que significa estar en Cristo.
¿Cómo vas a pasar la navidad? Puedes pasarla igual a todo el mundo, o hacer la diferencia al llevar el evangelio de la luz, el gozo y la libertad de Cristo, a un mundo cada vez más sumergido en la oscuridad, la tristeza y la esclavitud. Una forma interesante, es poder colaborar con la fiesta que se está organizando para unos 100 niños en riesgo social, para que puedan disfrutar de la alegría, y así presentarles la luz y la libertad que se tiene en Cristo Jesús.
CONCLUSIÓN
Por último, ¿cómo hará Dios esto? De la forma más hermosa y paradójico, el nacimiento de un niño, el Mesías, Emanuel (7.14). Desde el mismo nacimiento se marcará el estilo de vida y obra del ministerio de Jesús (v.6): su humillación y su exaltación; al darle cuatro calificativos: (a) maravilloso consejero, (b) Dios fuerte, (c) Padre eterno, y (d) Príncipe de paz.
Además, su trono está por encima de todo (v.7). Este gobierno divino (a) se irá extendiendo y dilatando, (b) será un imperio de paz ilimitado, (c) será administrado por la prudencia y equidad, y (d) el mismo Dios se compromete a poner esto por obra
Quiero terminar con una reflexión de adviento del pastor y teólogo colombiano, Harold Segura: “Seguir a Jesús significa vivir a la espera; significa vivir bajo la certeza de que existe un mañana mejor. Ni las alegrías fugaces de este mundo, ni las tristezas duraderas tienen la última palabra. Ni las prosperidades de los pocos, ni las miserias de los muchos se mantendrán así por siempre. Creer en Jesús es creer en el triunfo de la justicia sobre la injusticia, de la paz sobre las guerras, del amor sobre el odio. Pero, la esperanza cristiana no es como aquellas que nos invitan a mirar el futuro sin hacer nada que cambie el presente. Es, por el contrario, una esperanza que trasforma nuestra manera de ser y de estar en este mundo. Por creer que el mañana será mejor, ya no se soporta cualquier presente y se lucha para transformarlo”[2].
Sé el cambio que quieres ver. Celebra la navidad de la manera que quieres que el otros la celebren. Lleva la luz del evangelio, el gozo de la redención, y la libertad en Cristo a todos los que te rodean, para que celebremos juntos que “un niño nos es nacido,  hijo nos es dado,  y el principado sobre su hombro;  y se llamará su nombre Admirable,  Consejero,  Dios Fuerte,  Padre Eterno,  Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite,  sobre el trono de David y sobre su reino,  disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.

lunes, 7 de noviembre de 2011

ESPIRITUALIDAD FALSA


Pastor Maynor Agüero Obregón
TEXTO: Mateo 6.1
INTRODUCCIÓN
En el capítulo 5 del Sermón de Monte, se ha tratado el tema del carácter y testimonio de los discípulos de Jesús. El Rev. John W. Stott, comentando el capítulo 6, hace la siguiente declaración:
“Luego describió la justicia cristiana que debe exceder a la justicia de los escribas y fariseos al aceptar las implicaciones plenas de la ley de Dios sin evitar nada ni colocar límites artificiales. La justicia cristiana es justicia ilimitada. Debe permitirse que ella penetre más allá de nuestras acciones y palabras hasta nuestro corazón, mente y motivaciones, y que nos domine incluso en aquellos rincones secretos más recónditos[1].”
Hay un relación entre la justicia que debe ser la marca del carácter de un discípulo de Cristo (expuesta en el Mateo 5) y la justicia que se debe expresar en acciones concretas (expuesta en Mateo 6), o como las conoceremos a partir de ahora, piedad verdadera.
Por piedad, queremos decir, “la conducta correcta que surge de una relación correcta con Dios. Es la suma total del carácter y las acciones religiosas y produce un estado de felicidad tanto presente como futuro. No es una acción correcta que se realiza por un sentido de deber, sino la virtud espontánea que surge del Cristo que mora adentro y lo refleja[2].
La piedad verdadera es aquella expresión de devoción y de amor a Dios, que nace de la comunión con Él. Así, que las expresiones de caridad, oración y ayuno, que se describen en los inicios del capítulo 6 son la consecuencia de la justicia que ha sido dada por Dios. Sin ella, es imposible que exista verdadera piedad.
Los primeros versículos de éste capítulo (6:1-18), podemos bosquejarlo de la siguiente manera: (a) La caridad verdadera (2-4), (b) la oración (5-15) y (c) el ayuno (16-18).[3] Pero, el primer versículo, nos da la introducción y enlace al resto del texto: Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos” (RVR60).
El texto nos señala el camino incorrecto, que los religiosos de la época de Jesús, siguieron como expresión de su espiritualidad; aquí hay una denuncia de una espiritualidad falsa, que sigue siendo vigente, en nuestros días. Esa es la gran necesidad que tenemos hoy, porque el cristianismo en los últimos años, se ha sumergido en espiritualidades que no son bíblicas y debemos volver a la senda de la santidad y verdadera espiritualidad, que se encuentra en las Escrituras. Estudiemos la denuncia de una espiritualidad falsa, hecha por Jesús a los oyentes del siglo primero, y tratemos de encontrar algunas aplicaciones para la realidad de nuestra época.

I.        JUSTICIA INCORRECTA: Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres…”
El término justicia, viene del griego ἐλεημοσύνη (eleemosúne, G1454) que se puede traducir como compasión (ejercida hacia el pobre), benevolencia, justicia, misericordioso o limosna[4]. Así, que debemos guardanos o cuidarnos de que nuestras acciones de compasión, benevolencia o justicia, las hagamos solo para ser vistos por las personas. Pero surge una pregunta, ¿cuáles son las acciones justicia? Por el contexto serían la limosna o caridad, la oración y el ayuno.
A primera vista, parece que entra en contradicción con la instrucción de Mateo 5.16: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. La contradicción es aparente. Ambos textos, quieren poner en evidencia las verdaderas intenciones con que debemos realizar nuestras acciones. Mientras que en Mateo 5.16, lo que se hace delante de los hombres, provoca que los observadores glorifiquen a Dios; en el texto de Mateo 6.1, la justicia (o compasión, benevolencia), que se hace delante de las personas, tiene el deseo de que me vean a mí.
El teólogo inglés, Dr. John Stott, hace el siguiente comentario del texto: “Nuestras buenas obras tienen que ser públicas para que nuestra luz alumbre; nuestras devociones religiosas tienen que ser secretas, no sea que nos jactemos de ellas[5]”. Ese es el problema, iniciamos alumbrando y dándole gloria Dios; pero, nuestra vanagloria y vanidad, nos hace jactarnos de nuestras devociones, y acciones de compasión a otros. Hay que ser luz, con nuestros hechos, en el mundo; pero debemos dejar en privado aquellas prácticas espirituales, que nos puedan llenar de orgullo. Si das a otros, dalo en el anonimato; si oras mucho a Dios, que sólo Él lo sepa; si ayudas, que nadie lo note. Se puede estar haciendo algo correcto, de la forma incorrecta.

II.        MOTIVACIÓN EQUIVOCADA: “…para ser vistos de ellos…”
El gran problema de hacer nuestra justicia delante de las personas, es la motivación equivocada. Cualquier buena obra que hagas, si lleva la motivación de que otros nos vean y nos admiren por ser buenos cristianas, implica que hemos equivocado la motivación bíblica, la cual es que glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos. Como bien lo señala el Catecismo Menor de Westminster, en su respuesta N°1: El fin principal del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre. 
¿Cómo saber si nuestra motivación es correcta? Bueno, las personas deben glorificar a Dios, y si intentan alabarnos, debemos dirigirla a quien verdaderamente la merece: nuestro Gran Dios. El comentarista Henriksen, es más contundente en su comentario bíblico al evangelio según San Mateo:
Por otra parte, el propósito de los hipócritas a que hace referencia 6:1ss, es obtener alabanza para sí mismos. Ellos ejecutan sus deberes religiosos con el fin de “atraer la atención” de la gente, para que la gente los inspeccionará y examinará detenidamente, mientras ellos están dando limosna, cuando están orando o cuando están ayunando. Esperan que entonces los espectadores digan: “¡Qué devotos, qué notablemente piadosos![6]”.
¿Cuál es su motivación para congregarse, para orar, leer la Biblia, ayudar al necesitado, en fin, para servir a Dios y a otros? ¿Qué hay en lo profundo de nuestro corazón, al realizar estas disciplinas espirituales?

III.        RECOMPENSA TEMPORAL: “…de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
Ahora, el tema se centra en el cuándo y el quién de la recompensa. Eso debemos afirmarlo, hay recompensa, el punto es ¿cuándo la recibiremos y quién la da? El texto evidencia que hay dos alternativas: recompensa temporal o eterna; la dan las personas o Dios.
El Dr. William Henriksen, hace la siguiente observación en este punto:
“Porque así no tendréis recompensa alguna de vuestro Padre que está en los cielos” el sentido es: “Entonces ya habréis recibido vuestra recompensa, sí, vuestra recompensa completa, esto es, de parte de los hombres, la misma gente de la que esperabais la recompensa de honor, admiración y alabanza. Puesto que en lo más profundo de vuestro ser nunca quisisteis agradar y glorificar a Dios, él no os recompensará. Aún más, esto es así debido a que tales ejercicios religiosos (¿?) son fraudulentos. Si los practicáis, estáis tratando de disfrazar vuestros verdaderos motivos. Estáis haciendo teatro. ¡Estáis simulando, porque bajo el disfraz de dar gloria a Dios estáis buscando gloria para vosotros mismos, como si pudierais engañar al Omnisciente!” En tales casos (v. 1, 2, 5, 16) una recompensa, la de los hombres, cancela la otra, la de Dios[7]”.
No se puede pretender recibir recompensa de las personas y de Dios a la vez. O una, o la otra. Es por eso que más adelante el mismo Jesús va a declarar que no se puede servir a dos señores (Mateo 6.24). Nuestra verdadera recompensa está en Cristo Jesús, y el dará a cada uno conforme sus acciones; así lo evidencian los siguientes textos:
y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos” (Lucas 14:14).
Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor… Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. (1 Corintios 3:8,14).
He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra (Apocalipsis 22:12).
Es claro, que “ya” estamos disfrutando de la vida eterna, “que todavía no” se ha manifestado en plenitud. El Apóstol Pablo lo expresa mejor: Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas” (Colosense 3.23-25). Esta es nuestra esperanza y recompensa, que el Señor nos dará; por lo tanto, solo vamos a servirle y amarle a Él.

CONCLUSIÓN
¿Cómo está nuestra justicia, motivación y deseos de recompensas? ¿Están centrados en Dios y Su Palabra? ¿O, responden a la justicia incorrecta y motivación falsa, que tanto se observa en nuestro tiempo, logrando recompensas temporales? En otras palabras, la frase “guardaos” es una exhortación a estar realizando una constante evaluación de nuestras vidas, para no estar haciendo obras de justicia, con motivos equivocados y esperando recompensas en esta vida. Eso sería engañarnos a nosotros mismos.
Nuestra oración diaria debe ser:Escudríñame, oh Jehová, y pruébame (Salmo 26.2). Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano” (Salmo 139.5). ¡Amén!



[1] Stott, J. El Sermón del monte, contracultura cristiana. Buenos Aires, Argentina: Editorial Certeza, 1998, Pág.143.
[2] Douglas, J.D. y Tenney, Merrill C. Diccionario bíblico Mundo Hispano.  Editorial Mundo Hispano, 2003.
[3] Pérez Millos, Samuel. Comentario Exegético al texto griego del N.T. España: Editorial CLIE, 2009, pág. 378.
[4] Vine, E.W. (1999). Diccionario Expositivo de las palabras del A.T. y N.T. Nashville, TN: Editorial Caribe.
[5] Stott, pág. 145.
[6] Hendriksen, pág. 334.
[7] Idems, pág. 335.

martes, 7 de junio de 2011

¡NO MATARÁS! PERO, DESDE EL CORAZÓN

Pastor Maynor Agüero Obregón[1]
Texto: Mateo 5.21-26
Introducción
Entramos a la sección del Sermón del Monte, donde Jesús explica la Ley. “Seis veces Jesús va a poner su propio pronunciamiento autoritativo en contraste con la enseñanza de los escribas y fariseos, y, detrás de ellos, en contraste con las malas interpretaciones de los sabios de antaño. Seis veces va a decir: “Oíste que fue dicho… pero yo os digo” (5:21, 27, 31, 33, 38 y 43)[2].
El Dr. Lloyd Jone da una explica la razón de la exposición de Jesús, en los siguientes versículos: “Desarrolla la relación del cristiano con la ley en dos aspectos. Presenta su exposición positiva de la ley, y la contrasta con la enseñanza falsa de los escribas y fariseos[3]”. Por lo tanto, hay una correcta interpretación y aplicación de la Ley; por otro lado, hay un señalamiento de los principales errores  y falsas enseñanzas de los fariseos y escriban. Aquí tenemos un ejemplo de cómo las verdades entregadas por Dios, fueron pervertidas al sumárseles ideas humanas.
Expondremos el texto en tres partes. En primer lugar, trataremos lo dicho por los antiguos: quiénes eran los antiguos, qué fue lo que Dios les dijo y qué fue lo que ellos terminaron enseñando. En segundo lugar, lo que dijo Jesús en comparación con la enseñanza de los escribas y los fariseos. Y por último, cuál debe ser la práctica correcta de este mandamiento, para un discípulo de Cristo. El propósito de la exposición de la Ley, por parte de Jesús es cumplir su la afirmación:Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos,  no entraréis en el reino de los cielos” (v.20).

I.            LO DICHO POR LOS ANTIGUOS (v.21)
Jesús inicia su interpretación de la ley diciendo: “Oísteis que fue dicho a los antiguos…”; con dicha frase, se está refiriendo a todo el conjunto de tradiciones y enseñanzas que, a través de los años, se convirtió en la base de las creencias de la fe judía. A tal extremo, que era más importante la interpretaciones y las tradiciones de los antiguos, que la misma Ley-Palabra de Dios.
Al conjunto de comentarios exegéticos de los preceptos de la Torá, hecha por comentaristas judíos en un período de muchos siglos, se le llama Talmud. Dicho comentario es voluminoso, por ejemplo, contiene 613 preceptos religiosos obligatorios para todo los judíos (mitzvot): 365 que imponen abstenerse de acción (uno por cada día del año); y 248 preceptos, que obligan positivamente a hacer (uno por cada órgano del cuerpo)[4]. A esto hay que agregarle comentarios orales el Mishná y el Tanaj (Antiguo Testamento). Como se puede ver, a la palabra de Dios revelada, ellos le agregaron una gran cantidad de preceptos a cumplir, para que los mandamientos de Dios se cumplieran; añadiéndole más de lo que Dios había pedido.
Todo esto, había hecho que la vida religiosa de un judío, estuviera determinado por el cumplimiento de grandes preceptos impuestos por los líderes religiosos (fariseos, escribas, saduceos y otros); provocando una pobre comunión con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Jesús se está refiriendo a toda la ley religiosa judía, el Talmud, cuando dice: “Oístes que fue dicho por los antiguos”.
Pero, ¿qué se dijeron? No matarás y cualquiera que matare será culpable de juicio ¿Qué hay de malo en eso, acaso no estaba escrito en el pentateuco? ¿Cuál era el problema con la enseñanza sobre el sexto mandamiento? El comentario que hace el Hendriksen, no da más claridad sobre el dilema que plantea Jesús:
“Por lo tanto, superficialmente parecería que no hay falta alguna en la forma en que los hombres de antaño habían interpretado el sexto mandamiento. En el caso presente lo malo no estaba en lo que habían dicho, sino en lo que habían dejado de decir, o, por lo menos, habían dejado de enfatizar. Esto también se aplicaba a los escribas y fariseos del tiempo de Jesús, porque… ellos respaldaban la tradición de los antiguos. En consecuencia, ellos tampoco estaban dando un sumario completo de la ley sobre el homicidio. La interpretación de ellos, aunque era correcta hasta donde alcanzaba, estaba lejos de su propósito. Era lastimosamente inadecuada”[5].
Los religiosos de la época de Jesús, estaban de acuerdo con la interpretación de las tradiciones de los antiguos, solo una obediencia externa a las leyes dadas por Dios era suficiente para ser un buen seguidor de Dios.
De aquí se pueden desprender dos lecciones para nuestras vidas. La primera, es que no podemos levantar al nivel de mandamiento divino, las palabras o comentarios de las personas, por más buenos y santos que sean, o por más sabiduría que sus palabras expresen; siempre serán palabras de seres falibles. Todo lo que los seres humanos deben creer con respecto a Dios, y los deberes que Él nos exige, se encuentra contenido en la enseñanza de la Biblia (2 Timoteo 1.13; 3.15-17)[6].
La segunda lección, es que no podemos basar nuestro caminar cristiano sólo en el cumplimiento externo de ciertas prácticas, como asistir a los cultos dominicales, leer la Biblia por obligación, participar de ciertas actividades, diezmar u ofrendar, y otras. Cada una de estas prácticas, son importantes para nuestro desarrollo como discípulos de Cristo; pero, no pueden sustituir a una genuina comunión con nuestro Señor, ni pueden ser la base de nuestra justificación delante de Dios. Los verdaderos discípulos son transformados desde adentro hacia afuera. Y esto es lo que enfatiza, Jesús, en los siguientes versículos.

II.            LO QUE DIJO JESÚS (v.22)
Ahora Jesús va a hablar: “Pero yo os dijo…”. No habla como los religiosos de su época, sino como quien tiene autoridad. Jesús, el Dios hecho carne, va a establecer el verdadero sentido del mandamiento. No solo en su cumplimiento externo, sino en su verdadero sentido; el que tuvo desde el inicio. Citando a Hendriksen:
“Moisés había enfatizado el amor a Dios (Dt. 6:5) y al hombre (Lv. 19:18). No solamente eso, sino que la primera narración de una pelea hogareña, la historia de Caín y Abel, había señalado de una manera muy impresionante el mal de la ira proveniente de los celos, como la raíz del homicidio (Gn. 4:1–16; véanse especialmente los vv. 6 y 7). La misma lección había sido enfatizada en escritos posteriores (Proverbios 14:17; 22:24; 25:23; Eclesiastés 7:9; Job 5:2; Jonás 4:4). En consecuencia, al interpretar el sexto mandamiento en la forma que lo hace, Jesús, lejos de anularlo, está mostrando lo que había significado desde el principio mismo[7].
Ese es el verdadero sentido del sexto mandamiento: amar al prójimo, y por lo tanto, no tomar su vida como venganza. Ya se anticipa el principio del amor, como el cumplimiento de toda la ley (Mateo 22.40). El texto dice: “que cualquiera que se enoje…”; hace mención de cualquier persona, se puede deducir que está hablando a todos los seres humanos, por eso su sentencia, más adelante, es tan fuerte y contundente.
En cuento, al término enojarse viene del griego orgizo (ὀργίζω, G3710) que se puede traducir como: provocar, incitar a la ira. Éste enojo o ira descontrolada, es contrario al amor hacia otros, que subyace en el sexto mandamiento. Hay que notar, que la misma sentencia que los antiguos daban a los homicidas: “cualquiera que matare, será culpable de juicio”; Jesús la aplica a los que se enojan contra su hermano: “será culpable de juicio”. En otras palabras, cualquiera que se enoje o tenga una ira que no puede controlar, contra otra personas, es sujeto de un juicio igual a aquella persona que es un homicida.
Pero, Jesús va más lejos. El enojo lleva a los insultos y las ofensas verbales, hacia el hermano. Los términos necio (término del más absoluto insulto, referente a sus capacidades intelectuales) y fatuo (término que significa moralmente indigno, es un ofensa que ataca el corazón y carácter). Observemos cómo es traducido este pasaje, en otras versiones:
Pero yo os digo que todo el que se enoje con su hermano será condenado; el que insulte a su hermano será juzgado por la Junta Suprema, y el que injurie gravemente a su hermano se hará merecedor del fuego del infierno (Dios Habla Hoy).
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego (Libro del Pueblo de Dios).
"Pero Yo les digo que todo aquél que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: 'Insensato (Inútil)' a su hermano, será culpable ante la corte suprema (el Sanedrín); y cualquiera que diga: 'Idiota,' será merecedor del infierno de fuego (Nueva Biblia de los Hispanos).
Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno (Nueva Versión Internacional).
Las diferentes versiones, hacen ver la gravedad de ofender a una persona, por causa del enojo que se tiene contra esa persona. Observen que el pasaje no hace distinción entre enojarse por una causa correcta o no. El que se enoja pierde, porque es él quien será sujeto de juicio. En más, si pasa al nivel de insultar o maldecir, la sentencia está dada: el infierno. ¡La palabras de Jesús suenan muy duras para aquellos que queremos vivir bajo el Reino de Dios! Si siempre estamos enojándonos por todo, estamos mostrando una falta de amor, hacia los hermanos y eso nos significará que estamos bajo un constante juicio de parte de Dios.
Si  eres de las personas que se enoja con facilidad, debes arrepentirte, pedir perdón y solicitarle la ayuda al Espíritu Santo, para que inicies un proceso de transformación en tu vida y brote de tu corazón amor hacia otros, en vez de la amargura del odio, el rencor y el enojo.

III.            LA PRÁCTICA CORRECTA DE UN DISCÍPULO (v.23-26)
¿Cuál debe ser nuestro proceder, como hijos de Dios? En estos versículos, Jesús da un mejor camino, para siempre estar ajustado al sexto mandamiento. Es evaluar nuestras vidas, cada vez que nos presentamos delante de nuestro Dios, y revisar si tenemos algo contra alguien o alguien contra nosotros. La peor hipocresía religiosa, es presentarse delante de Dios tratando de adorarle, a sabiendas de que estamos con problemas con un familiar, un(a) amigo(a), un(a) hermano(a) de la iglesia, o un(a) compañero(a) del trabajo.
Por eso, el Apóstol Pablo escribiendo sobre la forma de tomar la cena del Señor, instruye lo siguiente:
Por tanto,  pruébese cada uno a sí mismo,  y coma así del pan,  y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente,  sin discernir el cuerpo del Señor,  juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros,  y muchos duermen. Si,  pues,  nos examinásemos a nosotros mismos,  no seríamos juzgados; mas siendo juzgados,  somos castigados por el Señor,  para que no seamos condenados con el mundo (1 Corintios 11.28-32).
Al tomar la Cena del Señor, antes de agradecerle a Él por sus bondades y la manifestación de la gracia salvadora en nuestras vidas; debemos examinarnos a nosotros mismos y ver si hay algo en contra de algún hermano. Lo mejor que podemos hacer, es reconciliarnos con nuestro(a) hermano(a) y luego, juntos tomar la Cena del Señor. Cada uno de nosotros, debe examinarse y tomar sus decisiones, siempre guiados por el Espíritu del Señor. No podemos dejarlo para después, la muerte nos puede sorprender en cualquier momento, y debemos dar cuenta de nuestra vida. Por eso, el tiempo de participar en la Cena del Señor es un momento oportuno para reconciliarnos los unos a los otros, y juntos aceptar la gracia que proviene del trono de Dios, al rendirnos ante nuestro fiel salvador Jesucristo.

CONCLUSIÓN
Oremos para que el amor de Dios esté en nuestros corazones, y así podamos dar ejemplo de conducta al mundo. No permitamos que la ira, el enojo y la venganza inunden nuestras vidas; que sea la gracia divina, dándonos el amor que requeridos para llevar adelante nuestro servicio desinteresado, a otros.
 
BIBLIOGRAFÍA
Hendriksen, William (2007). Comentario al Nuevo Testamento: Evangelio de San Mateo. Grands Rapids, Michigan: Libros Desafío
Henry, Matthew (1999). Comentario Bíblico de Matthew Henry. 13 Tomos en 1. Barcelona, España: Editorial CLIE.
Strong, James (2002). Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento. Miami, Florida: Editorial Caribe.
Vine, W.E. (1999). VINE: Diccionario Expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo. Miami, Florida: Editorial Caribe.


[1] Pasto-maestro en la Iglesia Centro Cristiano de Cartago. Éste sermón predicado el domingo 5 de junio de 2011.
[2] Hendriksen, pág. 310.
[3] Sermón del Monte, pág. 132.
[5] Idem, pág 310.
[6] Confesión de Fe de Westminster, Catecismo Mayor Pregunta y Respuesta N°5, pág. 161.
[7] Pág. 313-314.

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